Doria Ragland a su llegada a Londres | Vídeo: ¿Quién es Meghan Markle? (S. Campos) - ABC

Boda real InglaterraLa madre de Meghan Markle, al rescate de su hija

Doria Ragland, tras un viaje de once horas desde Los Ángeles, se reunirá con Isabel II y el resto de la Familia Real británica

WindsorActualizado:

Entre la extensa, variopinta y conflictiva familia de Meghan Markle, hasta ahora solo una persona ha sabido estar a la altura de las circunstancias, dando una lección de saber estar y comedimiento. Mientras que el padre, los hermanastros y sobrinos se empeñan en ensuciar el apellido Markle, su madre Doria Ragland, de 61 años, guarda silencio, se mantiene en un segundo plano y trata de proyectar esa imagen de normalidad y compostura que el resto de parientes nunca han mostrado. Tras la escandalosa baja de última hora del padre de Meghan, Doria aterrizó ayer a mediodía en Londres para apaciguar los ánimos. «Madre al rescate», se podía leer en la portada del vespertino gratuito «Evening Standard» que los londinenses devoran en el metro de regreso a casa.

Tras once horas de vuelo procedente de Los Ángeles, Doria, una instructora de yoga de origen afroamericano, fue tratada como un miembro más de la Familia Real nada más poner un pie en suelo británico. A su llegada le aguardaba un jaguar de la flota de coches de la Corona que la trasladó a la suite Windsor del aeropuerto de Heathrow. La asistente personal de Meghan, Amy Pickerill, la saludó cariñosamente junto a un agente de inmigración, quien rápidamente selló su pasaporte. Tras los trámites burocráticos, un ayudante del palacio le recogió el equipaje, incluyendo el ya famoso portatrajes de Burberry con el que fue fotografiada en Los Ángeles, una pista bastante elocuente de la marca que podría lucir el día de la enlace.

Con su gente

Sin mayor demora, Doria fue trasladada al centro de Londres para encontrarse con su hija y su prometido, el Príncipe Enrique, al que ya había tenido la oportunidad de conocer en otra ocasión. Entre hoy y mañana, la madre de la novia irá reuniéndose con el resto de la Familia Real, incluida la Reina Isabel y su marido, el Duque de Edimburgo, el Príncipe Carlos de Inglaterra y la Duquesa de Cornualles y los Duques de Cambridge. Un encuentro que será incómodo para Doria, quien por unos días cambia un suburbio de Los Ángeles y una humilde vivienda por los aposentos de Buckingham o el lujoso hotel Cliveden House en Taplow, en Buckinghamshire, donde pasará la noche previa a la boda con su hija.

Tras el desplante de su familia, Doria no será la única persona de confianza de Meghan que esté a su lado el día del «sí, quiero». Su mejor amiga, la estilista y diseñadora Jessica Mulroney, también aterrizó ayer en Heathrow, acompañada de sus tres hijos Ivy, John y Brian, quienes formarán parte del séquito de pajes y pequeña damas que acompañe a la novia a la entrada de la capilla de San Jorge. El grupo estará encabezado por los Príncipes Jorge y Carlota, quienes ya se estrenaron en este papel en la boda de su tía Pippa Middleton y James Matthews el pasado año. Junto a los hijos de los Duques Cambridge, caminarán también las dos ahijadas del Príncipe Enrique, Zalie Warren, de dos años, y Florence van Cutsem, de tres años e hija de uno de sus mejores amigos, el comandante Nicholas van Cutsem. Por parte de Meghan, además de la hija de su íntima amiga han sido elegidas sus dos ahijadas Remi de seis años y Rylan de siete, hijas de otra amiga cercana.

Clamor popular

Y quienes sin duda podrán contemplar de cerca tanto al séquito de pajes, como a los novios junto al resto de la comitiva, son la decena de frikis que ayer acamparon en las inmediaciones del castillo de Windsor. Envueltos en banderas británicas y norteamericanos, se han apostado en un importante cruce de la ciudad con sacos de dormir, caretas de Meghan y Harry y todo tipo de parafernalia.

Grupo de personas que espera en las inmediaciones de Windsor
Grupo de personas que espera en las inmediaciones de Windsor - ABC

Eso sí, dormirán al raso y a cinco grados al caer la noche, ya que el ayuntamiento de Windsor ha prohibido las tiendas de campaña por motivos de seguridad. Y si los homeless han sido desalojados de la zona con sus bártulos, lógico que tampoco permitan que acampen esta panda de excéntricos por muy fans que sean de la Familia Real británica.