Las ovejas negras de la Familia Real inglesa

No son pocas las polémicas que han rodeado a sus miembros, pero algunos de ellos se llevan la palma en cuanto a controversias se refiere

MADRIDActualizado:

No son pocas las polémicas que ha protagonizado la Familia Real inglesa durante el reinado de Isabel II. Diana de Gales y la relación con el Príncipe Carlos, ahora ya olvidado tras su boda en 2005 con Camilla Parker Bowles, fue un importante quebradero de cabeza para la monarca. Pero después, todas las preocupaciones de la Reina se han centrado en su otro hijo, el Príncipe Andrés, que no parece cesar nunca en su empeño por manchar el buen nombre de la Corona. Sus controversias han sido tantas que en 2015, más del 60% de los ingleses se oponían a cualquier subvención pública de las actividades de Andrés. Sus servicios al pueblo distan mucho de ser imprescindibles, pues más bien son pocos. Su hermano Eduardo tampoco se ha quedado atrás. Tanto su mujer, Sofía de Wessex, como él han dado algún que otro disgusto a la Reina.

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  1. El Príncipe Andrés

    El Príncipe Andrés es uno de los miembros más polémicos de la Familia Real inglesa. El hijo de la Reina Isabel II ha copado titulares por sus múltiples infidelidades. En 2015, una mujer le denunció ante un tribunal de Florida por forzarla a mantener relaciones sexuales cuando ella era menor de edad.

    Los amigos de los que se rodea también han sido motivo de controversias. Entre los más destacados se encuentran Tarek Kaituni, traficante de armas libio, o el mismísimo Saif Al-Islam Gadafi, segundo hijo del dictador libio Gadafi.

  2. Sarah Ferguson

    Pocos matrimonios, ahora ya separados, han proporcionado tantos titulares con sus polémicas continuas. Los escándalos de «Fergie» han sido muchos. En 1992, unos meses después de su divorcio, salían a la luz unas fotografías, en las que se podía ver a su amante, John Bryan, chupando el dedo gordo de su pie a Sarah Ferguson, que hacía topless en la costa Azul.

    Ocho años más tarde, Ferguson fue filmada vendiendo a su exmarido, el Príncipe Andrés, por 575.000 euros. Ella se encargaría de poner a un hombre de negocios en contacto con el hijo de la Reina Isabel II, algo de lo que no estaba al tanto.

  3. La Princesa Beatriz y la Princesa Eugenia

    Aunque en menor medida, la Princesa Beatriz, hija de los Duques de York y nieta de la Reina Isabel II, parecía vivir unas vacaciones continuas hace años. Es uno de los miembros de la Familia Real inglesa que daba una imagen ociosa y privilegiada y debilitaba a la Reina Isabel II y sus descendientes directos.

    Su hermana, la Princesa Eugenia, octava en la línea de sucesión al trono británico, atrajo la polémica por su boda con Jack Brooksbank. Su condición de excamarero dista mucho de los requisitos que le gustarían a la monarca inglesa.

    Fue a principios de 2018 cuando anunciaron el compromiso después de ocho años de relación. Brooksbank, que contraerá matrimonio en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor el próximo otoño, siempre ha tenido el sueño de convertirse en «un empresario de la noche» londinense, como admitió en una entrevista con el «Daily Mail».

  4. El Príncipe Eduardo

    Conseguir una buena reputación cuesta años, pero destrozarla tan solo hace falta una chispa. El Príncipe Eduardo, conde de Wessex, que siempre ha ocupado un lugar muy discreto en la Familia Real inglesa fue tachado de derrochador por un viaje que hizo en 2014 con su familia a Saint Moritz. Sus días esquiando, lleno de lujos y excesos, lujo levantaron una oleada de críticas hacia el hijo de la Reina Isabel II. A los súbditos, que sufragaron el viaje, no les gustó que despilfarrase tanto dinero.

    Esa no era la primera vez que el lujo le ponía en un aprieto. Su mujer, Shophie Rhys-Jones, también ha estado en el ojo del huracán. De refinados gustos en cuanto a estilismo se refiere, saltó a la palestra en 2012 por aceptar joyas (nada baratas) de la Familia Real de Bahrein.

    La productora audiovisual Ardent TV que fundó el Príncipe Eduardo también fue una fuente de controversias. En 2001, varios periodistas fueron pillando husmeando en los pasillos de la residencia en la que vivía en Duque de Cambridge mientras estudiaba en la Universidad de Saint Andrews. Detrás estaba su productora.