José Luis Jiménez - PAZGUATO Y FINO

Villares gana tiempo

El «caso Quinteiro» —también conocido como «caso retrovisores»— se había convertido en las últimas semanas en una suerte de «caso Villares»

José Luis Jiménez
SantiagoActualizado:

El «caso Quinteiro» —también conocido como «caso retrovisores»— se había convertido en las últimas semanas en una suerte de «caso Villares». Y no porque el portavoz de En Marea hubiera protagonizado ningún episodio vergonzante (más allá de sus controvertidas intervenciones en el Parlamento), sino porque su petición de dimisión de Paula Quinteiro se había convertido en un mal chiste dentro de su propia organización, con todos sus dirigentes echándose unas risas con las declaraciones del líder de la confluencia. Todos se lo tomaban a guasa, y de exigirle responsabilidades a la diputada del «no sabe usté quien soy yo» se pasaba a preguntar qué autoridad le restaba a Villares en su propio partido y grupo para fijar mensajes y posiciones.

Sin embargo, la dimisión de Juan Merlo aporta una bocanada de oxígeno al magistrado en excedencia y refuerza sus tesis: si poco estético es que se mienta en un currículum, ¿cómo no va a serlo pervertir la condición de parlamentaria para obstaculizar una actuación policial, según recoge el atestado oficial? Para colgarse una medalla en el debate de la opinión pública ante lo que acontece con Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid, Podemos ha cargado de razones a Luís Villares para seguir enseñándole la puerta de salida a Quinteiro, por más que Anova, Podemos y EU mantengan que no son casos comparables y, por tanto, exijan soluciones diferentes.

Llegados a este punto, el «caso Quinteiro» vuelve a la casilla de inicio, y Villares salva momentáneamente este punto de partido sobre su liderazgo y autoridad internos, que amenazaban con erosionarle de modo mayúsculo y finiquitar prematuramente su carrera política, a la que por otro lado tampoco se le augura un largo recorrido, a la vista de los enemigos que ha ido sembrando en En Marea desde que decidió tener criterio propio y no ser marioneta de terceras personas.

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