Galicia

Julián Barrio: «Es necesario valorar la religión como positiva para la cohesión social»

El arzobispo de Santiago reflexiona en una charla sobre la vigencia de los valores del Camino en la sociedad actual

Julián Barrio (d) durante la charla de este miércoleS en la Cámara de Comercio de Santiago
Julián Barrio (d) durante la charla de este miércoleS en la Cámara de Comercio de Santiago - MIGUEL MUÑIZ

La actitud de los peregrinos que caminan a Santiago sirvió ayer a Julián Barrio como marco para proponer una serie de valores antropológicos con plena vigencia en la sociedad actual. Sobre ella realizó «un análisis sereno y ponderado» en el que planteó diversas claves. El arzobispo compostelano pronunció una conferencia en la Cámara de Comercio de la capital donde recordó que «una sociedad no puede reinventarse en cada momento, echando por la borda el bagaje cultural y moral que le han legado las generaciones pretéritas como si no hubiera nada en todo ello que mereciese la pena ser conservado; como si pudiese haber progreso cuando se ha perdido la perspectiva trascendente». Y afirmó: «Esto se aprende en la peregrinación jacobea».

Barrio recordó que «junto a los peregrinos, se percibe que es necesario preservar la expresión pública del hecho religioso y valorar la religión como una aportación positiva para la cohesión social». Ante preguntas frecuentes como «¿por qué el éxito del Camino de Santiago?» o «¿por qué un Jubileo de la Misericordia?», respondió: «Porque la Iglesia está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y cercanía de Dios. Este no es tiempo para estar distraídos».

Frente a «formas de egoísmo colectivo», el prelado —con un discurso en positivo donde el pasado sirve «como trampolín para comenzar algo nuevo»— entiende que «el peregrino toma conciencia de la austeridad como forma de vida» pues el Camino «saca a la luz la "irreverencia" del uso de los bienes materiales y subraya los espirituales». Uno de los ejemplos señalados fue que «en el Camino se descubre la vía de la paz consigo mismo y con los demás para vivir el sufrimiento cotidiano de nuestra existencia».

Autonomía del poder civil

Apuntó que «la Iglesia sigue ofreciendo respuestas al peregrino que busca el sentido de su existencia». Y lo hace en un marco «de colaboración que en ningún caso pretende mermar la libertad del poder civil» porque, defendió el arzobispo, «la comunidad política y la Iglesia, independientes y autónomas en su propio campo, están al servicio de la vocación personal y social de los mismos hombres y mujeres».

Alentó a «superar el individualismo» a través de «dos verbos fundamentales, ser y compartir, que requieren un esfuerzo de apertura, atención y reflexión». «El amor social es la clave de un auténtico desarrolló», reflexionó. De ahí que advirtiera que «no podemos entender la superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente al servicio de los demás». En la recta final de su conferencia, manifestó que «cuando la moral es considerada superflua, la corrupción es algo obvio, afectando no solo a las personas sino también a las instituciones»

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