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Las flores de María Luisa Güell inundan el Palau Güell

La pintora se especializó en la temática de las flores con una clara influencia del japonismo

Vista de un biombo pintado por María Luisa Güell
Vista de un biombo pintado por María Luisa Güell - ABC

El MNAC dedica una exposición a la figura de Lluïsa Vidal (1876-1918), pintora, dibujante e ilustradora modernista y el Palau Güell toma el relevo con una retrospectiva de su amiga María Luisa Güell (1873-1933), pintora y música, hija de Eusebio Güell, mecenas de Gaudí.

Las dos artistas tuvieron vidas paralelas, coincidieron en París y por eso no es de extrañar que el retrato de María Luisa Güell que da la bienvenida a la exposición lo firme Lluïsa Vidal. «El azar ha querido que las dos pintoras vean la luz a la vez», explica el comisario Enrique Campuzano.

Retrato de María Luisa Güell pintado por Llüisa Vidal
Retrato de María Luisa Güell pintado por Llüisa Vidal- ABC

Si Lluïsa Vidal fue una gran retratista, María Luisa Güell se especializó en la temática de las flores con una clara influencia del japonismo. Óleo y acuarela. Estas dos técnicas le acompañaron toda la vida. «Una de sus obras más especiales se encuentra en “La Portilla”, una casa particular de Comillas, donde pintó las paredes de uno de los salones que precisamente ha sido recientemente el escenario de la película “Altamira” que protagonizó Antonio Banderas», desvela Campuzano que junto a María de Carmen Güell organizaron una primera exposición de María Luisa Güell en Comillas en agosto 2015.

Dos óleos del MNAC

«El setenta por ciento de las obras que vemos ahora en el Palau Güell se vieron en Comillas. A ellas se suman algunas sorpresas como dos óleos de rosas que pertenecen al MNAC y que han restaurado para la ocasión y dos mesas que pertenecen al Palacio de Sobrellano, propiedad del Gobierno Cántabro».

«Fue una mujer bohemia, rebelde que se atrevía a contradecir a su padre si no estaba de acuerdo con él –explica la comisaria María del Carmen Güell-. Su pasión por su villa natal, Comillas, hizo que combinara su vida en Barcelona con sus largas estancias en la localidad cántabra». El diario «La Vanguardia» publicaba cada martes una reseña de las actividades culturales que organizaba en el Palau Güell. «María Luisa fue lo que ahora se denomina una agitadora cultural», subraya Campuzano.

Tuvo la suerte de viajar por Europa y los últimos años se retiró a Pau (Francia) donde está enterrada. «Expuso en la Galería Parés de Barcelona y tuvo una estrecha relación con el ilustre Menéndez Pelayo que le ayudó en la difusión de sus actividades culturales tanto en Cantabria como en Barcelona». Al igual que Lluïsa Vida, Güell colaboró con la revista «Feminal», la primera revista catalana para mujeres que se publicó entre 1907 y 1917.

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