Cultura - Arte

¿Qué pintan las mujeres en el Prado?

El museo dedicará a Clara Peeters, a partir del próximo día 25, la primera monográfica de una artista en sus casi 200 años de historia

«Mesa», de Clara Peeters. La pintora se autorretrató en la jarra de la derecha
«Mesa», de Clara Peeters. La pintora se autorretrató en la jarra de la derecha - MUSEO DEL PRADO

Se preguntan las Guerrilla Girls (ese grupo de artistas feministas famosas por lucir cabezas de gorila) en una de sus obras más célebres si tienen que desnudarse las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum de Nueva York. El 5% de los artistas son mujeres, mientras el 85% de los desnudos son femeninos, denuncian. Estadística demoledora que se repite en el resto de los grandes museos históricos del mundo. Pocas obras de mujeres artistas colgadas en sus paredes y mucha musa enseñando carne. Ni rastro de «musos». La Historia del Arte ha sido tachada, no sin falta de razón, de machista.

En el Prado hay 5.071 hombres pintores frente a medio centenar de mujeres (del siglo XVI al XX)

En las colecciones del Prado no se cumplen, ni de lejos, las cuotas: hay 5.071 hombres artistas frente a 41 mujeres (del siglo XVI al XX). A estas habría que sumar, de forma casi testimonial, una docena más de artistas contemporáneas, a las que se les dedicó una pequeña muestra en 2007. El museo tiene un par de grabados de cada una.

Por increíble que parezca, el Prado no había dedicado una monográfica a una artista mujer en sus casi 200 años de vida. Tampoco lo había hecho nunca el MNAC de Barcelona, que inauguró hace unos días una exposición de la pintora modernista Lluïsa Vidal i Puig. El Prado saldará su deuda el próximo día 25 con la apertura de la muestra «El arte de Clara Peeters», que reunirá 15 de las cerca de 35 que se atribuyen a esta enigmática pintora. La muestra se ha visto en la casa-museo Rockox de Amberes, donde hoy se clausura, bajo otro título, «¡La cena está servida!», que no gusta nada al comisario de ambas exposiciones, Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Prado: «Es artista, no cocinera».

«El nacimiento de San Juan Bautista», de Artemisia Gentileschi
«El nacimiento de San Juan Bautista», de Artemisia Gentileschi- MUSEO DEL PRADO

Excluidas del canon

Como complemento a la exposición del Prado, se ha organizado un seminario, «Cultura artística y mujeres en tiempos de Clara Peeters», que se celebrará entre el 4 de octubre y el 13 de diciembre y que reflexionará sobre el papel de las mujeres en el arte y por qué han sido excluidas del discurso canónico de la Historia del Arte. En 1971 la historiadora Linda Nochlin publicó un célebre artículo, «¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?», que ponía el dedo en la llaga y aún hoy sigue vigente.

Pero, ¿quiénes son las artistas presentes en las colecciones del Prado? Salvo contadas excepciones, son desconocidas para el gran público. Si en el caso de sus colegas masculinos, basta con el apellido para identificarlos (Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano...), en el de ellas, ni siquiera añadiendo el nombre seríamos capaces de citar una sola de sus pinturas. Entre las más conocidas, Sofonisba Anguissola (siglo XVI), Artemisia Gentileschi y Clara Peeters (siglo XVII), Angelica Kauffmann y Louise-Elisabeth Vigée-Lebrun (siglo XVIII)... No lo tuvieron fácil aquellas pioneras: el arte era entonces cosa de hombres.

«La trampa de las cuotas»

«Anna von Escher van Muralt», de Angelica Kauffmann
«Anna von Escher van Muralt», de Angelica Kauffmann- MUSEO DEL PRADO

En las colecciones del Prado solo hay 58 pinturas, un puñado de dibujos y obra gráfica y una rodela de bronce, realizados por mujeres. Y un dato: en estos momentos solo cuelgan en el museo dos obras de pintoras en la sala 16 A: «El retrato de la Reina Ana de Austria» e «Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II», ambas de Sofonisba Anguissola. Suelen estar colgadas habitualmente obras de Angelica Kauffmann y Artemisia Gentileschi, pero hay préstamos en otros museos y las obras de Clara Peeters se hallan en la exposición de Amberes. Resulta abrumador que de las 1.200 obras, aproximadamente, que suele haber expuestas en las salas del Prado, apenas 5 ó 6 hayan sido pintadas por mujeres.

Miguel Falomir, director adjunto de Conservación e Investigación del museo, se muestra reacio a caer en «la trampa de las cuotas»: «Si hacemos la exposición de Clara Peeters es porque es una pintora interesante y una figura importante en la evolución de la pintura de naturalezas muertas en el mundo flamenco y holandés, no por el mero hecho de ser mujer. Si no satisficiera unos mínimos requisitos de calidad, no la expondríamos. Le haríamos un flaquísimo favor». Casi todas estas artistas, explica Falomir, «suelen ser hijas de pintores y se educaban en casa. Suponía un plus para la mujer saber dibujar, como saber bordar o tocar un instrumento. Pero la mayoría de ellas se dedican a la naturaleza muerta o al retrato, muy pocas cultivan la pintura de historia. Y no es por falta de talento. No se les permitió tener la misma educación que a sus colegas masculinos».

Injusticias históricas

«Retrato de Felipe II», de Sofonisba Anguissola
«Retrato de Felipe II», de Sofonisba Anguissola- MUSEO DEL PRADO

¿Hay que reivindicar una mayor presencia de mujeres en el Prado? A Alejandro Vergara le parece correcto hablar de cuotas para corregir injusticias históricas: «Los conservadores somos sensibles a los problemas que les preocupan a todos. Hay un gran interés por este asunto. Durante siglos las mujeres lo tenían muy difícil para poder pintar, de ahí que haya muy pocas buenas pintoras. Pero los cuadros de Clara Peeters del Prado los compró Felipe IV. El marqués de Leganés, al que Rubens llama el mayor coleccionista de su época, tiene dos cuadros de ella en su colección, que ya no están en España. Es una mujer de grandes colecciones en su época». Su exposición, añade el comisario, «permitirá recuperar el valor histórico de esta pintora. La hacemos con la intención de mirar a la colección del museo y buscar mujeres pintoras que no han recibido la atención que merecen. Seguramente, como ocurre en estos casos, a partir de esta muestra empezarán a salir a la luz más cuadros suyos».

A las artistas les costó muchísimo hacerse un hueco en la Historia del Arte, salir de los almacenes de los museos para colgar en sus salas de exposiciones, pero hoy las mujeres están presentes en las colecciones de los grandes museos de arte contemporáneo, en las listas de personas más influyentes del mundo del arte... Artistas como Frida Kahlo, Louise Bourgeois, Yoko Ono, Marina Abramovic o Cindy Sherman, por citar solo algunas, compiten en fama, prestigio y cotización en el mercado con sus colegas masculinos. En la época de nuestras heroínas la cosa era bien distinta. «Son muy pocas las pintoras que vivían de su profesión: Clara Peeters, Artemisia Gentileschi, Lavinia Fontana... Estas dos últimas rompen moldes, se profesionalizan y compiten en igualdad de condiciones con los hombres; son pintoras que no se circunscriben a géneros como el retrato y la naturaleza muerta, sino que hacen cuadros religiosos, mitológicos e incluso eróticos», explica el director adjunto del Prado.

La violación de Artemisia

«La princesa María Cristina Teresa de Borbón», de Louise-Elisabeth Vigée-Lebrun
«La princesa María Cristina Teresa de Borbón», de Louise-Elisabeth Vigée-Lebrun- MUSEO DEL PRADO

A Louise-Elisabeth Vigée-Lebrun, que retrató a lo más granado de su época (María Antonieta, el Príncipe de Gales, Lord Byron...) le dedicaron recientemente una gran exposición en el Grand Palais de París y en el Metropolitan de Nueva York. Pero Sofonisba Anguissola y Artemisia Gentileschi son las artistas que han tenido mayor proyección. La primera, dama de compañía de Isabel de Valois, no pintaba para vender. Gozó de mucha fama en vida. Y vivió muchos años: 96. Pero su producción está muy limitada al retrato. A la segunda le encargaron obras para el Palacio del Buen Retiro. Cátedra ha publicado este año, por primera vez en español, las cartas de la artista, precedidas de las actas del juicio por violación que se celebró en 1612. Su maestro, Agostino Tassi, abusó de ella tras haberla seducido prometiéndole matrimonio, cuando ya tenía esposa. El padre de Artemisia tardó un año en denunciarlo.

En España, dice Falomir, «prácticamente la única artista importante de estos periodos es una escultora, La Roldana. Hizo carrera profesional y fue escultora de Corte». ¿La demoledora estadística del Prado es similar en todos los museos históricos? «Sí, incluso es peor en otros. Pero esa diferencia sería igual entre los escritores, los músicos... Aunque es cierto que el Prado, desde que se fundó, no ha mostrado una especial sensibilidad al arte de las mujeres. No nos vamos a poner flores que no nos corresponden». Sobre la muestra de Clara Peeters, dice Falomir: «La hemos hecho cuando pensábamos que teníamos que hacerla. En su momento no nos sumamos a los fenómenos Artemisia y Sofonisba, aunque a ésta última la hemos incluido en muchas exposiciones. No había que decir: “Es mujer, mírela con indulgencia”. Colgaba junto a obras muy importantes de Moro, Sánchez Coello o Tiziano. Y aguantaba el tipo muy bien. El mejor tributo que puedes hacerle es exponer su obra con las de los hombres sin dar más explicaciones. El Prado compró un cuadro suyo hace un par de años. Se le hará una exposición algún día».

¿Hay particularidades que se repiten en estas pintoras? «Sí. Primero, el origen. Casi todas son hijas de pintores. También, la inexistencia de una formación reglada, que se limiten a unos pocos géneros (retrato y naturaleza muerta) y su tendencia a autorretratarse, mucho más que en el caso de sus colegas.

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