25N Día contra la violencia de género

«Los maltratadores tienen un enorme problema y no reciben ninguna ayuda. Así no terminaremos con esta lacra»

Hija de una mujer asesinada por su marido, la psicoterapeuta vallisoletana Rebeca Rodríguez aboga por no dejar de lado a los agresores: «Estas personas maman el rechazo. Su idea de amor está totalmente distorsionada»

Rebeca Rodríguez, durante la presentación de su libro en Valladolid
Rebeca Rodríguez, durante la presentación de su libro en Valladolid - F. HERAS
H. D. Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Un día, siendo todavía ella muy joven, su padre la llamó al trabajo. «La noche anterior mi madre había salido y no había vuelto a casa a dormir. Al principio no me sorprendió y pensé que estaría con algún amigo harta de la situación que tenía en casa con la separación de mi padre». Pasaba el tiempo y su madre no regresaba. Dos meses después conoció el trágico desenlace. Ahora, la psicoterapeuta vallisoletana Rebeca Rodríguez, hija de una mujer que fue víctima de la violencia de género, trata de ayudar a familias que están pasando por lo que a ella le ocurrió. Detrás quedan muchos años de esfuerzo para tratar de recuperarse de lo sucedido, lo que recoge en el volumen «Comienzos. Cuando mi padre mató a mi madre» (Ediciones Atlantis, 2016), que según detalla, «es consecuencia de todo un proceso. No es un libro que trata del hecho, sino lo que sucede a partir de entonces. El proceso que yo he vivido no sólo me hizo superar el trauma sino que te das cuenta de muchas cosas a nivel social».

¿Qué falla en la sociedad para no poder acabar con esta lacra? A jucio de esta especialista, son varias las causas. La violencia está instalada entre nosotros, en los medios de comunicación.... «Si yo lo que busco es encontrar armonía no debería estar continuamente poniendo imágenes violentas. Ahí nos estamos equivocando». Otro fallo tiene que ver, según su opinión, con el sistema de atención, centrando solamente en la víctima. «Los hombres que están siendo maltratadores tienen un enorme problema y no disponen de una ayuda social. Así no terminaremos con esta lacra».

A juicio de la autora, la violencia «es un problema de dos: ella por no se siente valorada para permitir todo lo que la está ocurriendo y él porque lo está haciendo». Una reflexión que, a priori, es consciente de que puede resultar díficil de justificar, pero que ella lo hace. Por su trabajo hace tiempo que trata con hombres que se reconocen agresores. «A mí me han llamado dos hombres maltratadores y me han dicho ‘no tengo adónde ir’». Rebeca Rodríguez ve en ellos veo «una falta de seguridad enorme y una distorsión de que su yo puede poseer las cosas. Estas personas han mamado el rechazo por parte de su familia. La idea que tienen del amor está totalmente distorsionada. Piensan que su mujer es suya porque es precisamente lo que han aprendido».

Su vida ha sido una carrera de fondo. No sólo para superar el trauma, sino también para aprender a perdonar, algo para lo que, según esta psicoterapeuta, «no nos han enseñado». «Creemos que cuando nos pasa algo tenemos que aprender a vivir con ello y estar siempre sufriendo. No nos lo merecemos. No hemos venido aquí a sufrir. Mientras vivas con ello estás viviendo en pasado».

Junto al perdón, lo que más le costó fue superar el sentimiento de culpa. «Te culpas por no haber podido hacer nada; vives con un odio enorme y tienes un conflicto de sentimientos. Conoces a tu padre y a ni se te pasaría que pudiese hacer algo de esto. En mi casa no había vivido ningún maltrato físico». Quizá por ello le costó aún más comprender lo que había ocurrido, un proceso que conlleva una «transformación», tal y como relata en este libro que, según ella, plasma su renacimiento.

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