Cristóbal Gabarrón, ayer en la inauguración de su exposición en la Abadía de Santo Domingo de Silos
Cristóbal Gabarrón, ayer en la inauguración de su exposición en la Abadía de Santo Domingo de Silos - ABC
Cultura

Las cerámicas de Gabarrón «entonan» con la Abadía de Silos

Una exposición con 27 piezas exhibe la faceta menos conocida del artista, la de ceramista

ValladolidActualizado:

Nueva York, Ginebra, Ámsterdam, Cannes o Shanghai son sólo algunas de las grandes urbes cuyas calles ha llenado con su arte Cristóbal Gabarrón (Mula, Murcia, 1945). Esculturas monumentales para transformar temporalmente la fisonomía de ciudades europeas, estadounidense o asiáticas. Y ahora, el artista murciano da un doble giro en su prolífica carrera. De las grandes capitales salta al recogimiento de una abadía para mostrar su faceta menos conocida, la de ceramista.

«De lo orgánico a la metafísico. Cerámica inédita de Cristóbal Gabarrón» es el título de la muestra inédita que desde ayer y hasta el próximo 20 de diciembre podrá verse en la sala Románica de exposiciones de la abadía de Santo Domingo de Silos. Un montaje con piezas únicas que se muestran por primera vez al público y a la crítica. En total, 27 creaciones, la mayoría de ellas gestadas y realizadas en talleres de Villauris, la localidad al sur de Francia donde hace sesenta años Pablo Picasso decidió dedicarse intensamente a su labor creativa. Allí, también Cristóbal Gabarrón, uno de los artistas españoles de mayor éxito en la escena internacional, ha encontrado la inspiración para dar a luz las obras que ahora se exponen por primera vez, en un marco como Silos.

Series

De ese enclave francés han salido trabajos de lo más variado. La experimentación con las técnicas más variadas vuelve a estar muy presente en la creación de Gabarrón. Modelado, incisión, collage, ensamblaje o esmaltado. De todo hay en la variada muestra en Silos, donde las más modernas creaciones se integran entre los muros la centenaria abadía. Un gran tríptico de casi 150 centímetros de longitud se integra «en gran armonía» con el templo benedictino.

Aunque no se trata de series en el sentido tradicional del término, en la muestra inaugurada ayer con presencia del propio artista, sí se pueden distinguir ciertos grupos entre las 27 obras. El más nutrido es el formado por doce círculos de unos 30 centímetros de diámetro, entendidos como paisajes poéticos en los que surcos, manchas o pequeñas piedras son ejes de coordenadas. Con una más evidente presencia de pintura y dibujo, el grupo de cajas de cerámica. Piezas que pueden recordar pirámides, cabezas o jarrones forman otro grupo, el de más amplia polisemia visual. Todas ellas con una ornamentación «muy compleja», figurativas, geometrizadas o puramente abstractas.

En todas las obras se aprecia el lenguaje personal que Gabarrón imprime a sus trabajos, ajeno a préstamos de otros artistas o tendencias y que busca una atmósfera atemporal. La experimentación con los materiales y técnicas más diversas marca también aquí cada centímetro de su obra, en la que se mantiene fiel a su apuesta por la comunicación, el aprendizaje y la tolerancia mediante la cultura y el arte.