Crisis en el PSOE

El aniversario más amargo de Tudanca

El burgalés celebra este martes sus dos años al frente del PSCL con un partido descabezado a nivel nacional y las divisiones en Castilla y León más patentes que nunca

El líder del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca
El líder del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca - F. HERAS
I. JIMENO Valladolid - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

En lugar de una dulce tarta con velas para soplar, una piel de limón amarga tiene hoy sobre la mesa Luis Tudanca en el segundo aniversario de su elección como secretario general del PSOE de Castilla y León. Un mandato salpicado de dificultades en un partido que a lo largo de sus casi 40 años de historia en la Comunidad -fue fundado en diciembre de 1977 en Zamora- nunca ha terminado de cicatrizar heridas y se duele de no saber lo que es saborear las mieles del triunfo a nivel autonómico desde hace casi tres decenios.

Ya su llegada al poder tras la abrupta salida de su predecesor y rival en las primarias, el palentino Julio Villarrubia (apeado en mayo de 2014 tras la dimisión de más de la mitad de su Ejecutiva), estuvo salpicada de la polémica desde el inicio. Con los ecos de los aplausos aún resonando tras hacerse con el mando del PSCL por un margen más estrecho del previsto (se impuso por 644 votos de diferencia y un 54,85 por ciento de los apoyos), Tudanca vivió y tuvo que digerir su primera crisis. En menos de 48 horas desde que formó su nueva Ejecutiva veía cómo salía de ella el que había elegido como número tres, Julio César Fernández.

Las informaciones sobre la condena que se había impuesto al leonés, entonces alcalde de Pajares de los Oteros, por agresión a un empleado en 1996 y el expediente abierto por Instituciones Penitenciarias por incompatibilidad de su cargo con la administración de una bodega abrieron la primera crisis y forzaron su precipitada marcha antes de coger la medida al sillón. Tudanca asumió su «parte de responsabilidad» en el nombramiento tras aceptar una propuesta de la poderosa delegación leonesa basada en una «relación de confianza».

«Vendido» como alguien ajeno a las tradicionales familias y rencillas del PSCL, el entonces diputado burgalés parecía llegar con espíritu conciliador a un partido de nuevo dividido. Pero la tranquilidad es lo que menos ha reinado en la sede socialista’ desde que ese casi desconocido en la política autonómica Luis Tudanca fue aupado al mando por los afines a Óscar López, el tramoyista que movió los hilos para derrocar a Villarrubia, a quien él había cedido el testigo dos años antes (en abril de 2012) por su imposibilidad de seguir en Castilla y León tras los cargos acumulados en Madrid.

Tampoco las diferentes citas electorales han acompañado. Cada paso por las urnas ha sido un mazazo para el PSOE en Castilla y León en este tiempo de mandato. La alegría de ver cómo se hacían con alcaldías inaccesibles desde hace años como la de Valladolid -aunque en minoría- o la diputación de Soria -también sin mayoría absoluta- se vuelve en llanto al mirar los resultados autonómicos y los dos generales. En las elecciones de mayo de 2015, en su primer asalto a la Presidencia de la Junta como cabeza de cartel, con el PP en horas bajas y la irrupción Podemos y Ciudadanos como nuevas fuerzas, cierto es que los socialistas consiguieron seguir siendo el principal partido de la oposición. Pero no pasaron de ahí. De la oposición, e incluso su exigua bancada se hizo aún más pequeña. De los ya raquíticos 29 procuradores que había tenido en la anterior legislatura frente a unos populares extendidos por 53 escaños, pasó a los actuales 25. ¿El consuelo? Que, pese a excavar aún más profundo su suelo, el batacazo fue menor del esperado, aunque durante el mandato la oposición que está realizando la formación morada resoplando en el cogote del PSOE, está resultado incómoda en las filas socialistas de Luis Tudanca, que ha conseguido irritar casi por igual a la izquierda de Podemos que a la derecha del PP de Juan Vicente Herrera.

Batacazos electorales

Y no mucho mejor ha sido el resultado de las dos elecciones generales vividas en el último año, en las que el que los socialistas han logrado quedarse con el mínimo de un diputado por provincia y cosechar el porcentaje de votos más ajo de su historia en Castilla y León. Ahondando así la caída en picado en la que está desde que en 2004 tocó techó y logró concitar casi el 42% de la papeletas. En la última ocasión, superó por poco el 22, casi la mitad. Esos nueve escaños han supuesto una pérdida de dos respecto a 2011 y cinco si se compara con la cita anterior.

Ya antes de la cita con las urnas las aguas bajaban revuelvas en el PSCL a cuenta de la confección de listas. Y como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, se trastabilló en el mismo escollo. La decisión y apoyo de la militancia a la que apela Tudanca para defender que se siente «respaldado» fue tumbada en dos ocasiones: primero en otoño y luego en primavera, antes de las elecciones de diciembre de 2015 y de junio de 2016 cuando Ferraz retiró de las listas por Palencia Julio Villarrubia pese a recibir el apoyo de más del 90% de los afiliados. La revuelta en el PSOE palentino, con su secretaria general, Miriam Andrés, a la cabeza, fue mayúscula y evidenció esas heridas sin cicatrizar que supuran en el seno socialista.

Ha sido desde este verano cuando la situación se ha tensado más, llegando algunos de sus barones a asegurar que Tudanca ha perdido la confianza de varias provincias

Pero ha sido desde este verano cuando la situación se ha tensado más, llegando algunos de sus barones a asegurar que Tudanca ha perdido la confianza de varias provincias. En la última reunión con los dirigentes provinciales, el pasado viernes, antes del esperpento del Comité Federal y de que la Comisión Ejecutiva Autonómica, fueron mayoría los que le dijeron que no tenían su misma opinión. Y así se evidenció después en Ferraz, donde la tesis a favor del congreso exprés defendida por Tudanca se encontró con el rechazo de la mayoría de los representantes de Castilla y León en el cónclave, incluidos varios barones (el leonés Celestino Rodríguez, la palentina Miriam Andrés, el segoviano Juan Luis Gordo, el soriano Carlos Martínez, el zamorano Antonio Plaza y los representantes de Salamanca, entre otros), además del «no» de la presidenta del PSCL, la vallisoletana Soraya Rodríguez. Entre los escasos dirigentes provinciales coaligados con Tudanca, Javier Izquierdo (Valladolid) y Esther Peña (Burgos).

Ya en el Comité Federal de principios de julio se había evidenciado ese distanciamiento, después de que varios de los dirigentes provinciales y Soraya Rodríguez alzasen la voz para recriminar que el apoyo de Tudanca para Pedro Sánchez intentara gobernar si Mariano Rajoy no lo conseguía. Incidían en el «no» al candidato popular, pero en convertir al PSOE en una alternativa desde la oposición.

Sin embargo Tudanca, uno de los más fieles defensores de los postulados de Pedro Sánchez, no ha cedido en este tiempo y «no» a Rajoy y «nunca, nunca, nunca» permitir otro mandato «de la derecha» han sido unas de sus palabras más repetidas.

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