Sucesos

El pedófilo de Zaragoza siguió como conserje parroquial pese a estar imputado

Ya fue detenido hace un año, logró mantener ese empleo y se aprovechó de él para obtener datos de menores de edad

El imputado (segundo por la izquierda), durante el registro realizado por la Policía en su vivienda
El imputado (segundo por la izquierda), durante el registro realizado por la Policía en su vivienda
Roberto Pérez Zaragoza - Actualizado: Guardado en: Aragón

El depredador sexual de 33 años que ha sido detenido en Zaragoza conservó su empleo de conserje parroquial durante un año después de haber sido arrestado por primera vez. Ahora lo ha perdido porque, tras ser arrestado por segunda vez y con un aplastante cúmulo de pruebas en su contra, una orden judicial de alejamiento le ha separado forzosamente de ese puesto de trabajo.

Fuentes próximas a la investigación han indicado a ABC que, cuando fue detenido a mediados de 2015, este hombre ya trabajaba como conserje de parroquia en la capital aragonesa. Aunque su actividad delictiva la realizaba por internet -embaucaba a menores para que se hicieran y le enviaran fotos y vídeos de contenido sexual-, las mismas fuentes han indicado que también aprovechó su empleo en esa parroquia para obtener datos de niñas y adolescentes.

Aquella detención se produjo tras una denuncia presentada por una madre de Canarias en abril de 2015. Su hija había caído en las redes de este «ciberdepredador» sexual. Los especialistas de la Policía siguieron el rastro por internet y, semanas después, les condujo hasta este vecino de Zaragoza, al que por entonces ya le constaban antecedentes policiales por delitos similares.

El material informático que le intervinieron en su domicilio era tan abundante que los expertos en delitos tecnológicos de la Policía Nacional han tardado un año en completar el análisis de esos archivos. La cantidad de material erótico y pornográfico que acumulaba era enorme: más de 120.000 fotografías, 800 vídeos y 6.000 números de teléfono.

Orden de alejamiento

Tras aquella primera detención quedó en libertad, aunque en calidad de investigado. Ya había pruebas incriminatorias contra él, aunque ahora, tras un año de investigación en sus archivos informáticos, esas evidencias se han disparado. En cualquier caso, tras aquella primera detención logró continuar en su puesto de trabajo, del que ahora ha acabado separado por orden judicial. El pasado sábado, el magistrado que instruye las diligencias le dejó en libertad con cargos, pero ahora con una medida cautelar añadida: una orden de alejamiento que le prohíbe acercarse a la parroquia en la que trabajaba.

A través de un comunicado, el Arzobispado de Zaragoza apeló este lunes a la «presunción de inocencia» de este conserje parroquial y pidió a los medios de comunicación que elaboren sus informaciones sobre este caso con «respeto absoluto de las personas». En el mismo comunicado, el Arzobispado asegura que «condena sin paliativos los hechos que se le imputan» a ese conserje parroquial, muestra su solidaridad con las víctimas y asegura que «colaborará en todo momento» con la Policía y con el Juzgado «para esclarecer los hechos y circunstancias».

A este hombre se le imputan los delitos de corrupción de menores, revelación de secretos y producción de pornografía infantil.

Continúan las pesquisas

Mientras tanto, las fuerzas de seguridad continúan analizando la ingente cantidad de archivos informáticos de fotografías y vídeos que le incautaron a este pedófilo. Hasta el momento, en esas imágenes han logrado identificar a 103 menores, muchas de ellas de entre 10 y 14 años de edad, según han indicado fuentes policiales. Han contactado con sus padres para comunicarles lo ocurrido, que sus hijas aparecían en fotografías y vídeos en actitud erótica y -en algunos casos- practicando actos sexuales.

Pero las pesquisas siguen abiertas. La Policía sigue tratando de identificar a otras muchas adolescentes que aparecen en los ficheros informáticos de este depredador sexual que, un año después de haber sido detenido por vez primera, seguía con sus actividades delictivas a través de internet, según ha constatado la Policía.

El acusado contactaba con sus víctimas a través de redes sociales. Se abría perfiles falsos, haciéndose pasar por una adolescente bisexual. Contactaba masivamente con muchachas a las que se esmeraba en embaucar o seducir para ganarse su confianza. Cuando lo conseguía, pasaba a insistirles para que le mandaran imágenes de contenido sexual: primero, en ropa interior; luego, desnudas; después les pedía que se grabaran o fotografiaran practicando actos sexuales. Como cebo llegaba a ofrecerles recargas del móvil, dinero y terminales telefónicos.

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