Pablo Iglesias y Pedro Sánchez durante una reunión en el Congreso de los Diputados en julio del pasado año
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez durante una reunión en el Congreso de los Diputados en julio del pasado año - ÁNGEL DE ANTONIO

El PSOE y Podemos buscan sacar rédito de la decisión de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid

El partido de Rivera amortiza a Garrido antes de ser investido: «Que dirija como un interino»

MadridActualizado:

PSOE y Podemos buscan sacar réditos de la crisis en la Comunidad de Madrid a través de una dura campaña de críticas sobre la formación de Albert Rivera, en un claro intento por equiparar al máximo a Cs con el PP con el objetivo de cortar la fuga de votos hacia la formación liberal.

Ferraz inauguró este tono duro contra Ciudadanos hace meses, pero ha ido en ascenso a raíz de este caso. Ayer, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, se preguntaba «qué es lo que necesita Ciudadanos para dejar de ser comparsa del PP». Los socialistas insistieron en pedir a Rivera «que se abstenga, que no haga nada», ya que de esa forma el candidato del PP no saldría adelante y sí podría abrirse la puerta para Ángel Gabilondo. Sobre la figura misma de Garrido tampoco hubo un análisis excesivamente riguroso, más allá de acusarlo de haber formado parte de «la operación de la expresidenta» por «cómo encubrió» la cuestión: «Originalidad poca. Vemos que la cosa no da para mucho más», criticó Ábalos.

Pero en el PSOE saben que predican en el desierto, porque entienden que a Cs nunca le ha interesado reforzar la imagen de Gabilondo de cara a 2019 dándole un año la presidencia. Y en cambio saben que les interesa un PP en plena interinidad.

Esa expresión puso de manifiesto hasta qué punto el estilo de Rivera desquicia a los socialistas. El presidente de Ciudadanos hablaba de Garrido como «presidente interino» en un forma de dulcificar su apoyo al PP. Hacía tiempo que en el PSOE no se veía ese grado de unanimidad en una posición, en este caso para denunciar el «eufemismo» de Rivera por su «lamentable decisión», como la definía la ex número dos del PSOE, Elena Valenciano.

«Buscábamos que el candidato que eligiera el PP no estuviera imputado ni involucrado en tramas de corrupción», se justificó Rivera, quien confirmó el apoyo de Ciudadanos a Garrido, aunque desde la formación dan al número dos de Cifuentes por amortizado antes incluso ser investido. Esperan que su incidencia sea la menor posible en una región con los Presupuestos ya aprobados y que en doce meses se enfrentará a nuevas elecciones. «Entonces nos veremos en las urnas y los madrileños decidirán su nuevo Gobierno», advirtió Rivera, quien también anunció que esta misma semana presentarán una Proposición de Ley para mejorar la transparencia universitaria y asegurar que no se repitan episodios como el de la Rey Juan Carlos:«No puede haber injerencias políticas en la universidad».

Desde Podemos, al igual que el PSOE, también llevan varios meses apuntando hacia Cs en un intento de extender la crisis del Gobierno de Madrid a los de Rivera, a los que venden como «una muleta de la corrupción».

Ayer el secretario de Organización del partido, Pablo Echenique, fue un paso más allá y elevó el tono al sugerir que el apoyo de Ciudadanos al PP madrileño también podría ser considerado «otra forma de corrupción». «Hay que empezar a hablar de si esto no es también una forma de corrupción: poner en el gobierno a partidos que saben que son corruptos», aseguró.