Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, en una rueda de prensa - INÉS BAUCELLS / Vídeo: Puigdemont aseguró en la BBC que declarará la independencia

La mayoría apoya una supresión de autonomía si hay declaración de independencia

Dos de cada tres españoles creen que el Estado debería recuperar las competencias transferidas en Educación y en Seguridad

MadridActualizado:

El intento de golpe de Estado que se produjo el domingo 1 de octubre en Cataluña ha convulsionado a la sociedad española en su conjunto, y a la catalana en particular, que reconoce la fractura ocasionada por el referéndum ilegal, según recoge la última encuesta de GAD3 realizada para ABC. La mayoría de los españoles consultados reclaman una supresión de la autonomía si se produce una declaración de independencia en los próximos días, y defienden que el Estado recupere las competencias transferidas en Educación y Seguridad.

Respuestas a la encuesta de GAD-3 ABC

El trabajo de campo de la encuesta se realizó entre los días 2 y 6 de octubre, es decir, justo después de la jornada de la consulta ilegal sobre la independencia de Cataluña. Entre la veintena de cuestiones concretas que se plantean en el barómetro relacionadas con el desafío independentista, la opinión mayoritaria de los catalanes coincide claramente con la del resto de españoles en cinco asuntos: el referéndum ilegal ha fracturado a la sociedad catalana, la imagen de Cataluña ha sufrido un daño con el 1-0, la consulta se hizo sin las necesarias garantías democráticas, el Gobierno de la Nación y el autonómico deberían dialogar y el plan liderado por Puigdemont ha perjudicado a la economía catalana.

Activar el 155

Las dudas que muestra el Gobierno de Rajoy sobre la activación, o no, del artículo 155 de la Constitución, para intervenir competencias autonómicas en defensa del interés general, no existen entre la mayoría de los españoles, según la encuesta de GAD3.

Casi el 60 por ciento respalda la «supresión de la autonomía» si sale adelante la anunciada declaración de independencia, algo que podría suceder el próximo martes, en el Pleno del Parlamento autonómico. Rajoy tendría así un apoyo social claramente mayoritario. Y hay un dato significativo: un tercio de los catalanes también apoyaría esa medida, que está prevista en la Constitución, en concreto en el artículo 155, pero que nunca se ha aplicado hasta ahora.

Prácticamente el mismo número de catalanes (36 y 37 por ciento, respectivamente), vería bien que el Estado recuperara en concreto dos competencias transferidas: la de Educación y la de Seguridad. La opinión en el resto de España es contundente: el 66 por ciento, en el primer caso, y el 69 por ciento, en segundo, reclama que el Gobierno recupere la gestión sobre dos competencias clave.

El golpe de Estado liderado por Puigdemont para romper España y declarar la independencia de Cataluña ha dejado importantes heridas en todo el país, como se ve en la encuesta. Dos de cada tres catalanes reconocen que el intento de referéndum ilegal ha dividido a la sociedad en su Comunidad Autónoma. Esa opinión se dispara en el resto de España: casi el 90 por ciento de los ciudadanos que viven fuera de Cataluña ven fracturada la convivencia.

Ese es uno de los resultados logrados por Puigdemont, Junqueras y Forcadell con su desafío independentista. Pero no es el único. Además de abrir una grieta social alarmante, el daño que ha sufrido la imagen de Cataluña es incuestionable para la inmensa mayoría. Solo el 19 por ciento de los catalanes creen que la proyección de su Comunidad Autónoma ha mejorado con este intento de golpe de Estado. Al consultar al conjunto de los españoles, esa percepción positiva solo la comparte el 6 por ciento del total.

En realidad, ni siquiera la sociedad catalana se cree que el referéndum del 1 de octubre se haya celebrado con las garantías democráticas necesarias. Las reglas se cambiaron 45 minutos antes de empezar la votación, el censo universal no ofreció ningún tipo de seguridad, y en seguida se vieron imágenes de personas votando dos, tres y hasta cuatro veces en lugares diferentes. No causó menos sonrojo ver cómo se llevaban urnas con papeletas incluidas a «centros electorales», o cómo se contaban los votos en una parroquia mientras los feligreses asistían a misa. Todo esto lleva a que solo uno de cada cuatro catalanes sostenga que el 1-O se celebró con garantías democráticas. En el resto de España, el dato cae hasta el 6 por ciento.

Representatividad del 1-O

¿El 1-O representa la voluntad de toda la sociedad catalana? Tampoco aquí hay una mayoría de catalanes que piensen que sí. Solo el 44 por ciento, más o menos los que participaron en el «referéndum» ilegal, según el dato de la Generalitat, afirman que esa consulta representa lo que quieren los catalanes. Hay, por tanto, un 56 por ciento que no ve representativo el resultado.

La mayoría también tiene claro que una Cataluña independiente saldría automáticamente de la Unión Europea. El 39 por ciento de los catalanes todavía creen que la secesión no afectaría nada. Son minoría. En el resto de España solo hay un 11 por ciento que piense, erróneamente, que Cataluña permanecería en el club europeo.

La celebración de elecciones autonómicas como mejor salida para la crisis que han originado los golpistas sería la mejor solución para el 46 por ciento de los catalanas, y para el 57 por ciento del resto de los españoles.

Ahora bien, son minoría en Cataluña los que piensan que Carles Puigdemont y el Gobierno de la Generalitat están legitimados para seguir con su proyecto de ruptura. Solo el 40 por ciento respalda al aún presidente de la Generalitat y al equipo que le ha acompañado hasta el final tras las purgas políticas que llevó a cabo en los meses precedentes. Y únicamente el 9 por ciento del resto de españoles consideran que esos políticos autonómicos tienen algún tipo de legitimidad.

La amenaza de una declaración de independencia ha hecho saltar las alarmas, y como vía de escape los catalanes, y el conjunto de los españoles, ven como solución el diálogo. Tres de cada cuatro catalanes piden que el Gobierno de la Nación y el autonómico se sienten a la misma mesa para buscar una salida a la crisis originada por Puigdemont. En el resto de España se comparte idéntico llamamiento.

La opinión se fractura al comentar la actuación policial: dos de cada tres ciudadanos creen que los Mossos desobedecieron la orden judicial el 1-O; en Cataluña solo uno de cada tres piensa así. Casi la mitad del conjunto de españoles vio proporcionada la actuación de la Policía y la Guardia Civil; esa valoración cae hasta el 18 por ciento en el caso concreto de los ciudadanos catalanes.