El Rey, en Barcelona, con Carles Puigdemont al lado
El Rey, en Barcelona, con Carles Puigdemont al lado - EFE

El Rey llama en Barcelona a la «colaboración leal» entre las administraciones

Don Felipe y Puigdemont se saludan cordialmente en la cita tecnológica que coincide con una escalada soberanista por el juicio del 9-N

BarcelonaActualizado:

El Rey Don Felipe llamó ayer a la «colaboración leal» entre las administraciones como la mejor forma de garantizar el progreso y el bienestar social. En la cena de inauguración oficial del Mobile World Congress (MWC) -que se celebra durante esta semana en Barcelona-, Don Felipe volvió a coincidir con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en un momento político de especial tensión ante el plan ilegal de los partidos soberanistas de llevar a cabo un referéndum de autodeterminación y los procesos judiciales que están afrontando sus líderes.

A diferencia de otras intervenciones y visitas a Barcelona, el discurso de Don Felipe no tuvo una especial carga o lectura política, aunque sí que hizo una llamada clara a las instituciones a seguir cooperando de manera unida. Lo explicitó el Rey cuando aludió a la historia de éxito que supone precisamente un congreso de móviles que pone Barcelona y España en el escaparate mundial de la tecnología.

Don Felipe recordó que el MWC es fruto de la «cooperación y coordinación» entre el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Cataluña, el Gobierno de España y la organizadora de la feria, el GSMA. Así la colaboración «leal y generosa» que se da en este campo es una «exigencia ineludible» que Felipe VI consideró que, llevada al resto de ámbitos, garantiza «el progreso y el bienestar general de la sociedad». El mismo mensaje que el Rey ya lanzó durante a inauguración del congreso de 2016, cuando Don Felipe animó a «trabajar juntos» en «beneficio del bien común» y de «garantizar la prosperidad de todos».

En la platea del Palau de la Música, donde se sirvió la cena, escuchaban la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría -en su enésima visita a Barcelona en las últimas semanas-, los organizadores del congreso y el resto de autoridades, entre estas la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el ministro de Industria, Álvaro Nadal.

La corrección institucional presidió tanto la cena como el recibimiento de las autoridades. Cordialidad y buenas formas. Solo el ruido de fondo de una minúscula protesta independentista y otra de carácter social a las puertas del Palau pusieron una nota de protesta.

Tensión política

La presencia del Rey en Barcelona -hoy prosigue con una intensa agenda- coincide con un periodo especialmente tenso del proceso soberanista, cuando buena parte de sus líderes comienzan a rendir cuentas ante la Justicia por sus políticas secesionistas. Hoy mismo el diputado y exconsejero de la Generalitat Francesc Homs declara ante el Tribunal Supremo en la primera jornada del juicio por la organización de la consulta del 9-N. Hace tres semanas quedaba visto para sentencia la causa que por el mismo motivo llevó al expresidente Artur Mas y las exconsejeras Rigau y Ortega ante el TSJC, mientras que en pocas semanas se espera conocer la fecha del juicio contra la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, por permitir votar en la cámara catalana la llamada «hoja de ruta soberanista». Por no hablar de las últimas novedades sobre el caso del 3% y el comienzo el miércoles del juicio por el saqueo del Palau de la Música, en el que CDC aparece como beneficiario de las comisiones que se vehiculaban a través de la institución.

Nada de esto se traslució ayer en la cena oficial para inaugurar el congreso, en lo que constituye anualmente una suerte de tregua en aras de un evento que aporta «prestigio, reputación y reconocimiento a Barcelona, Cataluña y al resto de España», tal y como apuntó Don Felipe, en una intervención principalmente en inglés -«lingua franca» de este MWC-, pero también en castellano y catalán.

Además de llamar a las administracions a seguir colaborando de manera leal, Don Felipe aludió también a aspectos concretos de la tecnología móvil, poniendo especial énfasis en su vertiente social e inclusiva. Así, y del mismo modo que instaba a Europa a tener un papel tractor en el desarrollo de la tecnología 5G, instaba a no olvidar que, al margen de los beneficios que esta tecnología puede aportarnos, también debe ser un estímulo para avanzar hacia una sociedad más «abierta, inclusiva, cohesionada y por tanto más próspera». En esta línea, Don Felipe señaló que «no podemos renunciar» a estos objetivos, del mismo modo que «debemos buscar el desarrollo más seguro y humanístico de nuestros avances tecnológicos y materiales».

Al respecto, el Rey recordó que, como ya dijo en la edición del año anterior, sigue habiendo «grupos enormes de población en el mundo que todavía no se han beneficiado de la tecnología móvil». Únicamente el acceso de esta población a la cultura digital y tecnológica hará posible un «verdadero desarrollo digital sostenible».

Agenda común

Por su parte, el presidente de la Generalitat, que aludió en su intervención a Cataluña como «nuestra nación», y la alcaldesa de Barcelona ofrecieron Cataluña y su capital, respectivamente, como el mejor espacio en el que seguir celebrando el Congreso Mundial de Móviles en el futuro, como «agentes y actores activos» de las nuevas tecnologías.

Don Felipe y Puigdemont vuelven a coincidir esta mañana en el recorrido inaugural del MWC, una feria que se estima produce un impacto solo en Barcelona y su área metropolitana de más de 450 millones de euros.