Juncker alerta del «veneno nacionalista» y de los separatismos, que crean fracturas y división

El presidente de la Comisión Europea, investido doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca

SalamancaActualizado:

El presidente de la Comisión Europea desde 2014, Jean Claude Juncker, investido este jueves doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca, ha alertado de «veneno» de los nacionalismos en Europa, y de unos separatismos que solo crean fractura y división. Juncker ha expresado su máximo «amor y respeto» a España, y ha subrayado que los populismos va a acabar dándose contra la pared.

El padrino de Juncker, José Luis Martín Pérez de Nanclares, le ha impuesto el birrete, el anillo y le ha mostrado el libro abierto, «para que abras los secretos de la sabiduría». Y añade: «Helo cerrado, para que dichos secretos, según convenga, los guardes en lo profundo del corazón». «Te doy la facultad de enseñar, comprender e interpretar». Tras entregarle el libro, el padrino dice esta fórmula: «Siéntate en la silla de la sabiduría para que desde ella, sobresaliente por tu ciencia, enseñes en la Universidad, en el foro, en el Estado, gobiernes, juzgues y prestes tus servicios».

En su discurso, Juncker ha subrayado los lazos que le unen a nuestro país: «Mariano Rajoy y yo nos conocemos desde hace siglos, hemos pasado muchas noches juntos en Bruselas, con los compañeros, y siempre hemos compartido la misma visión de Europa, y el mismo amor por España, aunque seguro que su sentimiento por España es más fuerte que el mío».

«Algunos pensaban que España no podría ser de la zona euro. Desde entonces, con respecto a España, tengo fuertes lazos de amistad y respeto. Por haber conseguido, con la elegancia que caracteriza a esta nación, el ajuste necesario para entrar en la zona euro y ser capaces de reaccionar, con la misma elegancia y determinación, ante la crisis y la recesión», ha señalado.

Juncker ha recordado que Europa se basa en el respeto a la ley, un principio básico en el proyecto de integración: «Europa es un marco de paz y Estado de Derecho, en el que compartimos las mismas ambiciones. La UE se basa en la regla del Derecho, el día que no lo haga Europa habrá perdido todas las oportunidades. No podemos jugar con el Derecho».

Su advertencia más clara ha sido contra la ola nacionalista: «Las generaciones posteriores necesitarán una Europa más solidaria, más unida. Hay una amenaza sobre nuestra Unión. Los nacionalismos son un veneno que impiden que Europa trabaje de forma conjunta para que influya en la escena internacional. No tenemos derecho destruir nuestro modelo de convivencia, si lo hacemos entraremos en deriva».

«Sí a Europa, a Europa de las naciones, de las regiones, pero no a la división de las categorías nacionales y regionales, que hemos superado desde la segunda guerra mundial. Europa siempre ha estado amenazada. Europa sufre la crisis más grave de su historia, por desafecto de sus ciudadanos, por ejemplo por la crisis de los refugiados. Pero nuestra Unión es la respuesta al problema, no la causa», ha asegurado.

«El populismo va a acabar dándose contra la pared, no puede avanzar. Cuando Europa tiene el viento de popa, aprovechémoslo, para dar más fuerza y vigor a este crecimiento, que todavía puedo calificar de mediocre. Ahora es cuando debemos actuar y poner en marcha programas».

Juncker ha acabado su discurso con un «no» a «cualquier forma de separatismo que añade fractura y división a las estructuras ya existentes. Hay que ejercitar la paciencia y la determinación que necesitamos».