MEMORIA DE LA FISCALÍA

Las investigaciones por terrorismo yihadista se disparan un 70% en 2015 y superan a las de ETA

El año pasado se abrieron 179 casos por terrorismo islamista en la Audiencia Nacional, superando con creces por primera vez a las investigaciones sobre ETA

Detención el pasado julio en Gerona de un marroquí vinculado al Daesh.
Detención el pasado julio en Gerona de un marroquí vinculado al Daesh. - ABC

El terrorismo representa casi la mitad de las causas que se investigan en la Audiencia Nacional. Concretamente el 40 por ciento, según la memoria anual de la Fiscalía General del Estado, presentada este martes. Las diligencias abiertas por terrorismo siguen aumentando, con 331 en 2015, 19 más que el año anterior.

El incremento se debe fundamentalmente al terrorismo yihadista, investigaciones que están creciendo exponencialmente desde 2014 «ante la irrupción en el panorama del terrorismo internacional yihadista del grupo conocido como 'Estado Islámico' (DAESH en el acrónimo árabe), cuyas amenazas están siendo percibidas como más graves y preocupantes».

Si en el 2014 se duplicaron las investigaciones por terrorismo yihadista respecto al año anterior, habiéndose alcanzado la cifra de 106 diligencias previas, en el 2015 el incremento se ha situado en torno al 69 por ciento respecto al año precedente. Así, durante el pasado ejercicio se incoaron 179 dili­gencias previas, «hasta el punto de que por primera vez las investiga­ciones por terrorismo yihadista superan con creces a las iniciadas en relación con la organización terrorista ETA y su entorno», sostiene la Fiscalía.

Así, las investigaciones iniciadas en 2015 por terrorismo yihadista representan ya el 22 por ciento de la cifra de investigaciones incoadas en toda la Audiencia Nacional. Este hecho convierte a la lucha contra el yihadismo «en uno de los pilares fundamentales de su trabajo», sostiene el organismo que encabeza Consuelo Madrigal.

Investigaciones de «enorme dificultad»

La Fiscalía General del Estado aprovecha para destacar las «particularidades» de esta lucha: son investigaciones complejas y de una «enorme dificultad jurídica». Esto se debe a la propia naturaleza de las actividades investigadas, los medios que se emplean para su ejecución (internet y las redes sociales); y porque no solamente se ciñen a la adopción de medidas de observación y/o inter­vención de comunicaciones, sino que «requieren profundizar en la obtención de indicios a través de diferentes medios de prueba de natu­raleza personal (testigos protegidos, confidentes, coimputados, agen­tes encubiertos virtuales, etc.), del acceso a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en sus diferentes ámbitos, y de la incorporación al proceso como material probatorio de las informacio­nes procedentes de los servicios de inteligencia».

Tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que calibraron el enorme tamaño de esta nueva amenaza terrorista, los investigadores se están volcando en la prevención: anticiparse a los terroristas, mucho más exitoso que tener que investigar después los estragos que cometan. Se lucha contra los procesos de «captación, adoctrina­miento, radicalización, reclutamiento, adiestramiento», además de las actividades de «soporte, apoyo y cobertura a las células, grupos y per­sonas que militan en el ideario yihadista».

Para ello ha sido necesario modificar las leyes, reformas que pronto quedan insuficientes ante «los nuevos escenarios por los que discurre el terrorismo yihadista». Por ello, la Fiscalía General del Estado advierte de que «es muy probable que la evolución de este fenó­meno terrorista nos obligue a abordar más reformas legales en un futuro inmediato».

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