La calle Preciados, en plena campaña navideña
La calle Preciados, en plena campaña navideña - MAYA BALANYA

El consumo de los hogares está 30.000 millones por debajo del registrado en 2008

El recorte de los salarios impacta ya en el consumo

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Aunque la economía española logró meses atrás recuperar los niveles pre-crisis, lo cierto es que su composición actual poco tiene que ver con la de los años de la burbuja. El nuevo “mix” ha sido considerado como positivo por muchos economistas, pues las exportaciones habían logrado compensar el menor peso de la inversión en construcción. Pero ahora, con la economía ya en recuperación y la creación de empleo consolidada, son varios los expertos que apuntan a una de sus principales debilidades: el menor peso del consumo privado a consecuencia de los bajos salarios.

A junio de este año, el consumo de los hogares todavía se sitúa unos 30.000 millones de euros por debajo del registrado en el tercer trimestre de 2008. «Resulta difícil no vincular este desempeño con la evolución de la masa salarial durante el periodo. Aunque la remuneración del total de asalariados ha crecido un 10,8% en valor real desde el inicio de la recuperación económica, sigue siendo un 12,3% inferior al nivel previo a la crisis», aseguran desde Analistas Financieros Internacionales (Afi).

Los cálculos de esta consultora son claros: dado que el número de asalariados a tiempo completo todavía es 10,1% inferior al anterior a la crisis, que la remuneración por empleado se ha incrementado un 6,7% y que el IPC acumula un aumento del 9,4%, se deduce que «la contracción del empleo explica el 80% de la reducción experimentada por la masa salarial desde el inicio de la crisis, mientras la pérdida de poder adquisitivo de los salarios explica el 20% restante».

«No sólo la destrucción de empleo, sino también la evolución de los precios y los costes salariales, son determinantes para explicar la evolución de la masa salarial que, a su vez, determina el consumo de los hogares», aseguran.

En este escenario, el debate sobre la conveniencia o no de una subida de los salarios se ha puesto ya irremediablemente sobre la mesa. La conclusión mayoritaria apunta a un alza salarial, aunque eso sí, en línea con la productividad, algo que ya se ha producido y que, de hecho, ha permitido a las compañías elevar un 33% los dividendos distribuidos por las sociedades no financieras desde el inicio de la crisis y un 17% desde el comienzo de la recuperación.

En la misma linea apuntan los analistas de Afi: «Habida cuenta del notable incremento de la productividad del trabajo en los últimos años, de la normalización de los balances empresariales desde el inicio de la recuperación económica , de la fortaleza del actual ciclo expansivo y, sobre todo, de la incompleta recuperación del consumo de los hogares, sería saludable que la economía española procediese a una normalización gradual de los salarios. Salarios acordes con las ganancias de productividad acumuladas durante los últimos años, que permitan restañar el poder adquisitivo perdido, deberían redundar en un fortalecimiento del consumo de los hogares y una menor dependencia de la demanda externa».