Editorial ABC

Europa se recupera, pero queda tarea

Sigue habiendo sectores sociales en muchos países, incluyendo España, que todavía sienten el peso de las dificultades económicas y contemplan con desánimo una situación que objetivamente empieza a ser muy positiva

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Determinar el momento en el que se puede dar por concluida una crisis como la que hemos conocido en la última década no es una tarea fácil. Eso explica que a pesar de los datos positivos que expone la Comisión (la economía europea crece por quinto año consecutivo y la tasa de paro está a niveles de 2008) sigue habiendo sectores sociales en muchos países, incluyendo España, que todavía sienten el peso de las dificultades económicas y contemplan con desánimo una situación que objetivamente empieza a ser muy positiva.

Los elementos que la Comisión Europea cita para elogiar su papel en la gestión de la crisis tampoco son los mejores ejemplos con los que puede consolar a los sectores que han sido más perjudicados por los gigantescos desajustes de las finanzas. Ni el plan Juncker ni los avances en la construcción de la unión bancaria son aspectos que puedan suscitar ese necesario optimismo en la sociedad. En España conocemos muy bien este fenómeno porque las acciones más importantes de la recuperación económica que ha llevado a cabo el Gobierno del Partido Popular –el control del gasto público o la reforma laboral– han sido y siguen siendo tan impopulares como eficaces a la hora de mejorar significativamente la economía.

Y a pesar de los errores que se han cometido a escala europea, como la desastrosa gestión de los rescates griegos, por citar solo el más flagrante, la principal evidencia es que ha sido precisamente la existencia de la propia UE y de la zona euro lo que ha impedido que esa crisis que ahora dejamos atrás se haya convertido en un conflicto entre europeos, como había sucedido tradicionalmente y no hay que irse muy atrás para comprobarlo. Europa se recupera después de la crisis más grave de su historia. Y lo hemos hecho en paz y preservando en lo posible a los más débiles, gracias a las reformas y a políticas acertadas como las que se han llevado a cabo en España.