Aula de Educación Financiera

Cómo no perderse en el amplio abanico de los fondos de inversión

Garantizados, mixtos, de Bolsa, de bonos... Hay numerosas clases de fondos que desgranamos aquí

MADRIDActualizado:

Tras explicar la semana pasada qué es exactamente un fondo de inversión, podemos pasar a explorar las muchas ‘estrategias’ que ofrecen. La gran oferta supone un amplio abanico de ideas para cada perfil de inversor. Los más destacados son:

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Garantizados. Son aquellos que garantizan el importe –total o parcial– invertido, siempre y cuando se mantenga durante un plazo establecido (similar a los depósitos). En muchos casos, también garantizan una rentabilidad adicional si se cumplen unas condiciones determinadas (como, por ejemplo, que una cesta de varias acciones o un índice bursátil se revalorice como mínimo un tanto por ciento durante el plazo del fondo). La mayor parte del capital se invierte en deuda y una pequeña proporción, en derivados (instrumentos muy complejos de inversión) que permiten cumplir la garantía.

Monetarios. Son fondos abiertos (es decir, no tienen un plazo establecido en el cual hay que mantener la inversión, como los garantizados) con un nivel muy bajo de riesgo, aunque éste siempre existe (es decir, se podría recuperar una cantidad menor a la invertida en su momento al decidir reembolsar). Invierten normalmente en deuda de alta calidad pública a muy corto plazo.

Renta fija. Fondos abiertos con un nivel de riesgo, en líneas generales, superior al de los monetarios, pero también con un mayor potencial de rentabilidad (recordemos que para obtener una mayor rentabilidad hay que asumir más riesgo). Invierten en deuda pública o privada y se pueden clasificar de numerosas formas: según la calidad del activo, que puede ir desde el «grado de inversión» (máxima calidad y menor riesgo, pero también menor rentabilidad potencial) al «high yield» (menor calidad y más riesgo, pero también mayor potencial de rentabilidad); según el tipo de emisor, que puede ser un país (como el Tesoro español) o una empresa privada.

Renta variable. Invierten en acciones cotizadas, es decir, en la Bolsa. Tienen un nivel de riesgo normalmente superior al de la renta fija y su tipología es extremadamente amplia pues pueden invertir en todo tipo de sectores, países, etc., usando todas las combinaciones posibles.

Mixtos o multi-activos. Se trata de una combinación de los dos (a veces tres) anteriores en diferentes porcentajes, los cuales muchas veces son flexibles aunque siempre dentro de unos rangos (así, pueden invertir más en renta fija y menos en renta variable, o viceversa, según se estén comportando los distintos mercados).

Retorno absoluto. Pueden invertir en cualquiera de las categorías anteriores y muchas veces abren también su universo a activos como el oro, las materias primas, el sector inmobiliario, etc. Lo que los diferencia realmente es que tienen un objetivo (no garantizado) de rentabilidad, normalmente anual, con independencia de cómo se comporten los mercados. Así, y a diferencia de los otros tipos de fondos que hemos visto, no se suelen medir frente a un índice de referencia (como por ejemplo el Ibex-35, que usan muchos fondos de Bolsa españoles para comparar qué tal lo están haciendo).