Economía

Da de baja el servicio y recibe una factura de la luz de 65.500 euros

Un italiano es conminado a pagar un recibo desorbitado a su compañía eléctrica, que no revisó su contador en diez años

Contador de la luz
Contador de la luz - ABC
DARIO MENOR Finanzas.com - Actualizado: Guardado en:

En Italia da miedo abrir el sobre que contiene el recibo de la electricidad, el agua o el gas ya que nunca sabes cuándo te va a llegar el temido 'conguaglio', el ajuste entre lo que las compañías dicen que has consumido y lo que has venido pagando religiosamente en cada factura. Esta última cifra es muchas veces indicativa, pues la lectura oficial de los contadores solo se hace una o dos veces al año. A veces ni siquiera eso. El canguelo a las facturas asciende a la categoría de terror cuando dejas una vivienda y das de baja el servicio o pasa a nombre de otra persona: entonces el hachazo es casi seguro, pues las empresas aprovechan para echar cuentas y te envían un recibo final de vértigo. No es extraño tener que desembolsar en ese momento cientos o miles de euros a pesar de haber cumplido hasta el momento con todos los pagos. Lo denuncian habitualmente las asociaciones de consumidores.

Daniele Cametti Aspri, un fotógrafo de Roma, está viviendo esta experiencia en grado superlativo. Tras dar de baja en mayo su contrato de energía eléctrica con la firma Acea porque dejaba la casa donde había vivido en los últimos diez años, el 26 de agosto le llegó el recibo final con una cantidad de escándalo: 65.551,80 euros. Tiene hasta el próximo sábado para pagar. «Desde que vi la cifra estoy en un estado de total agitación. Yo tengo la presión alta y temía que me pasara algo. Si esto le ocurre a una persona anciana le puede dar un infarto», cuenta Cametti Aspri.

Daniele Cametti
Daniele Cametti- EL COMERCIO

«Me he endeudado sin saberlo. Es como si me me encontrara de golpe con una hipoteca», lamenta Cametti Aspri. «Siempre he ido pagando las facturas, que eran de entre 150 y 200 euros cada dos meses. Si la compañía hubiera hecho la lectura anual, a la que está obligada y que además pagamos los usuarios, podría haber visto si tenía alguna pérdida de electricidad o alguien me la estaba robando».

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