Nadal, durante un entrenamiento en la Caja Mágica
Nadal, durante un entrenamiento en la Caja Mágica - BELÉN DÍAZ

Mutua Madrid Open«Nadal no te deja respirar, es una tortura»

Los mejores tenistas analizan el nivel en tierra del tenista balear, que hoy debuta en Madrid ante Monfils

MadridActualizado:

El Mutua Madrid Open, en cierto modo, se pone serio cuando debuta Rafael Nadal, programado para hoy a las 16 horas en la pista Manolo Santana para jugar contra Gael Monfils. Por fin, la Caja Mágica se abre para el tenista balear, desatado en Montecarlo y Barcelona y temido por todos, tanto que hay quien vaticina una gira inmaculada y sin tachones por la tierra batida europea. «Es el mejor de la historia en esta superficie, no hay más», resume Novak Djokovic. «Es el rey».

[¿Dónde ver el Nadal-Monfils?]

En la última década, y salvo excepciones aisladas, de abril a junio se suceden los mordiscos del mallorquín, que en estos momentos no parece tener oposición en un circuito que le rinde pleitesía. «Se juntan dos situaciones: por un lado, Rafa está muy bien, a un nivel altísimo; por otro, el resto de los grandes no anda tan fino, y si ya es difícil acercarse a la victoria estando en plenitud, imagínese ahora», apunta Feliciano López a ABC. Nadal, que lleva ganados 46 sets consecutivos, vuelve a imponer un respeto casi reverencial y gana muchas veces incluso antes de saltar a la pista, pues ese nombre pesa mucho.

[Sigue aquí en directo el Nadal-Monfils a partir de las 16 horas]

«Es una leyenda», dice Monfils antes del duelo de esta tarde, pendiente el francés de unos problemas físicos. «Solamente puedo admirarle por lo que está haciendo y me siento un afortunado por poder jugar contra él. Es una gran motivación intentar romper su récord de sets ganados en tierra, pero para eso tengo que ser muy agresivo».

Ni jugando perfecto vale

Se sabe la receta, pero no siempre vale. Porque hay tenistas que han completado tardes estupendas contra el español, tardes a un nivel estratosférico, y, sin embargo, han perdido como casi todos. Solo así se entiende que Nadal tenga un 92 por ciento de encuentros ganados en esta superficie (401 triunfos en 436).

«Juega de manera clara. Y sabes de sobra qué te puedes esperar y lo que va a hacer, pero lo vuelve a repetir una y otra vez y le sale bien. A veces no hay nada que hacer. Das el 100% incluso y no sirve, es superior en tierra. Pero se le puede ganar, claro», suspira Grigor Dimitrov, buen amigo del número uno y con el que comparte muchas horas de entrenamiento. «Un jugador como él hace que quiera hacer las cosas mejor. Es el mejor que ha habido nunca en tierra, es obvio, el mejor. Cómo juega, cómo mueve la bola, no sabes por dónde te va a salir... Pero yo disfruto mucho entrenándome con él y jugando contra él. Está bien tenerle como referencia, te obliga a mejorar».

Ningún jugador titubea cuando habla de la hegemonía de Nadal en tierra y no hay quien se atreva a discutir que es el mejor que ha habido siempre. «Y no es solo eso», interrumpe John Isner. «Nunca, nunca, veremos algo así en tierra. Es algo enorme para el deporte», comenta el norteamericano, que en su día, en 2011, casi gana al español en la primera ronda de Roland Garros (perdió en el quinto set). «Es duro. ¡Dios mío! Es realmente difícil enfrentarte a él en cualquier superficie, pero en tierra ya ni le cuento. Defiende muy bien, le da mucho peso a la bola, especialmente ahora, que está tan seguro. No deja golpes cortos, van todos al fondo. Es el mejor de todos los tiempos, no se puede cuestionar».

Kevin Anderson, que probó la magnitud de Nadal en polvo de ladrillo el pasado año en el Godó, explica perfectamente cómo de inferior se llega a sentir un top 10 cuando se cruza con el campeón de 16 grandes. «Sabe cómo hacer daño a cualquier oponente, cubre la pista de manera asombrosa, el modo en el que construye cada punto... Es muy difícil, te acorrala y te lleva al fondo. Ataca también muy bien y siempre tiene una respuesta. Nunca ha habido nada igual».

El elogio de Moyá

David Goffin, que en Barcelona hace un par de semanas se llevó un rosco de Nadal, ha perdido las tres veces que se han cruzado en tierra. «Es muy duro ganarle y más cuando está tan fresco física y mentalmente. Te mete presión todo el rato, no falla nunca. Es muy duro mantener el nivel contra él. A veces no es suficiente ni jugando muy bien».

Y Dominic Thiem, al que se le señaló como el heredero y que incluso puede presumir de ser uno de los pocos que ha vencido al rey en este tipo de pistas (el año pasado, en Roma), confiesa lo mal que se pasa. «Se le puede ganar, pero es de las cosas más difíciles que hay en el mundo del deporte. No te da aire, no te deja respirar, es una tortura. Si quieres ganarle o al menos competir bien contra él debes hacer lo mismo. Tienes que estar encendido desde el primer momento. Si no, sabes que te mata, como me pasó a mí en Montecarlo». Y se suma Juan Martín del Potro: «Su espíritu luchador, su coraje y su entrega... No desfallece nunca».

Para rematar esta tertulia, vale la opinión de alguien que le conoce estupendamente, su entrenador y amigo Carlos Moyá. «Destacaría su capacidad de trabajo y fortaleza mental. En la pista es impresionante cómo va su cabeza, nunca entrega un punto, nunca pone una mala cara... Es digno de admirar».