Novak Djokovic
Novak Djokovic - Reuters
Mutu Madrid Open

Djokovic vuelve a rugir

Después de dos torneos en los que cayó en primera ronda, el serbio supera un estreno complicado contra Nishikori en el Mutua Madrid Open

Actualizado:

Novak Djokovic notó en el rostro un rayo de luz. Un reflejo de sí mismo en un victoria que le otorga alivio y convicción. Va por el buen camino, para volver a ser él. En el Mutua Madrid Open le tocó un estreno de órdago, contra Kei Nishikori, que ya llevaba unos cuantos torneos recuperando el ranking y la compostura después de su lesión en la muñeca. Por eso el triunfo de Djokovic tiene incluso más peso (7-5 y 6-4 en dos horas).

Y no solo por el rival. También puede alegrarse por el modo en que la consiguió: con trabajo y nunca rendirse. Porque el japonés atizaba bien y hacia los ángulos de la pista, y ahí Djokovic sufría, incapaz de llegar bien a golpear la pelota porque todavía no hay piernas ni ritmo. Comienza a haberlo, porque el serbio halló por fin su tenis y las respuestas a tntas incógnitas sobre su rendimiento y su presente.

Concentrado, más que de costumbre, solo se desató con un grito en el primer set, después de perder su saque y recuperarlo para afrontar los dos últimos juegos. Peleó con su gran revés, aunque para hacer daño a Nishikori tuviera que alargar demasiado los golpes y perder cierta efectividad. También con el servicio, con tantos aciertos como fallos. Pero la estrategia era la buena.

Aunque desperdició dos bolas de break en el décimo juego -Nishikori limpió la línea con dos saques directos-, no se rindió y acabó con el set en su mano con un nuevo break en el duodécimo juego. Restazo y segundo grito.

La inercia coronó al serbio por sobre el japonés, que ya no tuvo más energía ni respuestas ante un serbio que vuelve a notar la luz en su cara. A pesar de un error incomprensible, el número 12 del ranking recuperó la compostura sin perder nunca la cara a la victoria. Djokovic vuelve a rugir.