Vídeo: El Real Madrid se clasifica para semifinales de la Champions con polémica arbitral
Real Madrid

Los males que el penalti esconde

Aunque el foco mediático se centra en la polémica jugada, el Madrid cometió errores que en las semifinales, que se sortean hoy, no debe repetir

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Zidane es el primer autocrítico. El Real Madrid se clasificó por octava vez consecutiva para las semifinales de la Champions y hoy conocerá su rival en el sorteo de Nyon, pero sabe que para llegar a la final deberá mejorar en bastantes capítulos. El entrenador asume que falló en su alineación y en el planteamiento (el árbitro erró por su permisividad a los italianos). Y la mayoría de sus futbolistas saben que tuvieron tanta culpa como el técnico, porque no rindieron al nivel que exige la Copa de Europa. Estuvieron demasiados minutos a merced de la Juventus, que copió la estrategia de la Roma al dedillo para llevar el partido a su terreno y no dejar jugar al equipo que mayor calidad técnica albergaba.

Ramos se nota demasiado: faltó su autoridad,sdu mando y su balón jugado. Sin él hubo miedo y desorden. Y la UEFA puede sancionarle con un partido de las semifinales por estar en el túnel

No puede volver a ocurrir. Es la reflexión serena que hace el responsable de la plantilla después de alcanzar las semifinales. Su once fue un error. Frente a un enemigo tan aguerrido no podía presentar a un Guadiana como Bale por la banda derecha, cuando su fuerte es la izquierda. Y Casemiro pagó los platos rotos de verse superado por un trió de enemigos, Pjanic, Khedira y Matuidi, mientras Modric estaba desaparecido en combate y Kroos no subía sus prestaciones del diésel en un duelo de gasolina extra.

Eñgañado

El francés aceptó su equivocación al realizar dos cambios en el descanso, cuando el miedo se traducía en un 0-2 reinante en el marcador. Sentó a Bale y a Casemiro, desbordado tácticamente, y dio entrada a los dos jóvenes que dieron el gran golpe al PSG en el Bernabéu , Lucas y Asensio.

Lo que Zidane no solucionó fue el éxito estratégico de Allegri, que colocó a Mandzukic como falso punta por la izquierda para que Carvajal, excelente en su despliegue ofensivo, fuera su imposible marcador por alto. Los dos cabezazos del tanque croata, que ya marcó al Real Madrid de espaldas en la final de Cardiff, pusieron en evidencia el engaño del «allenatore» italiano. Después, en el segundo tiempo, el dominio madridista impidió que Mandzukic reiterara en el talón de Aquiles blanco, pero los hechos expresaron que el delantero debió ser vigilado por Varane o Vallejo, no por un lateral de menor envergadura.

Solo Ronaldo, Isco, Carvajal, Lucas y Kovacic

Ese lateral, Carvajal, jugó bien en todas las demás facetas, en la presión y como extremo. En realidad, solo Cristiano, Isco y el canterano funcionaron a su nivel a lo largo del partido. Lucas y Koacic, en el segundo periodo, también aportaron velocidad y potencia para encerrar a la Juventus. El resto de jugadores decepcionó. Ni siquiera Asensio aportó. Solo pinceladas. Zidane deberá corregir diversos aspectos para superar las semifinales.

A Keylor tendrá que darle una dosis de confianza, porque su endeblez en el tercer gol visitante, no tanto en el segundo, fue una actitud de bisoñez en un guardameta de treinta años. Ramos, Nacho y otros compañeros le dieron ánimos en el vestuario tras alcanzar la clasificación.

Varane tampoco estuvo bien. Demostró que es un buen lugarteniente de Ramos, pero aún no tiene la autoridad del capitán para mandar, templar, colocar la retaguardia, sacar el balón jugado y dar órdenes al equipo. Todas esas virtudes, que Ramos fusiona en su jefatura, dejaron huérfano al Real Madrid a lo largo de los noventa minutos.

La debilidad del central francés significó la desorientación de Vallejo durante medio partido. El aragonés debutaba en Copa de Europa y se notó su tensión. Mejoró en el momento que su equipo tomó el mando absoluto del encuentro, ya con el 0-3 en el marcador.

Nadie esperaba que Marcelo, el artista del balón, se sumara al desbarajuste general. Allegri ganó aquí otra batalla. Si Mandzukic podía con Carvajal por arriba, situó a un extremo puro, Douglas Costa, para destrozar a Marcelo, que no es un lateral sino un centrocampista encubierto. El pasillo fue un coladero que trajo en jaque a Vallejo y a Varane. Fue el peor partido de Marcelo en la Champions, anulado en ataque y desbordado en la retaguardia.

El problema de Zidane es que todos sus pupilos jugaban mal por culpa de la presión al límite del Reglamento que imponía la Juventus. Casemiro, desconocido, no estuvo, rodeado por el centro del campo enemigo. Matuidi se comió físicamente a Modric. Y Kroos quiso y no pudo coger la batuta ante el hundimiento de su compañero croata. Menos mal que Isco salvaba algunos muebles con su deseo de recibir la pelota, tocarla, retenerla y jugarla. Una labor de posesión que la tardía entrada de Kovacic, en el lugar de Modric, reforzó por fin.

El cortocircuito llegó, claro, a la delantera. Bale no rindió como extremo derecha. Únicamente enseñó detalles de clase, como su remate de tacón. Le sustituyó Lucas y el gallego entró por su banda, creó peligro y al final provocó el penalti. Asensio, por el contrario, no dejó huella en el encuentro. Fue anulado por la izquierda y no buscó otras opciones.

Cristiano fue el único que dio la cara ante la dureza juventina. Zarandeado por De Sciglio, por Lichtsteiner, por Benatia y por Chiellini (todos le tenían ganas), se pegó con todos. Le hicieron doce faltas, le pisaron la bota derecha, le pegaron codazos por la espalda y quisieron sacarle de quicio hasta en el penalti. Fue el único madridista que mantuvo el tipo durante los cien minutos de partido. Sin Ramos, el portugués fue quien impuso el carácter del equipo en una mala noche europea. Zidane habrá tomado nota.