Real Madrid

El árbitro, protegido en el vestuario con los escudos de la Policía Nacional

Buffon, Allegri, Chiellini, Nedved y Agnelli, presidente de la Juventus, amenazaron a Oliver, que se encerró en su vestuario y necesitó guardia pretoriana

Actualizado:

La intrahistoria de la trifulca en los vestuarios del Bernabéu tras el polémico penalti fue una cruda realidad que, como siempre, superó a la ficción.

Buffon, Allegri, Nedved, Chiellini y Agnelli se comportaron de manera grosera con el árbitro, con insultos y amenazas muy graves. La Policía Nacional, con sus escudos, impidió la agresión. Ramos tuvo que intervenir y habló con Buffon para impedir un escándalo aún más grave

Si Michael Oliver ha puesto en el acta del 3-1 todo lo que sucedió y todo lo que le dijeron en la puerta de su vestuario arbitral en una actitud agresiva, amenazante y al borde de la violencia física, a la Juventus la suspenden durante un año de las competiciones europeas.

Si Oliver ha puesto en el acta la mitad de lo que le dijeron y amenazaron, a la Juventus la suspenden por un año de las competiciones europeas

Fue vergonzoso. Los profesionales del Real Madrid se quedaron anodadados ante la reacción visceral, animal, de los juventinos, desde el presidente, Agnelli, a Buffon.

Todos los jugadores del Real Madrid estuvieron diez minutos en el túnel de vestuarios atendiendo atónitos a la espectacular, grosera e inolvidable bronca que la Juventus montó contra el inglés, a quien le vino muy grande esta explosión latina de los visitantes. Insultos, amenazas, intento de abordaje. Todo muy desagradable.

En el vestuario blanco, después, todos estaban alucinados con la actuación violenta de los rivales. Mención lamentablemente especial a Buffon, Allegri, Nedved, Ciellini y el propio presidente. Insultos gravísimos y el árbitro protegido y acongojado. Fue protegido con los escudos por la Policía Nacional para que no entraran y no le pegaran. Incalificable.

Si no es por la Policia Nacional y por Sergio Ramos la situación habría llegado a mayores, a la agresión. El capitán madridista tuvo que ponerse serio y hablar con Buffon y Ciellini y mandarles para su vestuario.

En el otro vestuario, el blanco, todos se volcaron con Cristiano por la manera en que lanzó ese penalti. Se llevó los elogios y los abrazos más sentidos de todos. Estaba emocionado.