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Paralímpicos Río 2016 Ibrahim Al Hussein, refugiado: «Quiero volver a Siria caminando sobre mis prótesis»

El nadador, que perdió una pierna durante un bombardeo, vive en Grecia, intentando olvidar lo que ocurrió en su país

Ibrahim Al Hussein
Ibrahim Al Hussein - AFP

Ibrahim Al Hussein perdió una pierna en un bombardeo durante la guerra de Siria. Huyó de su país y del conflicto para conseguir llegar a Grecia, donde vive actualmente en un campo de refugiados. Allí volvió a entrenar y fue invitado por el Comité Paralímpico Internacional para competir en Río dentro del equipo de atletas independientes. Ha finalizado ya su participación y recibe a ABC con una amplia sonrisa que oculta la historia que lleva detrás.

¿Cómo ha sido su experiencia en Río?

Me siento muy feliz, estoy muy satisfecho de haber podido venir. Creo que mis resultados no han sido del todo buenos, pero, teniendo en cuenta que dejé de entrenar hace cinco años y que volví hace solo uno, no me puedo quejar. Ahora solo pienso en mejorar para futuras competiciones y para próximos Juegos y me quedo con lo positivo. He conocido a grandes atletas de todo el mundo y ha sido una experiencia maravillosa.

Usted portó la bandera del equipo de refugiados en la inauguración. ¿Qué sintió en esos momentos?

«Huí de Siria porque no había medicinas ni comida»

Fue excelente. Fue un verdadero honor entrar como miembro del equipo de refugiados y entrar en primer lugar en el estadio, más aún siendo el abanderado. Siempre estaré agradecido a todos los que me permitieron vivir ese momento en los Juegos de Río.

Nadaba ya antes de perder la pierna. ¿Cómo decidió volver?

Cuando recibí atención médica en Grecia pude regresar a la piscina. 2012 y 2013 habían sido años muy difíciles para mí psicológicamente hablando, pero en 2014 recibí ese tratamiento y mis amigos me animaron a volver. Decían que me podría ayudar, así que no solo empecé a nadar otra vez, sino que también juego al baloncesto en silla de ruedas.

¿Qué recuerda del día del ataque?

Intento olvidar cada día lo que pasó. Creo que seguir mirando al pasado no sirve de nada y que debo mirar al futuro, pero hay muchas cosas que aún recuerdo y que me gustaría olvidar. Hay cosas que sé, cosas que recuerdo pero que nunca diré. Lo que te puedo decir es que me hirieron en las piernas, que una de ellas tuvieron que amputármela después de ir en busca de un amigo que estaba herido durante un bombardeo. Estaba intentando ayudarlo cuando cayó la bomba.

¿Qué opina de la guerra que asola su país?

«Todos tienen que ayudar para poner fin a la guerra»

Espero que termine pronto. El problema es que lo que pueda decir o lo que pueda pensar no va a cambiar la situación, pero espero que todos los países del mundo unan sus fuerzas para buscar la paz y que se acabe este derramamiento de sangre. Todo el mundo sabe lo que está pasando en Siria y creo que todos pueden poner un poquito de su parte para poner fin al conflicto y que los habitantes puedan volver a la tranquilidad.

Tuvo que huir de Siria por ese conflicto.

Sí. En 2012 me vi forzado a irme. Dejé mis país porque tenía mis dos piernas heridas, además de un pie, y no tenía suficientes cuidados médicos. Hay muchos lugares de Siria donde no llegan los medicamentos y donde hay falta de comida, por eso tenemos que acabar ya con este derramamiento de sangre.

Se fue a Grecia. ¿Cómo le acogieron?

Han sido unos excelentes anfitriones. Me encanta la forma en la que me han tratado y me encanta esta gran nación. Para mí es el mejor país del mundo porque no me siento nada discriminado por el hecho de ser refugiado. Incluso he podido volver a entrenar y prepararme para estos Juegos.

¿Se considera un refugiado?

Yo no me defino como un refugiado sino como un atleta. El hecho de estar aquí ha sido un logro y me siento muy feliz por ello.

¿Le gustaría volver a Siria?

«Intento olvidar cada día el bombardeo»

Claro que sí. Confío en que en un futuro próximo la guerra termine y que pueda volver. Cuando tuve que huir, me llevaron en silla de ruedas porque no podía andar y quiero volver caminando sobre mis dos piernas. O nadando. Podría entrenarme y llegar nadando, cruzando el Éufrates, pero ahora mismo sé que no puedo dejar Grecia.

¿Qué sabe de su familia?

Poco. Las comunicaciones son limitadas y no es nada fácil hablar. Lo hago cuando puedo y, cuando no, intento contactar con ellos por mensaje, con un whatsapp o de cualquier forma. Lo suelo conseguir dos o tres veces al mes.

¿Ha pensado en llevarlos con usted?

Creo que sería muy difícil que mi familia dejara Siria por la situación que hay ahora mismo.

¿Se ve en los Juegos de Tokio como refugiado?

Dentro de cuatro años confío en que la guerra haya terminado y no habrá refugiados, así que no tendremos que ver un equipo de refugiados. Espero que podamos terminar esta guerra y que cada atleta pueda competir bajo su propia bandera.

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