Premier League La burbuja de la Premier League despega

Los 1.146 millones de euros gastados por la liga inglesa elevan el listón del campeonato

Arsenal y Chelsea disputaron la Community Shield el pasado domingo
Arsenal y Chelsea disputaron la Community Shield el pasado domingo - Reuters

Un año más, la riada de millones invertidos por la Premier League sirve como lustroso aval para su candidatura a mejor liga del planeta. «Que las estrellas eleven el listón hasta donde el juego lleva años sin alcanzar», parecen querer decir desde las Islas. Desde hoy, la liga inglesa tendrá una nueva oportunidad de demostrar que persiguen ser el referente europeo en lo meramente futbolístico –ya lo es en lo mercadotécnico–. El Arsenal-Leicester (20.45 h.) será la primera de las 380 estaciones para exhibirlo.

Tan cierto es que la distancia que todavía separa a sus grandes equipos de Real Madrid, Barcelona, Atlético, Bayern o Juventus sigue estando ahí, como que la contundencia monetaria con que están trabajando en cada mercado tenderá inexorablemente a equiparar el asunto. Se resume con la contraposición de su gasto, 1.146 millones de euros hasta la fecha, con el de La Liga, 368. También con los ejemplos de los dos equipos de Manchester, ansiosos por desterrar al Chelsea del primer escalón al que escaló la última temporada.

Los pupilos de Guardiola encaran la primera jornada liguera con 240 millones de euros gastados en Mendy, Walker, Silva, Ederson, Danilo y Luiz; 164 se han dejado los encabezados por Mourinho en Lukaku, Matic y Lindelöf. El Chelsea, a priori su principal rival en la lucha por el título, lo es también en cuanto a gasto: ha invertido 140 millones de euros en Morata, Bakayoko y Rüdiger, más Caballero, que llegó gratis.

La lectura extrapolable de todo esto, más allá del evidente ejercicio de exhibición de musculatura económica de la terna de poderosos ingleses (que complementará el Tottenham en la Champions League), trasciende hacia necesidades concretas. Mientras que los mancunianos han localizado déficits competitivos en posiciones estratégicas –portero y laterales en el City; las áreas en el United–, el conjunto dirigido por Antonio Conte ha optado por refrescar su columna vertebral incorporando a un jugador por línea que estimulará la competitividad interna desde mañana mismo.

Volantazo táctico

Tottenham, Liverpool y Arsenal completan la aristocracia inglesa. Los de Pochettino vienen de dos subcampeonatos consecutivos, y aunque siguen con un cero en la casilla de gastos, la continuidad del proyecto del argentino en el norte de Londres invita al optimismo. Liverpool y Arsenal llevan caminos parejos: sólo han hecho una gran inversión (Salah y Lacazette, respectivamente). Mientras que los de Klopp tendrán en retener a Coutinho su mejor aval, los «gunners» se amparan en el viraje táctico acometido por Wenger, que desde el final de la temporada pasada habituó a los suyos a jugar con línea de tres centrales.

Como si el Chelsea hubiese alzado la copa portando las Tablas de la Ley, quienes aspiran a ocupar su trono han emulado en algún momento de los últimos meses el sistema utilizado por Conte. Wenger parece haberlo instaurado de manera definitiva en un Arsenal en horas bajas –primera vez fuera de la Champions en los últimos 20 años–; Klopp y Pochettino ya juguetearon con él la temporada pasada, y Guardiola y Mourinho lo han utilizado con recurrencia durante la preparación estival, Supercopa de Europa incluída.

Everton o Watford son algunos de los que también echaron mano del esquema de moda en el fútbol europeo. Es la clase media que ellos ocupan la que propone una batalla por dar el salto a los puestos europeos tanto o más apasionante que la que se dará en la disputa por el título. Con 94 y 47 millones gastados por sus escuadras, Koeman y Silva han logrado seducir a valores del nivel de Sandro, Klaassen, Keane, Pickford o Gray.

Movimientos sugerentes son también los de Arnautovic y Chicharito al West Ham (17 y 22 millones), Mesa al Swansea (12,5), Lemina al Southampton (17,3), Atsu al Newcastle (7,5), Izquierdo al Brighton (16) o Iheanacho al Leicester (27,6), por citar algunos ejemplos. Todos ellos componen una burbuja de acero, atornillada por una clase media inaccesible para el resto de ligas que, lejos de poder competir en el mercado con la Premier, ven como esta absorbe a sus mejores fichas. No hay que irse muy lejos: Sandro, Mesa, Iborra o Lejeune pueden dar fe de ello.

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