Salvi no estuvo fino ante el Lugo.
Salvi no estuvo fino ante el Lugo.
CÁDIZ CF

La pizarra del CD Lugo-Cádiz CF: Deciden los jugadores

Cervera cambiaba el dibujo en Lugo, una apuesta errónea por dos delanteros, pero reaccionó con los cambios y sus futbolistas hicieron el resto
Por  15:00 h.

Con alegría, con optimismo, pero con sinceridad. El Cádiz CF lograba una victoria crucial en Liga, pero rubricó un mal encuentro. Erró en todos los planos, excepto en la portería, donde se erigía Cifuentes como un verdadero héroe, y escondía su mala imagen al aprovechar la pifia del zaguero rojiblanco. El equipo defendió muy mal, haciendo aguas por el flanco derecho y el centro de la zaga; nunca combinó en el medio con una medular sobrepasada, y apenas contó con argumentos ofensivos hasta la entrada de Dani Güiza.

La conclusión es la archiconocida: lo importante es ganar, y así se recuperan puntos perdidos de manera injusta; pero la clave es una bien distinta: jugando así no se llegará muy lejos, aferrarse al choque del Anxo Carro como el modelo a seguir es condenarse, y eso lo debe saber bien Álvaro Cervera.

1.- Cambio de dibujo.

El míster del Cádiz CF realizaba varios movimientos, condicionado por las bajas y las circunstancias del choque, tanto propias como ajenas. Y hasta cambiaba el dibujo. La inclusión de Santamaría hacía psar del 4-2-3-1 al 4-4-2. El vasco no es mediapunta y compartió punta de ataque con Alfredo Ortuño. Es más, el de Yecla se movió más entre líneas que su acompañante.

José Mari y Abdullah formaban sin éxito ese doble pivote. Perdían de un plumazo los apoyos de Rubén Cruz y Carlos Calvo en la circulación de balón, dos socios claves en esa función. En defensa sorprendía la inclusión de Migue, que aguantaba el tipo junto a Sankaré ante las acometidas constantes del Lugo. No fue un buen día, pues los gallegos crearon muchas situaciones claras de gol.

2.- Güiza cose al equipo

Cervera tuvo que tocar al equipo en el descanso, muy contrariado. En ese momento estaba más fuera que dentro, no le gustaba en absoluto lo que observaba sobre el tapete. Retiraba a un desconocido Salvi, inédito en ataque y mal en defensa, y con Nico quiso cerrar las internadas constantes del camerunés Leuko. La mejor defensa es un ataque, y con este movimiento daba oxígeno a Carpio.

Poco después saltaba Güiza para dar alternativas al centro del campo, un apoyo, ante la incapacidad de Santamaría. El jerezano servía para coser al equipo, completamente quebrado entre los nueve de atrás y los dos de delante. Entonces la posesión se pudo equilibrar un poco. La posesión no es sinónimo de victoria pero quien tiene la bola cuenta con más posibilidades de marcar y quien no la tiene realiza un mayor esfuerzo.

3.- Un error, una genialidad

Nueva prueba de que al fútbol juegan los futbolistas, y son ellos los que deciden. El Lugo posee en su ADN un estilo reconocible y admirable, nada que ver con el Cádiz CF. Pero, amén de las paradas salvadoras de Cifuentes, el duelo se resolvía con un error y una genialidad, más allá de sistemas, dibujos y estrategias. Un fallo imperdonable del central rojiblanco y la presión de Nico convertían una acción de trámite en una peligrosa jugada, y el taconazo de Güiza dejaba el gol en bandeja a Alvarito. Cervera falló en el once inicial pero volvía a acertar en los cambios.