Yasmina Reza, junto a Miguel del Arco
Yasmina Reza, junto a Miguel del Arco - Maya Balanyá

Yasmina Reza: «Lo que define a un creador es la libertad»

La autora de «Arte» conversó con Miguel del Arco, director de la producción española de la obra actualmente en cartel, sobre el texto, el teatro, el compromiso político o la creación artística

MadridActualizado:

Hace algo más de veinte años, Yasmina Reza (París, 1959) fue a casa de un amigo suyo -un dermatólogo llamado Sergio, para más señas- y se encontró con que había comprado un cuadro absolutamente blanco. A pesar de que no era millonario, se había gastado en él 200.000 francos (el equivalente a unos 40.000 euros actualmente); la reacción de Yasmina Reza fue reírse, y su amigo Sergio lo hizo también, mientras admitía que había sido una locura.

Aquella anécdota se convirtió en una de las obras de mayor éxito internacional de las últimas décadas: «Arte», que actualmente se ofrece en El Pavón Teatro Kamikaze, interpretada por Roberto Enríquez, Cristóbal Suárez y Jorge Usón, bajo la dirección de Miguel del Arco. Con él conversó ayer, en el propio escenario de la función, la dramaturga francesa; en la charla, Yasmina Reza destiló alguna de sus lúcidas ideas acerca de la creación literaria, de la situación actual del teatro, el compromiso político y, naturalmente, de la que es su obra más popular -ha sido traducida a más de una treintena de idiomas y es la pieza contemporánea más representada-. «No me importa que me relacionen con esta obra solamente -reconoce-; por fortuna, otro de mis textos, “Un dios salvaje”, también tuvo mucho éxito -aquí no hubo una buena producción, pero en otros países sí- y popularmente no soy autora de una sola obra. De todos modos, me siento más cercana a otras piezas mías más atmosféricas».

Sonríe abrumada cuando escucha de labios de Miguel del Arco que «Arte» es «un clásico contemporáneo». «Es algo injusto -dice la dramaturga-; sobre un texto tiene que pasar el tiempo para ser considerado un clásico. Lo es cuando cien años después de escrito sigue siendo contemporáneo». Sin embargo, algo de razón debe tener Del Arco cuando la autora revela que la obra se estudia en los institutos franceses, en una edición especial para alumnos que incluye preguntas sobre el texto que ella misma, confiesa, no sabe contestar.

Una tragedia

Yasmina Reza, sin embargo, no tiene dudas cuando se le pregunta si «Arte» es «una comedia o una tragedia». «Una tragedia», responde rotunda, y a continuación explica lo que ella entiende por humor -la obra siempre provoca carcajadas en el público-: «ser sensible al ridículo de las cosas; no es el gag ni el chiste; es el exceso, dar un paso adelante, y en mis obras se ríen, creo, por esto». Y es una tragedia porque la obra habla, según su autora, «del desgarramiento de una amistad, y eso es verdaderamente trágico». Por ello, reconoce, le gusta la versión dirigida por Miguel del Arco. «Se pone el acento en ese aspecto. “Arte” habla de una pasión amorosa, no de una amistad distante; en esta función hay celos, hay posesión, hay cambios de bando... La amistad no es tranquila, es una pasión feroz».

No todo fueron parabienes para la obra, sin embargo, el día de su estreno. Yasmina Reza recuerda que se le tachó de misógina, «porque los protagonistas son tres hombres y las mujeres de las que se habla salen mal parada; pero es que yo partía de un hecho real y de tres hombres reales, que hablaban así de sus mujeres». Tampoco en el universo del arte contemporáneo fue muy bien acogida, por la crítica -bastante evidente- que se hace del esnobismo que existe en este mundo. «En Francia me tacharon de reaccionaria; sin embargo, en Estados Unidos varios museos y galerías regalaban entradas a sus clientes y me invitaban a sus exposiciones».

Precisamente del estreno en Nueva York cuenta Yasmina Reza una anécdota que le ayuda a ilustrar una cuestión acerca de la «propiedad» de las obras teatrales al subir a escena. «El éxito que la obra tuvo en Londres, donde se presentó traducida por Christopher Hampton (el autor de «Las amistades peligrosas») hizo que se estrenara en Broadway. Se hizo una lectura con los actores para “americanizar” la versión –narra la dramaturga-; teníamos todos el original francés y la traducción inglesa, que es la que se leyó. Alan Alda, que habla francés, hacía sugerencias para la adaptación americana muy divertidas; yo las aceptaba encantada, pero Christopher Hampton decía que no, que no era lo que yo había escrito. ¿Quién puede saber mejor que el autor lo que ha escrito? Él insistía. Volvimos luego al hotel y tuvimos una discusión metafísica sobre a quién pertenecía el texto».

Peligros

A Yasmina Reza no le gusta que la definan como «artista». «Es un término que implica un estatus social que no me gusta; cuando se alcanza acechan todos los peligros. Hay algo en el artista que debería permanecer asocial; debe mirar hacia adentro y mantener siempre un punto de rebeldía, porque lo que define a alguien que crea es la libertad, y eso está reñido con los honores sociales. Por eso no me gustan las entrevistas, no hago televisiones ni firmas de libros: para protegerme. De todos modos, no estoy tan loca como para pensar que soy absolutamente libre».

Toca hablar ahora del compromiso político del creador. Yasmina Reza se muestra igual de contundente que en el resto de la charla. «Estamos en una sociedad política y de hechos; es imposible abstraerse. Todo es posicionamiento, y más en un escritor: todo lo que se escribe es político. Si no, no eres de tu tiempo. Pero creo que los escritores no deben expresar sus opiniones políticas, porque destiñen y condiciona el pensamiento de los lectores».

En los últimos años, Yasmina Reza ha asumido la dirección de sus textos -no descarta dirigir los de otros dramaturgos-. «He tenido la suerte de que mis obras han sido montadas por grandes directores, pero con el tiempo me he dado cuenta de que quería ofrecer mi propia visión de mis textos; me encanta dirigirlos. Es una continuidad de la escritura; en ese momento no trabajo como autora, sino como cualquier otro director, pero tengo el ritmo de los textos, y así se lo marco a los actores».

Actriz

Ella misma fue actriz, y piensa que haber pisado el escenario ha sido «fundamental» en su trabajo como autora y como directora -y coincide con ella Miguel del Arco-. «No hubiera escrito teatro como lo he hecho si no conociera el ritmo, los silencios... Mi experiencia como actriz me ha llevado en muchas ocasiones a quitar palabras».

Actores y director, precisamente, son la piedra angular del teatro, dice Yasmina Reza, tirando una piedra sobre su propio tejado. «Un buen texto en manos de malos actores y un mal director puede convertirse en una función atroz, pero unos grandes actores y un buen director pueden hacer un gran espectáculo con un mal texto».

Ahora, Yasmina Reza es una autora consagrada y sus obras tienen la publicación y el estreno garantizados antes incluso de ser escritas. Pero no fue igual al principio. «Los comienzos en el teatro son extremadamente difíciles, y ahora más todavía. La tendencia general del teatro hoy en países como Francia o Alemania -no conozco el caso de España- es de hacer espectáculos sin textos dramáticos. El autor dramático vivo molesta; cuando está muerto ya no, porque se le puede cortar, reescribir... Ahora mismo se presenta un Chéjov en el Odeón de París que apenas tiene un puñado de palabras de Chéjov. Una obra de teatro no es ya necesaria para hacer teatro.