Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta
Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta - Inés Baucells
Premio Pritzker

El «tsunami de emociones» de los arquitectos de RCR antes de recibir el Pritzker

Aranda, Pigem y Vilalta detallan sus sensaciones en las horas previas a recoger el galardón más prestigioso de su arte

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Los fundadores del estudio RCR Arquitects, Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta, reciben hoy en Tokio el Premio Pritzker que les fue concedido el pasado 1 de marzo. Y lo harán, según cuentan, en medio de «un tsunami de emociones». «Aún falta un poco para tener un momento de tranquilidad y empezar a tomar perspectiva. Las aguas por ahora están muy agitadas», comentó Vilalta a Efe en una suite de un hotel de la capital nipona.

El jurado del que es considerado el Nobel de la arquitectura decidió premiar el localismo que caracteriza las obras de estos tres catalanes, que han desarrollado la mayor parte de su trabajo en Olot (Gerona), su localidad natal. Según detalla el fallo, los miembros de RCR Arquitects demuestran que una obra puede ser totalmente universal independientemente de su ubicación.

Pigem reconoce sentirse «complacida» al comprobar, gracias a la elección del jurado, que la arquitectura tiene «capacidad de emocionar y de transmitir» a cualquier persona, sin importar su origen o localización.

En 1988, un año después de graduarse por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallés, Aranda (1961), Pigem (1962) y Vilalta (1960) decidieron -en contra de las recomendaciones de profesores y compañeros- crear un estudio de arquitectura en Olot, una localidad de 30.000 habitantes.

«Cada uno, desde su lugar de origen, si trabaja con entusiasmo, con amor, con honestidad, puede conseguir que estas raíces tengan la capacidad de dar un mensaje con una dimensión plenamente global», continúa Vilalta.

Esta ha sido la primera vez que el Pritzker se otorga simultáneamente a tres arquitectos, algo que, según Aranda, premia el trabajo en equipo. «Nosotros (...) empezamos nuestro camino creyendo que era posible una creatividad compartida, una creatividad a partir de diferentes personas que tienen el mismo camino y que lo hacen juntos», explica el arquitecto catalán.

El codiciado premio será entregado hoy durante una ceremonia en el Palacio de Invitados de Akasaka de Tokio en presencia de los emperadores de Japón. «Para nosotros el que se entregue aquí es un regalo», explica Pigem, que aclara que la elección de Japón, país que visitaron por primera vez en 1990 y que les impactó profundamente, ha sido pura casualidad.

«Aquel viaje nos marcó mucho, hasta el punto de que volvimos a Olot pensando que teníamos que empezar a trabajar juntos en una misma sala alrededor de una misma mesa. Esa es la manera en la que hemos trabajo en los últimos 30 años», relata Aranda.

El arquitecto añade que en Japón «cualquier cosa, por muy pragmática o casual que sea, se hace buscando la belleza. Esto nos ha ido acompañando a los largo de nuestra vida, el ver que las cosas además de tener un función pueden tener otro valor».

Los miembros de este estudio, que tiene normalmente unos doce proyectos simultáneos en marcha (la mitad fuera y la mitad locales), todavía creen que es muy pronto para saber de qué tipo serán los que les van a llegar ahora que han entrado en el selecto grupo de los Pritzker. Un premio concedido por la Fundación Hyatt que compartirán con nombres como Oscar Niemeyer, Frank Gehry, Norman Foster, Rem Koolhaas o Rafael Moneo, que fue galardonado en 1996 y hasta ahora era el único español de la exclusiva lista.

«Es el momento perfecto», empieza Aranda, «para que no nos arrastre la cosa, sino nosotros continuar marcando el camino», concluye Vilalta —la sincronización mental de estos arquitectos es tal que no es extraño que uno acabe la frase que otro había comenzado—.

«Siempre hemos ido labrando nuestro estudio a nuestra manera y ahora más que nunca tenemos que seguir haciéndolo», explica convencida Pigem, cuyo estudio es responsable de proyectos como el centro de arte La Cuisine y el museo Soulages, ambos en Francia, o la Biblioteca Sant Antoni-Joan Oliver, en Barcelona.

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