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La única empresa instalada en Delphi cierra por un vertido tóxico

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Apenas un año ha durado el espejismo que devolvía la vida a las antiguas naves de Delphi. Redelsur, la única empresa que se ha instalado físicamente –las anunciadas han sido un serial– se ha visto obligada a cerrar por orden de la Guardia Civil después de que se detectara un vertido tóxico en la red de saneamiento municipal. Tal confirmación ha desvelado que la actividad que se llevaba a cabo en el interior de la planta iba más allá de lo que autorizaban los pocos permisos administrativos que se han concedido a sus responsables.

La noticia se acaba de hacer pública, aunque las instalaciones llevan al menos una semana clausuradas con la consiguiente imputación del gerente, Antonio Moreno, que ha sido acusado de un presunto delito contra el medio ambiente. El empresario ha declinado hacer declaraciones al respecto, pero no ocultaba su malestar y negaba a este medio, sin dar detalle alguno, que hubiera actuado de forma contraria a la ley.

Desde que la compañía recibió las llaves de una de las naves de Delphi para convertirla en planta de reciclaje de tratamiento de residuos industriales se han realizado labores que van más allá de la adaptación de las instalaciones y el mantenimiento, que es para lo único que habrían obtenido autorización. Al parecer, la empresa estaría almacenando residuos de hidrocarburos en tanques sin la licencia necesaria, según un comunicado de la Guardia Civil. Eso por ello que los responsables de la empresa están acusados de acumular 5.000 toneladas de agua y residuos peligrosos en depósitos decantadores. Continúa la Benemérita que «con el cierre de la planta se ha evitado la continuidad de una actividad que ponía en riesgo a las personas y el medio ambiente».

Fuentes cercanas a la operación han indicado que la investigación se inició la detectar restos de hidrocarburos en la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) de Puerto Real procedentes de las instalaciones de la antigua factoría Delphi. El filtrado se habría producido a través de una arqueta de salida conectada a dicha red de saneamiento, que no debería funcionar desde el cierre de la fábrica, ya que su puesta en servicio requiere el accionamiento manual de una válvula de corte.

Otras fuentes consultadas han asegurado que además de las muestras halladas en la red municipal, los agentes tuvieron indicios del presunto delito por una denuncia previa de alguien cercano a las instalaciones que dio detalles muy precisos de la actividad que se estaba llevando a cabo. De una manera u otra, este cuerpo de seguridad se puso en contacto con la empresa para que justificase la presencia de hidrocarburos pesados en sus instalaciones y para que aportase la documentación sobre la gestión que se estaba realizando con ellos, pero no hubo respuesta. Fue entonces cuando inspeccionaron las instalaciones y encontraron evidencias del vertido intencionado de residuos peligrosos, siempre según la versión de la Guardia Civil.

Vigilancia permanente

Los agentes destacan que «no se tratara de un desvío accidental o fortuito, sino intencionado, bien por descarga directa desde camión cisterna o desde los depósitos de la depuradora de la empresa, que estaban en ese momento llenos de aguas oleosas». Por otro lado, los agentes localizaron en tres depósitos decantadores de gran capacidad 5.000 toneladas de agua con hidrocarburos, alcanzado una altura aproximada de entre cinco y seis metros. También encontraron restos de hidrocarburos en las bombas de carga y descarga de la zona de tanques de almacenamiento, además de bombas y mangueras para la carga y descarga de dichos residuos entre camiones cisterna y los depósitos.

Durante estos días técnicos de la Consejería de Medio Ambiente han visitado de manera regular las instalaciones para comprobar que no se vuelve a operar, según informaron fuentes de la Junta. Los propios funcionarios se mostraron sorprendidos cuando inspeccionaron las instalaciones tras ser requeridos por la Guardia Civil. Las fuentes consultadas señalan que la delegación provincial estaba aún realizando la evaluación del proyecto para la obtención de la Autorización Ambiental Integrada, trámite sin el cual la planta no puede iniciar actividad alguna. De la misma forma, aseguraron que actualmente estaba abierto el periodo de alegaciones, con lo que dicen no entender por qué se había empezado a operar.

Duro golpe para el colectivo

Y los últimos en digerir la noticia han sido los extrabajadores de Delphi, que la encajan con una «enorme desilusión». En esos términos se expresaba ayer Miguel Paramio, portavoz sindical de USO, que dijo desconocer que se estuviera operando sin permisos. Según dijo, «esta empresa nos había devuelto la esperanza de encontrar una salida para alguno de los compañeros», de hecho, había al menos siete trabajando en las instalaciones desde hace un año realizando labores de mantenimiento e instalación.

A punto de cumplir los 600 días de encierro, el colectivo lamenta este nuevo revés cuando le habían visto viabilidad a la iniciativa. «Ha sido una verdadera imprudencia y pone en riesgo un proyecto que podría haber creado muchos puestos de trabajo en la Bahía», indicó a este medio. Paramio reconoció que los trabajadores de Delphi que habían sido recolocados no cobraban al día, pero se venían ingresando los salarios sin excesivos retrasos.

Un pasado dudoso

También dijo conocer que el empresario ya había tenido problemas con la plantilla de Ecogades, empresa de la que es también responsable, en Chiclana, a la que adeudaba varias nóminas cuando anunció el proyecto de Puerto Real. Sin embargo, dijo confiar en que pudiera salir adelante, pues contaba con el visto bueno de los administradores concursales.