RELIGIÓN

El Papa canoniza a Manuel González, el «apóstol» andaluz

La huella de Don Manuel González sigue presente en Málaga, ciudad de la que fue obispo entre 1920 y 1935, en la que construyó el actual seminario y donde impulsó los grupos de Adoración Nocturna

Manuel González con un grupo de agricultores malagueños - ABC
El obispo Manuel González

El Papa Francisco canonizará este domingo 16 de octubre al beato Don Manuel González en Roma. Conocido entre la feligresía y el clero como «el apóstol de la Eucaristía» por la devoción que profesó a Jesús Sacramentado. Con ese título fue presentado en 1912 al Papa Pío X, durante una recepción en el Vaticano. Una devoción que se puede contrastar en su obra, como cuando en 1910 fundó la «Obra para los Sagrarios-Calvarios» para dar respuesta «al amor de cristo en la Eucaristía». La historia de Don Manuel comienza en su Sevilla natal el 25 de febrero de 1877. Allí encontraría la devoción desde muy temprana edad. En el 1886 era parte del grupo de los «seises», los niños danzantes del coro durante las celebraciones del Corpus Christi y La Inmaculada. En 1901 fue ordenado sacerdote en la misma ciudad por el beato Cardenal Spínola. Desde ese momento su obra estuvo dedicada a la evangelización, que le llevó a Málaga en 1916 como obispo auxiliar de la Diócesis.

Bajo ese cargo, fundó los «Sacerdotes Misioneros Eucarísticos» en 1918. Hasta que por designio del Arciprestado de Granada fue nombrado obispo de Málaga en 1920. Con la designación comenzó la «locura», como definía a las obras del seminario actual de Málaga, realizadas para que la formación de los nuevos párrocos pudiera huir de las distracciones del centro de la ciudad. El nuevo edificio «a la andaluza» sería visitado por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en 1926, un año después de acabar las obras.

Un lugar pensado por Don Manuel González para que «desde el primer grano de tierra de la puerta hasta el remate de la veleta, todo enseñe gráficamente a conocer y amar a Jesús Sacramentado» –relataría el que será santo durante la construcción–. Durante el fin de semana, el recuerdo de esta obra estará presente en su canonización. El Obispado ha anunciado que 26 seminaristas malagueños estarán en la celebración presidida por el Papa Francisco. Una solemnidad en Roma a la que también asistirá el obispo Monseñor Don Jesús Catalá con un nutrido grupo de sacerdotes.

Su obra no quedó ahí. En 1921 fundó la congregación religiosa de «Misioneras Eucarísticas de Nazaret», junto con su hermana María Antonia, para ahondar en su entrega al pueblo y en su amor a Jesús. Fue el número 925 del libro de altas de Adoración Nocturna de Málaga. Durante los años de pontificado desde la Catedral de la Encarnación, estos grupos de oración tuvieron una notable expansión. Según los datos de la Diócesis malagueña, se fundaron los grupos de Adoración de Pizarra, Álora y Alhaurín el Grande, entre otros pueblos. Aunque la mayor difusión se produjo en Málaga capital, donde los turnos pasaron de los seis en 1916 a los veinticuatro en 1931, cuando causa baja en el libro de actas. Actualmente la capital cuenta con 22 grupos de Adoración heredados de aquellos tiempos.

Tras la quema del palacio episcopal en 1931, por miedo a morir y a las represalias contra quienes lo protegían de la II República, tuvo que huir de Málaga para refugiarse en Gibraltar y luego en Madrid. Fundaría, tras su marcha, las «Misioneras Auxiliares Nazarenas» (1932) y pasaría de ser obispo de Málaga a regente de la Diócesis de Palencia en 1935, ciudad desde la que alumbraría la «Juventud Eucarística Reparadora» en 1939. Es en la Catedral de Palencia donde descansan sus restos mortales desde 1940 junto al Sagrario, como relata en su epitafio.

Pero su historia no acabó con su muerte. La devoción por el santo andaluz se propagó y se le atribuyen dos milagros reconocidos, años después de fallecer. El párroco de Requena del Campo (Palencia) Francisco Teresa entregó en diciembre de 1953 una reliquia y una novena a Sara Ruiz, una joven desahuciada por los médicos al padecer una peritonitis tuberculosa. La curación hizo que San Juan Pablo II lo beatificara el 29 de abril de 2001, en una devoción que cerraba el expediente abierto en 1952 y que llevó al mismo Papa a promulgar sus virtudes heroicas en 1998.

Este año el reconocimiento de un segundo milagro le abrió las puertas de la santidad. En 2008 se le volvió a atribuir una curación inexplicable. En esa ocasión se trató de María del Carmen Varela, una señora de Madrid que sufría un linfoma agresivo. El padre Francisco Teresa, que cambio el ejercicio de su labor pastoral a Madrid, entregó al marido de la enferma una novena y una reliquia para encomendarse al beato. Tras la sanación de María del Carmen, los teólogos del Vaticano dieron el visto bueno al nuevo milagro.

El pasado marzo el Papa Francisco autorizó a la Congregación para la Causa de los Santos a promulgar el decreto del nuevo milagro. El pasado 20 junio se realizó el Consistorio para canonizar a cinco beatos, entre los que se encuentra el «apóstol» andaluz Don Manuel González, que será santo el domingo 16 de octubre. Con motivo de la canonización la antigua Iglesia de San Manuel en la barrida de Las Lagunas en Mijas pasará a llevar su nombre y a estar dedicada al amor de Don Manuel González por Jesús Sacramentado.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios