DEPORTES

Alexander Grinberg, el ruso que salvó al Marbella

El equipo que preside posee el mejor porcentaje de victorias de toda Europa y ha desatado la ilusión entre los aficionados al fútbol de la ciudad

Alexander Grinberg con la bufanda del Marbella, delante de la colección de las de su amado Spartak de Moscú
Alexander Grinberg con la bufanda del Marbella, delante de la colección de las de su amado Spartak de Moscú - J.J.M.

Marbella está de fiesta. La ciudad mira a su club de fútbol con alegría después de años de penurias. Atrás ha quedado aquel tiempo en el que todo eran disgustos y el equipo se retorcía en la clasificación de Tercera división para no desaparecer. Con siete triunfos seguidos, hasta ayer era el único club de Europa que había ganado todos los partidos jugados, aunque la derrota en Lorca (2-1) no enfría la ilusión que genera el proyecto de Alexander Grinberg. Un ruso que sueña con llevar a este equipo a lo más alto del fútbol español.

El cuento del Marbella comenzó con una petición desesperada a un salvador que llegó de Rusia. «Me metí por ayudar a un amigo que estaba enamorado de la ciudad», explica Alexander Grinberg, presidente tras coger el club con la liquidación ya sellada. A pesar de la derrota de ayer, su equipo sigue luciendo el mejor porcentaje de victorias en Europa. Sólo el Feyenoord (ocho triunfos) presenta una mejor racha en liga que el conjunto marbellí, aunque el cuadro holandés perdía entre medias un duelo europeo.

Aterrizaje casual

La historia de esta resurrección futbolística arranca en una tarde de defunción. El club estaba a punto de desaparecer. «Mi amigo me preguntó que si tenía ganas de ayudar. Estaba muy escéptico con todo esto, pero fui a ver un partido. Era el último y, si nadie hacía nada, el Marbella iba a desaparecer», recuerda Grinberg, que quedó enamorado con lo que vio. «Me sorprendió que la gente, que no cobraba desde hacía cuatro meses, estaban con ganas de ganar. A pesar del mal tiempo que hacía aquella tarde, se vio un buen nivel de fútbol. Eso me convenció. No perdí el tiempo», añade el presidente del Marbella Fútbol Club, que cambio el nombre a la antigua Unión Deportiva para atraer al vecino internacional de la ciudad.

Vicente del Bosque junto a Alexander Grinberg
Vicente del Bosque junto a Alexander Grinberg- MARBELLA C.F.

Los inicios fueron un infierno. «Lo primero que hicimos fue pagar todas las deudas, multas y sueldos que se debían. Eso era lo más importante», describe Grinberg, quien señala que en aquellos momentos el club sólo tenía dos objetivos prioritarios: mantenerse en Tercera y mejorar en la parte financiera. Tras la ruina por la dependencia de un Ayuntamiento en quiebra y la gestión de inversores que no hallaron lo que buscaban, Grinberg consiguió asentar un proyecto que subió de categoría y que sueña con el ascenso a Segunda.

Casi cuatro años después, Alexander Grinberg le ha dado un salto de calidad al equipo. Han llegado una veintena de jugadores, nuevo entrenador, Mehdi Nafti, se remodeló una de las gradas del estadio y las oficinas, que estaban abandonadas. Pidió a Nafti que el equipo hiciera «un fútbol divertido para atraer a la gente» al campo y ha entrado en una dinámica de victorias que se rompió ayer en Lorca. «La situación actual no parece real», añade el presidente, quien apunta a Nafti como motivo del éxito. «No esperaba que un entrenador tan joven fuese tan profesional. Es una sorpresa muy grande», reseña Grinberg, que es un amante del fútbol e hincha del Spartak de Moscú «por tradición familiar». 

Sergio Scariolo junto a Alexander Grinberg
Sergio Scariolo junto a Alexander Grinberg- MARBELLA C.F.

Pequeño empresario

En su colección de recuerdos están las fotos con los seleccionadores nacionales Vicente del Bosque y el «marbellí» Sergio Scariolo. Ejemplos a seguir por este presidente que asegura que «no es un millonario de Forbes que compra un club» y que no entiende gestiones como la que hace Abdullah Nasser Al-Thani en Málaga con meses desaparecido y sin saber nada del club. «La mayoría del tiempo vivo en Marbella. Tuvimos muchos problemas porque pasaba mucho tiempo en Rusia y no podía ni controlar, ni trabajar», recuerda Grinberg. Ahora los negocios en su país están en manos de su hija y en Marbella regenta un pequeño restaurante, algunos locales comerciales y una ciudad deportiva donde da cabida a la cantera del Marbella Fútbol Club con 500 niños. Los más pequeños son una de sus batallas vitales y en Rusia hace labores sociales para ellos a través su fundación «Territorio de Conciencia». Trabajo desinteresado por el que el Kremlin le otorgó una medalla que ahora luce con orgullo en su despacho.

En la misma estantería, junto al escritorio, hay una foto con Florentino Pérez que llama la atención. Sin embargo, no es su modelo a seguir. «Me gusta mucho como trabaja el Sevilla. Tenemos que copiar ese tipo de trabajo, es nuestro modelo a seguir», explica el presidente, quien rehúye también de la comparación con Román Abramovich. «No quiero que la gente me mire así. Somos muy sencillos. No soy un presiente para el escaparate. Soy más un gerente del club que un presidente», asevera Grinberg.

No pone techo a los sueños. Quizá por eso está tratando de traer al Inter de Milán en enero a jugar contra su equipo. «Me da miedo ese partido», asegura Nafti. «En la vida ya no me va a sorprender nada. Hace cuatro años no me hubiera creído que iba a presidir el Marbella. ¿Quién sabe si algún día el Spartak de Moscú?», comenta Alexander Grinberg.

 

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