POLÍTICA

¿Qué se juega Ganemos Córdoba en su asamblea?

La formación debe decidir si sigue negociando o se queda donde está, pero la última palabra la tendrán PSOE e IU

Tres de los concejales de Ganemos Córdoba durante una asamblea anterior
Tres de los concejales de Ganemos Córdoba durante una asamblea anterior - VALERIO MERINO

Quince meses después de la asamblea en la que se decidió, por una diferencia de 15 votos, que Ganemos apoyaría a través de sus cuatro concejales la investidura de Isabel Ambrosio sin entrar a formar parte del gobierno municipal, las bases de la formación verde volverán a reunirse para revisar aquella determinación. Será el próximo domingo 25, cuando los simpatizantes -y la ciudadanía en general, puesto que será una asamblea abierta- están llamados a participar en un importante debate. En el fondo de la cuestión está la siguiente pregunta: ¿es el momento de que Ganemos se incorpore al gobierno del Ayuntamiento de Córdoba?

La decisión última no corresponderá únicamente a la marca municipalista apoyada por Podemos en la capital. La propia alcaldesa, Isabel Ambrosio, ha reiterado en diversas ocasiones que llegado el momento de que PSOE e IU deberán fijar también su posición al respecto. Por parte de IU, todo apunta a que refrendarán el «sí» de Ganemos, dada la unión que ya tienen con Podemos a nivel nacional y las evidentes coincidencias programáticas de ambas formaciones. Sin embargo, los socialistas miran con recelo la hipotética entrada de los verdes al Ayuntamiento: los siete concejales del PSOE quedarían en minoría frente a los ocho que sumarían los de Ganemos e IU, por lo que el partido de la alcaldesa perdería el liderazgo del cogobierno.

En cualquier caso, desde Ganemos se hace un llamamiento a la prudencia. Según fuentes de la agrupación de electores, el motivo de la asamblea no es otro que rendir cuentas ante las bases de los movimientos realizados hasta el momento. La formación lleva semanas negociando, de forma más o menos velada, con representantes de las otras dos fuerzas políticas. Lo que se va a decidir el domingo es, básicamente, si la agrupación de electores debe continuar las negociaciones o quedarse donde está, en una peculiar (y cómoda) postura de oposición que les da la posibilidad de mover algunos hilos del bipartito sin asumir responsabilidades directas de gestión.

Relaciones tensas

En cualquier caso, las relaciones entre Ganemos y el cogobierno no son tan limpias como lo eran hace un año. Los de Rafael Blázquez han censurado muchas de sus decisiones y llegaron incluso a darles un «suspenso» hace poco en la ejecución de los presupuestos, en base al compromiso suscrito con ellos y condicionado a una serie de medidas que no se han llegado a cumplir. Entonces el viceportavoz, Alberto de los Ríos, advirtió de que las cosas tendrían que cambiar y mucho si PSOE e IU querían seguir contando con su apoyo. El próximo reto que tiene enfrente el cogobierno es el de aprobar las ordenanzas fiscales, para lo que necesitarán un refuerzo externo: con sólo once concejales y sus once votos en el Pleno, PSOE e IU pueden hacer más bien poco, y la oposición «real» -PP, Ciudadanos y UCOR- no está por la labor de acudir a su auxilio.

Igual que sucedió en junio de 2015, en la asamblea del domingo puede pasar cualquier cosa. Por un lado, existe la certeza de que, desde dentro, la formación verde podría haber hecho mucho más por impulsar las políticas que defienden. Por otro, la tensión con el bipartito ejerce un importante peso en la balanza y la formación verde no pasa por alto que PSOE e IU no han cumplido muchos de los compromisos a los que supeditaron su apoyo, materializado primero en los acuerdos de investidura y más tarde en los de presupuestos. El último encontronazo lo tuvieron en el último Pleno, en el que el PSOE tumbó con su abstención la moción laicista de Ganemos e IU con la que las formaciones de izquierdas querían dar un impulso a uno de esos acuerdos: el avance hacia una institución aconfesional.

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