Opinión

La ciudad de bajo coste

Cuesta tragarse que el compromiso político de la Junta con el Reina Sofía o la Ronda del Marrubial no aparezca en partidas concretas del presupuesto. Esto es una tomadura de pelo

Arranque de la Ronda del Marrubial en la capital cordobesa
Arranque de la Ronda del Marrubial en la capital cordobesa - Valerio Merino

Lo peor del panorama presupuestario, un año más, no es la escasez sino la falta de vergüenza torera. Córdoba, y eso parece una cuestión consensuada, es un territorio generalmente maltratado cuando se produce la presentación de las cuentas del Estado y de la Junta de Andalucía. Como del Gobierno central no se tiene noticia, de momento el foco se encuentra en la situación autonómica, que ya ha presentado sus previsiones en materia de inversión, tan desoladoramente reducidas como en otras anualidades y sin aportar nada creativo. El Ejecutivo de Susana Díaz, esta vez con el aval político de Ciudadanos (que tendría que empezar a hacérserlo mirar, tanto a cambio de tan poco), se ha limitado a los cuatro asuntos de siempre que llevamos años escuchando. Baste el ejemplo de que el proyecto de edificación pública que recibirá más recursos es la remodelación de la sede del Ayuntamiento de la localidad de Peñarroya-Pueblonuevo, obviamente gobernado por quien ustedes se imaginan. La Ciudad de la Justicia es una inversión privada que la Junta pagará a plazos por medio de un canon.

Se insiste que lo peor se lleva no es la falta de dinero sino el exceso de palabras vacías. La Ronda del Marrubial tiene la máxima prioridad política pero no existe aún un presupuesto suficiente y coordinado tal y como está reclamando con toda sensatez Juan Andrés de Gracia desde la Federación de Asociaciones de Vecinos Al Zahara. Contra lo que pudiera parecer una prioridad, la obra sigue sin una partida concreta, disuelta entre al menos tres iniciativas distintas y con el riesgo de una ejecución por fases que vuelva del revés la movilidad de la ciudad. Para ser el gran proyecto inmediato de la alcaldesa Ambrosio, y para ser ésta la primera regidora socialista desde Sánchez Badajoz, poco caso le hacen en Sevilla a la anterior delegada del Gobierno. Para amigos como esos...

Pese a haberse comprometido el PSOE local a poner en marcha el cercanías en el tramo final de 2016, pues tampoco parece que a Torretriana lleguen los periódicos de Córdoba. El discurso es que el Gobierno andaluz está a ful con la cosa -tras presupuestar 22 millones de euros, por ejemplo, para el tranvía de Alcalá de Guadaíra, cuya población estimada es de 75.000 habitantes- y que se depende de unos estudios complejísimos que, se imagina uno, no son óbice para que se abra una partida simbólica para ulteriores incrementos del presupuesto cuando se concreten los números.

El proyecto recientemente anunciado para la ampliación del Reina Sofía, un nuevo edificio para las consultas externas del Materno-Infantil, no dispone de previsión presupuestaria alguna pese al reciente anuncio realizado por la Junta. El palacio de congresos depende del regalito envenenado que dejó Izquierda Unida a su paso por Turismo. La apuesta por la logística se queda en una pequeña inversión para construir una nave y una mejora de los accesos a la estación de clasificación de mercancías, en una miope visión de futuro. Y el C4 tiene dinero, efectivamente, pero sin una oferta lo suficientemente definida como para generar no ya ilusión sino unas expectativas mínimas del sector cultural. Los nuevos equipamientos educativos, que son tres, llevan un recorrido de años y en algunos casos aparecen con un retraso obvio, como el nuevo centro escolar de Turruñuelos, donde la Junta no supo actuar con la previsión que la demografía de Córdoba le estaba exigiendo.

A expensas de la ruina que nos deje el Gobierno central en los presupuestos que tiene que improvisar Cristóbal Montoro en apenas unas semanas (y si tiene votos, que esa es otra), la realidad es que en Sevilla y en Madrid han cogido la costumbre de que ésta es una ciudad «low cost». La noticia es que no hay noticia. Y tiene que ver con la escasa capacidad de los políticos locales, en este caso del PSOE, por imponer sus tesis ante sus jefes orgánicos. Tanto cargo orgánico y tanto representativo que sirven para calentar los culos de la butaca en vez de obtener recursos para quienes le colocan en el cargo. Al PP le toca en semanas el tirón de orejas como vuelva a suceder lo de siempre con la excusa, esta vez, de la bajísima ejecución del plan municipal de obras. Tendría guasa devolver dinero con la que montaron.

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