Carlos Herrera con su galardón en el Ayuntamiento de Sevilla
Carlos Herrera con su galardón en el Ayuntamiento de Sevilla - VANESSA GÓMEZ
FUNDACIÓN JIMÉNEZ-BECERRIL

Herrera: «Hubo muchos cobardes en la sociedad vasca, y en alguna otra más, frente al terrorismo»

El comunicador almeriense recibe recibe el II Galardón Periodístico de la Fundación Alberto Jiménez-Becerril por su defensa de las víctimas en un emotivo acto celebrado en el Ayuntamiento de Sevilla

SevillaActualizado:

Carlos Herrera no llevaba este jueves en el Salón Colón ningún papel escrito porque todo lo que piensa y siente sobre el terrorismo etarra debe de tenerlo grabado a sangre y fuego en algún lugar infranqueable su memoria. No sólo porque salió vivo de milagro de un ascensor de Radio Nacional de España el 27 de marzo de 2000 tras abrir un falso paquete de puros que contenía una bomba, sino porque ha tenido que ir, antes y después de aquella mañana, a varios funerales de amigos y conocidos suyos con los que los verdugos de ETA tuvieron más acierto.

Para recordar a dos de ellos, Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García, asesinados el 30 de enero de 1998 en la calle don Remondo, se dieron cita en el Ayuntamiento de Sevilla el conocido comunicador nacido en Almería, el alcalde hispalense, Juan Espadas, y la presidenta de la Fundación Alberto Jiménez-Becerril, Teresa Jiménez Becerril, que le entregaron el II Galardón Periodístico que lleva el nombre del concejal popular.

Carlos Herrera recordó una «llamada de hielo» recibida la madrugada de ese día a la que le costó dar crédito y que le traía la muerte, a tiros, una fría noche de invierno, del concejal popular y de su esposa. «Meterse en la cabeza de un asesino que mata a alguien que ni siquiera conoce es una labor melancólica e inútil, pero me tuve que preguntar en qué país y sociedad vivíamos», afirmó.

El director de «Herrera en Cope» reconoció que le costó mucho entender por qué los terrorristas mataron a un concejal del Ayuntamiento de Sevilla y a su esposa, y que comprendió mucho mejor por qué le quisieron matar a él dos años y dos meses después («yo guerreaba con ellos desde las ondas e intentaban hacer un escarmiento entre los periodistas combativos contra le terrorismo», rercordó).

Sin embargo -añadió Herrera- «luego comprendí que ellos, los asesinos, sí sabían muy bien por qué lo hacían: porque matando a un concejal y a su esposa, a un hombre y a una mujer jóvenes, a dos andaluces comprometidos, sevillanos por más señas, estaban agujereando los cimientos de España. Matándolos quisieron matar a España», dijo.

Herrera recordó también el asesinato posterior de Antonio Muñoz Cariñanos «con quien tomaba cervezas en la enfermería de Tablada», y advirtió que «no hay sociedades inocentes cuando una banda de criminales se dedica a cometer asesinatos».

El comunicador andaluz señaló con el dedo de su palabra, en medio de un emotivo silencio, a «los muchos cobardes de la sociedad vasca, y alguna más» que entonces se pusieron de perfil, miraron para otro lado, «o justificaron los crímenes, entre algunas sotanas, con la frase conocida del algo habrían hecho», dijo.

Y se preguntó: «¿Qué es eso de que ahora no haya vencedores ni vencidos y que se intente hacer tabla rasa del pasado». «Si ha de ser así -añadió- devuélvame a mis muertos». Acabó su intervención con un «Viva España» secundado por muchos de los asistentes que llenaron el Salón Colón.

Teresa Jiménez-Becerril

La presidenta de la Fundacion Jimenez-Becerril, la eurodiputada Teresa Jiménez-Becerril, abundó anteriormente en esta idea del relato, «la dura batalla que debemos ganar», y pidió que se parara «la humillación a las víctimas del terrorismo». Recordó que este año se ha hecho más homenajes que nunca en el País Vasco a los terroristas de ETA y que los asesinos son agasajados y recibidos como héroes en muchos lugares de esa comunidad.

Insistió en que «ETA no es ni será nunca un problema vasco», como se proclama desde partidos políticos de aquella comunidad, y recordó las palabras de su sobrino Alberto, hijo del concejal asesinado: «Dígale usted eso a mi abuela de Madrid, a mi madre de Sevilla, o a su nuera de Cádiz».

Los muertos no los ha puesto solo el País Vasco y la eurodiputada recordó que hay cerca de cuatrocientos crímenes de ETA sin resolver. «En vez de hablar del acercamiento de presos que colaboren en el esclarecimiento de esos asesinatos», afirmó.

Agradeció a Carlos Herrera «su valentía contra el terrorismo, su defensa permanente de las víctimas y su ayuda a derrotar a ETA desde la calle»; y también a la Guardia Civil y a las fuerzas de seguridad del Estado su labor callada y constante para acabar con la banda terrorista».

Teresa Jiménez-Becerril agradeció también al director de ABC de Sevilla y al director de la Cope, presentes en el acto, su compromiso con las víctimas y recordó en un vídeo de la fundación que «quisieron matar nuestras ideas y resucitaron nuestros valores; quisieron poner de rodillas a dos inocentes y consiguieron levantarnos a todos».

Juan Espadas

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, presidió el acto de entrega del premio y recordó que tanto él como Ignacio Camacho, que recibió el primer galardón de la fundación el pasado año, siempre han mantenido «un mensaje claro y contundente contra el terrorismo y en defensa de sus víctimas».

«No estáis solos, Teresa -dijo-, ni lo estaréis nunca». Espadas afirmó que «Sevilla no es la misma desde aquel 30 de enero de 1998 y recordó que «los sevillanos salieron a la calle en defensa de la paz». «Necesitamos muchas voces como la vuestra para no olvidar lo ocurrido, pero para lograr también que España sea un elemento de unión de sus ciudadanos para lograr un futuro en paz en el que prime el sentido común y no la sinrazón o la cobardía», dijo.

El gerente de la Fundación Jiménez-Becerril, Ricardo Villena subrayó «el amplio programa de actividades desarrollado durante todo el año» y que tendrá su acto de cierre el próximo 16 de diciembre con «In Memoriam», un concierto solidario que tendrá lugar en el Teatro Lope de Vega, en el que los asistentes realizarán la entrega de juguetes a cambio de las entradas para destinarlos a niños sin recursos.