La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha rechazado los argumentos del condenado para reducir la pena
La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha rechazado los argumentos del condenado para reducir la pena - ABC
Tribunales

El hallazgo de una tarjeta de memoria destapa 12 años de abusos sexuales a dos niñas de Sevilla

El Tribunal Supremo confirma la pena de 14 años de cárcel para el tío de las víctimas, quien llegó a alegar que obligar a las menores a practicarle felaciones o tocamientos son sólo vejaciones

SevillaActualizado:

«No se acierta a comprender cómo el recurrente considera que estos actos carecen de contenido sexual o son leves y que no merecen más calificación que la de una vejación injusta». Los magistrados de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) rechazan de esta manera uno de los argumentos que esgrimió un abusador para tratar de rebajar los 14 años de pena de cárcel que le había impuesto la Audiencia Provincial de Sevilla.

La sentencia del TS, dictada hace unos días, subraya la gravedad de este caso por la crudeza de los hechos y la duración. Un tío estuvo durante doce años abusando sexualmente de sus sobrinas. Ninguna confesó lo que estaba pasando porque las tenía amenazada. Pero el hallazgo casual de una tarjeta de memoria que contenía material pornográfico de una de las pequeñas, destapó lo que estaba ocurriendo en una vivienda de Sevilla.

Fue en 2017 cuando una madre, de origen ecuatoriano, se personó con su hija de 14 años en una comisaría de la capital. Se había encontrado con fotos y vídeos de la adolescente cuando era más pequeña junto a su tío (hermano del padre). El adulto aparecía realizándole a la menor tocamientos. El hallazgo de ese material pornográfico abrió la caja de los secretos de un hogar donde dos niñas habían sido abusadas reiteradamente por una persona en la que sus padres confiaban plenamente.

La sentencia del Supremo, que confirma por segunda vez la decisión del tribunal provincial alcanzada en 2017 (ya se pronunció también a favor de ese mismo fallo el TSJA), detalla cómo estando en comisaría formulando denuncia contra su cuñado, su otra hija, que ya era mayor de edad (21 años) estaba junto a ella y al escuchar cómo su hermana relata los abusos a los que le había sometido durante años su tío, «se echó a llorar y acabó admitiendo que años atrás le había ocurrido lo mismo». El policía que le tomó declaración y fue testigo de la escena, lo relató así en el juicio.

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Un policía revisa los archivos incautados a un pedófilo en una anterior operación - ABC

Los padres de las víctimas llegaron a España en 2003 donde ya se encontraba el condenado, quien también es de nacionalidad ecuatoriana y cuenta con antecedentes. A la pareja les acompañaba su hija de siete años. Poco después nació la otra niña. Al poco de instalarse la familia, el condenado se fijó en su sobrina mayor y comenzó a abusar de ella, tocándola y obligándola a practicarle felaciones. Aprovechaba los momentos en los que se encontraba a solas con la niña, cuando la recogía del colegio y se quedaba a cuidarla en su casa.

«Si cuentas algo, mato a tus padres»

«Para garantizar el silencio de la menor, el procesado le decía que si contaba algo mataría a sus padres». Los abusos se prolongaron durante nueve años, hasta que la niña se convirtió en una adolescente de 16 años. En esa fecha, 2012, el condenado ya abusaba también de la hermana pequeña. Con ella había empezado cuando tenía sólo seis años. Los abusos a esta segunda víctima se prolongaron hasta 2015, cuando la joven tenía 12 años. A ella le hizo fotografías y vídeos pornográficos y con ese material la tenía coaccionada. Le advertía que si decía algo, lo colgaría en internet.

Esos archivos que mantuvieron en silencio a esta segunda víctima sirvieron a la postre para destapar las perversiones de este individuo, quien tras la detención fue enviado a prisión provisional. La sentencia ahora confirmada exige que este individuo no pueda alcanzar el tercer grado penitenciario que le permitiría salir de prisión los fines de semana hasta que no cumpla más de seis años de cárcel.

Los magistrados del Supremo no esconden cierta sorpresa por uno de los argumentos esgrimidos por la defensa para tratar de reducir la pena, después de haber sido rechazado el recurso por el TSJA. Cuestiona la credibilidad de los testimonios de las víctimas, a pesar de que el condenado reconoció haber abusado de una de ellas; si bien asegura que lo ocurrido fue algo leve, que podría definirse como unas vejaciones.