El teniente general Juan Gómez de Salazar
El teniente general Juan Gómez de Salazar - J.M.Serrano
Entrevista

Gómez de Salazar: «Las hermandades de Sevilla tienen orden, solidaridad y respeto a la tradición, como el Ejército»

El teniente general Gómez de Salazar, jefe de la Fuerza Terrestre, destaca que en ellas da igual la ideología o la condición económica y les pide que den a conocer la «gran labor social que realizan»

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Dentro de pocos meses el teniente general Juan Gómez de Salazar Mínguez (Madrid, 1957) pasará a la reserva y abandonará la jefatura de la Fuerza Terreste, que agrupa a 40.000 efectivos y tiene su sede en Sevilla. Ligado a la Brigada Paracaidista desde el inicio de su carrera, ha sido jefe de Estado Mayor de la Comandancia General de Ceuta y lo es de la Fuerza Terrestre.

Diplomado de Estado Mayor, ha participado en diversas misiones internacionales en Bosnia, Kósovo y Líbano como general jefe de la Brigada Multinacional Este.

También es hermano mayor honorario de la Paz y del Rocío, por tradición militar, pero se ha hecho también hermano «de cuota» de ambas.

¿Qué le llamó más la atención de Sevilla?

Muchas cosas. El carácter abierto de los sevillanos fue una de las que más. En otras ciudades de España cuando uno asiste a algún acto por primera vez, se siente un poco extraño, incluso incómodo; en Sevilla uno se siente enseguida como en casa.

¿Y cómo lo explica eso usted, que ya lleva siete años aquí?

Pues dando un paseo por la ciudad. Está todo el mundo en la calle. El sevillano vive en la calle y con mucha intensidad.

¿En Madrid no?

No tanto, es cuestión de carácter. El castellano es más cerrado. El sevillano es simpático por naturaleza. Al principio hacía muchos esfuerzos por quedarme con todos los chistes y chascarrillos que me contaban, aunque eso es imposible. Es como poner puertas al campo. El sevillano tiene mucha riqueza.

¿Ha hecho amigos aqui?

Sí, muchos, verdad. En Sevilla, he recibido mucho más de lo que he dado. Es así. Uno se siente deudor de tanto cariño, pero no sólo por ser militar

¿Es del Real Madrid?

Sí. Soy socio desde hace más de cincuenta y dos años. También mis hermanos y mi hijo son socios. Aquí simpatizo tanto con el Sevilla como con el Betis, aunque en el estadio del Betis disfruto algo más.

¿Ha notado un cariño especial en la ciudad hacia los militares?

Sí, aquí se nos tiene un cariño especial a las Fuerzas Armadas.

¿Más que en otros sitios en los que ha estado destinado?

Sí, aunque tal vez sea porque en otras ciudades no son tan expresivos como aquí.

¿Cuál es el momento que recuerda con mas emoción de su estancia en Sevilla?

Cuando me hice cargo de la Jefatura de la Fuerza Terrestre, tras tres años como Jefe de Estado Mayor, recuerdo también con mucho sentimiento la jura de bandera de hace dos años en la Plaza de España. Fueron dos mil personas. Algo increíble.

¿Y el que más lamenta?

Los momentos más amargos se producen cuando un subordinado nuestro fallece.

Sintonizó pronto con las hermandades sevillanas.

Sí, pero hay que prestar atención y ser muy observador. Son muchos detalles. Una de las cosas que más aprecio de Sevilla y de lo sevillanos es el respeto a las tradiciones. Y eso tiene mucha más importancia de lo que la gente se piensa. Aquí se respetan las liturgias y todos los detalles.

Se habla mucho de la plástica de las imágenes de las procesiones, pero no tanto de los sentimientos.

Y eso me parece lo más importante. Los sevillanos no solo se quedan con el aspecto físico sino que con todas esas tradiciones y detalles refuerzan mucho los sentimientos. Sólo cuando los sentimientos son puros de verdad tiene sentido la Semana Santa. Si no fuera por eso, la Semana Santa de Sevilla habría desaparecido o se habría convertido en una representación artística.

¿Las hermandades no tienen cierto parecido con el Ejército o con el antiguo servicio militar? Todo se iguala en ellas cuando desfilan delante de un paso.

Sí, lo tienen. Todo tiene un orden, y el vestir de nazareno iguala a todos, sea un juez o un albañil, o sea de izquierdas o de derechas, del Betis o del Sevilla. Y también hay una jerarquía, como en el Ejército. Todos los hermanos se someten a la disciplina eclesiástica y a la de la hermandad.

Las hermandades, además, hacen un gran labor social que no es muy conocida.

Sí. Y siempre que puedo les digo que den a conocer esa labor.

La Semana Santa y las hermandades le gustan mucho. De la Feria alaba su organización, seguridad y limpieza. ¿No le cansa, como al profesor Comellas, lo jartibles que son los sevillanos en las casetas, que pueden pasarse hablando, comiendo y bebiendo durante doce horas seguidas?

De ninguna manera, la esencia de la feria está ahí, en las horas que compartes con amigos, conocidos y familiares. Esas relaciones fomentan la amistad.

¿Le gustan también los toros?

Como al que más. Llamarlo Fiesta Nacional es un gran acierto. Ahí hay tradición, valores, esfuerzo, capacidad de sacrificio, belleza, arte y es algo muy nuestro. El respeto a las tradiciones de los sevillanos se refleja también ahí y la defienden con independencia de su ideología y de su condición social. El aficionado a los toros suele ser también buen español.