El 20 de agosto de 2017 falleció en el Hospital Virgen de Valme la joven Rocío Cortés
El 20 de agosto de 2017 falleció en el Hospital Virgen de Valme la joven Rocío Cortés - Raúl Doblado

La familia de la joven muerta en el ascensor de Valme ve una «laguna probatoria» con el informe de la CPU

El abogado estudia si solicitar nuevas pruebas a la juez instructora para completar la investigación

SevillaActualizado:

La familia de Rocío Cortés, la joven que murió el 20 de agosto de 2017 en un ascensor del Hospital Virgen de Valme de la capital cuando era trasladada en camilla tras dar a luz a su tercer hijo, considera "una laguna probatoria" el hecho de que la Policía Nacional no haya podido extraer información de la CPU del elevador siniestrado.

José María Núñez, abogado de la familia en la causa judicial en la que están siendo investigados el celador de la camilla y el ascensorista, explica a ABC que este informe «hubiese arrojado mucha luz al día del siniestro, si hubo fallo o no y de qué tipo». Y es que la Policía Nacional no ha podido extraer datos de la memoria de la CPU, la «caja negra» del elevador.

El informe de la Sección de Ingeniería e Informática Forense de la Comisaría General de la Policía Científica era muy esperado por la familia de la joven fallecida. A este respecto, Núñez apunta que supone «una laguna probatoria», que habrá que completar con otras pruebas periféricas o informes periciales, lo que tendrá que analizar. «La CPU hubiese arrojado mucha luz a la causa», por lo que habrá que estudiar si pedir nuevas pruebas.

Sobre la imposibilidad de extraer datos, Núñez explica que se pierde la información porque, tras cortar la electricidad los bomberos actuantes para rescatar a lla joven, la batería supletoria de la CPU que tendría que haber mantenido ésta activa no alimentó el sitema. «No podemos determinar si ese borrado fue accidental o intencionado», añade.

En un oficio remitido al Juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla, que investiga el caso, la Policía Nacional concluye que «no se ha podido extraer datos de su memoria de operaciones».

Tras revisar los esquemas de la placa instalada como ‘sistema de control del ascensor’ que han sido facilitados por la empresa Orona, encargada del mantenimiento de los elevadores del hospital sevillano, los investigadores aseguran que no se puede sacar información de la CPU porque «es un tipo de memoria ‘RAM’, que pierde la información una vez desconectada de la red eléctrica».

Según explica la Policía Científica, esta memoria sería la encargada de almacenar las instrucciones que son enviadas al sistema de control del ascensor -CPU-, así como las anomalías detectadas en la programación y las operaciones que los usuarios activan con los pulsadores que existen para las llamadas y marcación de planta. Por todo ello, no se puede determinar lo solicitado por la juez instructora, María Elvira Alberola.

Cabe recordar que los peritos de Atisae descartan en su informe la existencia de un fallo técnico en el ascensor, como también lo hace el atestado policial, y apuntan a «un fallo humano».

La juez está a la espera de que el Hospital remita documentación sobre las medidas de seguridad en el traslado de enfermos por los celadores-camilleros y documentación sobre la formación dada en dicha materia al celador investigado, quien declaró ante la magistrada que el centro «no tenía protocolo de actuación» para este tipo de casos, «ni nada escrito ni ordenado en este sentido».