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Mentes criminales

Joe Mantegna: «La corrección política se está convirtiendo en algo demente»

El actor italoamericano protagoniza desde hace más de una década «Mentes criminales», un clásico policiaco que se emite cada jueves en Cuatro

Joe Mantegna, en una imagen reciente
Joe Mantegna, en una imagen reciente
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Ni todos los italianos se llaman Donatello ni pertenecen a la Mafia, aunque Hollywood nos haya hecho creer lo contrario. Después de «casi toda la vida en el negocio», Joe Mantegna ha interpretado a algún gángster, pero siempre ha intentado «ser muy cuidadoso con los papeles sobre italoamericanos para que el público no caiga en el estereotipo».

Como Joey Zasa provocó la ira de Michael Corleone en «El Padrino III» y gestionó los tejemanejes de Spingfield poniéndole voz a Tony El Gordo, el Capo de «Los Simpson». Sin embargo, su delictivo currículum no le impidió ingresar en el FBI, donde analiza la psicología de los asesinos desde hace más de una década. Con la decimocuarta temporada de «Mentes criminales» -que emite Cuatro cada jueves a las 22.45 horas-, Mantegna acumula a sus espaldas ya 11 entregas como el agente David Rossi, porque, además de a mafiosos, también disfruta estando en el bando correcto.

En pleno auge de series policiacas, «Mentes criminales» es ya un clásico del género que sigue sin perder un ápice de esa frescura con la que se estrenó hace 13 años. «En cuanto al tipo de crímenes que trata, esta ficción es única porque no solo importa el asesinato sino la mentalidad del criminal, su psicología, y eso es lo que nos hace un poco diferentes», asegura en una entrevista con ABC el actor, para el que la clave del éxito de la serie no es ningún secreto: «Puede entenderse en cada país y cultura, independientemente del idioma que se hable o del sitio donde se esté. La mentalidad y la psicología son cosas por las que las personas se preocupan».

«Al final, creo que realmente el secreto es la química que tiene todo el mundo en la historia. La gente se identifica con los personajes porque también hemos cambiado mucho en estos años», reconoce Mantegna, incidiendo precisamente en el motor de esta última temporada, donde las relaciones personales toman especial consideración.

Como Rossi, ha aprendido a integrarse en un equipo al que se incorporó con el viaje ya en marcha, en su tercera entrega, porque con el agente del FBI comparte más de un rasgo. «Fui capaz de trasladar diversos aspectos sobre mi propia vida a la del personaje: mis gustos musicales, de comida, parte de mi personalidad… Por lo que mientras David Rossi cambiaba, evolucionaba, también lo hacía yo. Haber sido capaz de conectar en esta especie de sinergia ha sido una de mis fortalezas como actor y uno de los puntos fuertes de David Rossi como personaje», explica el intérprete.

Sin pelos en la lengua

Haber estado a ambos lados de la ley le da la compostura necesaria para opinar con cautela pero sin guardarse nada; para ser sensato sin perder cierta picardía canalla. Por eso no duda en apelar a la cordura frente a tanta polémica, a la prudencia ante la hipersensibilidad de una sociedad que se empeña en ver fantasmas donde solo hay sábanas. «Creo que con esto de hacer lo “políticamente correcto” se está yendo muy lejos y se está convirtiendo en algo demente. La gente está asustada por hacer o decir cualquier cosa. No tenemos que preocuparnos tanto por un acento o por una nacionalidad», sentencia el actor sobre la controversia racista generada en torno a Apu en «Los Simpson» que, en sus palabras, «son simplemente unos dibujos que se ríen de cómo son las cosas, que han hecho historia riéndose de todo y de todos, y todos deberíamos entenderlo». «Es como cuando de pequeño te decían una y otra vez que no fumaras, y cuando crecías lo primero que querías hacer era fumarte un cigarillo», concluye Mantegna.