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Leo Harlem interpreta al cabeza de familia de la película - ABC
«El mejor verano de mi vida»

Vacaciones de carretera y manta en familia

Dani de la Orden dirige esta comedia almibarada con Leo Harlem como paterfamilias

Leo Harlem interpreta al cabeza de familia de la película
Leo Harlem interpreta al cabeza de familia de la película - ABC
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El verano suele ser la época de la que mejor recuerdos infantiles albergan los adultos. Eso no impide que el director Dani de la Orden siga disfrutando como un niño el periodo estival. Pero no en la playa, sino «rodando y trabajando un poquito». Y haciendo reír, porque también le gustan las comedias: de la romántica «Barcelona, noche de verano», en 2013, pasó a dar «El pregón» con Andreu Buenafuente y Berto Romeroen 2016. Ahora vuelve a hacerlo con su nueva película, «El mejor verano de mi vida» (adaptación de la italiana y taquillera «Sol a cántaros»), encabezada «sin miedo» por el humorista Leo Harlem en su primer papel protagonista tras su participación en «Villaviciosa de al lado» y «Torrente 5».

El cómico televisivo interpreta a Curro, un padre de familia -vendedor de robots de cocina- que se ve ahogado por las deudas tras querer vivir por encima de sus posibilidades. Mientras su mujer Daniela (interpretada por Toni Acosta) está de huelga en su empresa, Curro decide un día hacerle una disparatada promesa a su hijo de 9 años (Alejandro Serrano), que finalmente tendrá que cumplir: si aprueba todas las asignaturas con sobresaliente, pasará las mejores vacaciones. La columna vertebral de esta comedia familiar es un viaje en coche de padre e hijo desde Toledo a Marbella. Durante el mismo, convivirán con pintorescos personajes, casi todos ellos interpretados por sospechosos habituales de la televisión como Maggie Civantos («Vis a vis», «Las chicas del cable»), aquí como madre zen preocupada por su hija muda (Stephanie Gil).

Director y actor protagonista están de acuerdo en que Curro encarna la figura del «cuñado», un Homer Simpson adaptado a nuestro país -asiduo a los torreznos- que presume de sabelotodo. «¿Quién no adora a ese personaje que saca una tarjeta de trabajo en una comida familiar?», defiende Dani de la Orden. Para Harlem, ese «cuñadismo» es un «gen que tenemos aquí en la Península Ibérica». Aunque a gusto con su personalidad, el protagonista deberá salir de su «zona de confort» tras haberse convertido en «un tópico», avanza Toni Acosta.

Sin ínfulas de «revolucionar el cine» y con humildad, su director se conforma con que esta propuesta resucite un género casi desaparecido: las películas de imagen real para ver en familia, en la tradición de «Señora Doubtfire». «O te metes a ver “Los Vengadores” o te metes a ver “Frozen”», critica el cineasta barcelonés. «El mejor verano de mi vida» es además una película difícil de «ubicar en una época», puntualiza Acosta, al tener un look noventero en el que los personajes apenas usan las tecnologías o nombran las redes sociales, y donde no faltan las referencias nostálgicas a la cultura pop como «Expediente X», Tino Casal o Alaska y Dinarama.

Uno de los trasfondos del filme, cuenta Civantos, es el consumismo y el materialismo. Pero su tema central, que nunca caduca, es el amor.