Alcaraz, en el centro, con su junta directiva tras la votación. / EFE
ESPAÑA

Alcaraz es reelegido presidente de la AVT tras retirarse su único rival

El líder de la asociación de víctimas, que logró 601 votos a favor, reitera su negativa a dialogar con ETA y exige su «rendición»

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Francisco José Alcaraz fue reelegido ayer presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo tras la renuncia de Pablo Broseta, hijo del senador de la UCD y catedrático Manuel Broseta, asesinado por ETA en 1992. Tras la votación, el líder de la asociación de víctimas se ratificó en su negativa a dialogar con ETA porque no puede haber un proceso de paz, sino uno «de rendición».

Por su parte, el candidato retirado denunció las «formas autoritarias» del presidente porque fue «juez y parte» en las votaciones. «Hoy es un mal día para las víctimas del terrorismo», se lamentó.

El ambiente venía caldeado por declaraciones de distintos dirigentes del PP que pusieron en tela de juicio la aparición a última hora de la nueva candidatura y, como se preveía, la asamblea, a la que sólo acudieron 275 personas, fue tensa. Broseta intentó intervenir en varias ocasiones, pero Alcaraz, que dirigía la reunión en su calidad de presidente de la AVT, no se la concedió. Ante esa situación, el abogado valenciano abandonó el encuentro con varios seguidores y no se quedó a la votación.

El escrutinio arrojó un resultado rotundo para el presidente de la asociación: 601 votos a favor, 42 en contra y nueve abstenciones. La AVT cuenta con cerca de 3.000 socios con derecho a voto, de modo que Alcaraz fue elegido con poco más del 20% de apoyos. Un porcentaje que sería aún menor si sólo se contabilizasen las papeletas emitidas por los presentes, ya que de los 601 apoyos recibidos, sólo unos 400 fueron delegados. Alcaraz, sin embargo, hizo una lectura distinta de las cifras y señaló que había recibido el voto del «90% de los asistentes».

El reelegido presidente, que festejó con lágrimas su victoria, anunció que desarrollará una política de «continuidad» con la de sus dos primeros años de mandato y, en consecuencia, la AVT mantendrá su negativa a dialogar con ETA. Sostuvo que no se puede abrir un proceso de paz porque no ha habido una guerra y que lo correcto sería hablar de «un proceso de rendición» de la banda terrorista. «Nuestra voluntad -prosiguió- es seguir luchando por la memoria, la dignidad y la justicia de los socios que nos han votado y de los que no nos han votado o presentaban un proyecto alternativo», en alusión a Broseta y sus seguidores. En un discurso conciliador, se comprometió a «intentar subsanar» errores para «llegar a representar a la máxima cantidad de asociados».

Negó con rotundidad que la asamblea se celebrase con procedimientos antidemocráticos, ya que dijo que se respetaron «los estatutos» de la asociación y las normas democráticas. Todo se hizo, zanjó, «con estricta legalidad» y ha sido la cita «más plural» en la historia de la AVT. Así, atribuyó la retirada de su oponente a las derrotas que sufrió en todos los puntos de la asamblea. Los resultados de apoyo a la directiva, se ufanó, han sido «arrolladores», por lo que vio «normal» que Broseta abandonase.

«Juez y parte»

Por su parte, Broseta denunció a través de un portavoz que Alcaraz actuó con «una falta de ética democrática» porque fue «juez y parte», ya que dirigió el proceso electoral en vez de dejar esa función a un órgano independiente.