EL APUNTE

La política por encima de los padres

La falta de adaptación a la preferencia de las familias vuelve a marcar el inicio del curso escolar

La Voz de Cádiz
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Una comunidad de vecinos, una ciudad o una nación es la suma de las voluntades de quienes en ellas habitan. Por lo tanto, las decisiones que se tomen respecto a estos colectivos y las actitudes de sus gobernantes deben moverse en consonancia con las necesidades y con las preferencias que hayan manifestado. Esta teoría, tan fácil de enunciar pero tan difícil de llevar a la práctica -ya los griegos teorizaron sobre esta situación en los albores de la civilización occidental- alcanza su cénit a la hora de determinar el tipo de educación que se quiere para los hijos. Las familias tienen el derecho de elegir y la administración debe -hay que ser realistas en los recursos económicos- colaborar en la medida de sus posibilidades a que esa elección se lleve a buen puerto.

Pasando del negro sobre blanco a los hechos cotidianos, la Junta de Andalucía ha afrontado el periodo de matriculación escolar de este año en Cádiz con el pie cambiado, como el año anterior. La elevada elección de los padres hacia San Vicente de Paul hace incomprensible que Educación vuelva a negar el concierto de la segunda aula de Infantil de Segundo ciclo con las Hijas de la Caridad, como sucedía hasta hace dos años. El curso pasado, los tribunales dieron la razón (de manera cautelar) al centro vicenciano y la Consejería tuvo que recular y aceptar dentro del sistema mantenido con dinero público a estos alumnos.

La otra cara de la moneda está en los colegios públicos que siguen ofreciendo plazas y que no levantan el interés de los padres. La Institución y el colegio Andalucía tuvieron una única petición de plaza para tres años, que se redujo a 0 en el caso de Adolfo de Castro. Pero se siguen ofreciendo para condenar a los alumnos que finalmente entren a tener que compartir un aula con niños de otras edades.

Nadie discute la valía de los colegios públicos ni, mucho menos, la capacitación y el compromiso de los docentes. Pero la falta de mantenimiento de la red pública, con instalaciones deplorables en muchos casos, hacen que los padres huyan despavoridos de estos centros. Cuando se acompaña de inversión la elección de los padres se reconcilia con los centros públicos, como ocurrió con el Reyes Católicos (el más demandado de la ciudad) o el Carola Ribed; sin embargo, en el estado actual de las cosas, obligar a una familia a decantarse por un colegio que no quiere y negar el concierto a quien tiene demanda es, cuanto menos, inadmisible.

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