OPINIÓN

De la necesidad a la realidad

En la Bahía de Cádiz estamos escarmentados de anuncios de grandes inversiones. Es preciso ver y tocar los hechos

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a perspectiva es fundamental. La visión es esencial. Sin ella no hay nada. Cualquier tratamiento adecuado comienza por un diagnóstico acertado. Resulta imprescindible, capital. Todas las formaciones políticas coinciden en que la ciudad de Cádiz, así como la Bahía que la acoge o la provincia, tienen en el desempleo una de sus mayores dolencias. Es una herida profunda y vieja. Siempre ha tenido unos porcentajes escandalosamente superiores a los de la media española, tanto en tiempos de recesión como en los de recuperación. Todos saben que cualquier tipo de mejora en los servicios básicos, desde la sanidad a la oferta educativa, de transportes o cultural, incluso el ocio, pasan por un mayor poder adquisitivo de una población que necesita unos ingresos mayores y más estables. Invertir esa rueda del paro y las ayudas sólo se logra a base de empleo, logrando que el porcentaje de familias sin un solo miembro sin trabajo y salario baje muchos puntos.

El diagnóstico sensato dice que sin reparar esa fractura, cualquier otro remedio será parcial, incluso inservible. Así que todos los aspirantes a la Alcaldía de Cádiz se vuelcan en prometer empleo y en atraer inversiones. Como si fuera fácil. Como si fueran vagando a la espera de que alguien las llamara. Saben que, más allá del sector servicios, resulta imprescindible tener músculo industrial pero lo complejo es saber cómo impulsarlo. Todos los partidos que concurren en Cádiz centran el futuro del mercado laboral gaditano en dos ejes clave: Zona Franca y Navantia. Además de dar todas las facilidades a las grandes y medianas empresas de la industria, las únicas capaces de crear puestos de trabajo de calidad en cifras considerables. Los más osados se atrevieron incluso a dar cifras.

En el recuerdo de la pequeña política local quedaron para siempre los 5.000 empleos que Teófila Martínez auguraba en 2011 gracias a la renovación del Polígono Exterior de la Zona Franca. Luego hubo otros que no aprendieron y volvieron a poner cifras, como los 1.700 puestos de trabajo de los que llegó a hablar el candidato socialista, Fran González, como fruto de unos planes industriales que nunca han llegado.

De ahí que haya que tomar con extrema prudencia el anuncio de inversiones de Qatar, precedidas de un encuentro entre el embajador en España y el alcalde. Suenan bien. Sueñan bien. Son muy necesarias pero estamos escarmentados respecto a planes, anuncios y proyectos. Habrá que esperar a que sean realidades.