OPINIÓN

De la estevia al bimi

Ya nadie rechaza incorporar a su dieta alimentos hasta ahora desconocidos

Actualizado:

En su libro ‘La mangeur du XIX siécle’ Jean Paul Aron hacía referencia a unos extraños lugares surgidos en el París del siglo XVIII. «Apenas si son mencionados, extraños establecimientos, que sirven comida, casi sin horarios, a veces a la carta y en mesas individuales, según una fórmula que seguro tendrá éxito».

Alimentarse y nutrirse son actos meramente fisiológicos. Pero comer, lo que se dice comer, se ha convertido en un acto cultural más, siendo el único ‘arte’ donde el gusto participa en igualdad de condiciones con el resto de los sentidos, la vista, el oído, el olfato y el tacto. Todo lo que tiene que ver con la comida está de moda. Ya nadie se niega a probar productos