Cádiz entre los gigantes

Aunque los muelles gaditanos están muchos escalones por debajo de Algeciras o Tánger, no deben renunciar a recuperar su conexión con Marruecos

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El Puerto de Cádiz ni puede ni debe resignarse a perder para siempre sus líneas comerciales con Marruecos, aunque dejaran de ofrecerse casi totalmente hace ya cuatro años, cuando los muelles gaditanos dejaron de ser rentables y la firma que había quedado rompió una relación portuaria histórica con Casablanca, con varios siglos de tradición y trayectoria. En los años de esplendor, antes de la crisis económica de 2008, esta actividad portuaria consiguió establecer aquí hasta dos barcos con sendas líneas semanales entre ambas ciudades. Los responsables portuarios de Cádiz siempre han insistido en que esas líneas y este tráfico pueden ser rentables. De hecho, durante los últimos años la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz (APBC) ha realizado varias iniciativas comerciales y promocionales dirigidas específicamente a Marruecos para intentar recuperar ese tráfico de mercancías.

En este tiempo de suspensión y reflexión –que ojalá llegue pronto a su fin– nació un gigante que antes no existía, un coloso que lo ha cambiado todo. Se trata del complejo portuario Tánger Med que por diversas cuestiones, muchas de ellas de índole política (como el apoyo del Reino de Marruecos al puerto de Tánger en detrimento del de Casablanca) se ha convertido en respetable rival para un titán de su tamaño como es Algeciras.

En ese duelo, Cádiz es como una hormiga en un duelo de elefantes puesto que Algeciras y Tánger se juegan un puesto de hegemonía mundial como puerto de entrada en todo el Mediterráneo, como acceso atlántico, occidental, del Mare Nostrum, con unas cifras de transporte de contenedores que apenas igualan o superan media docena de puertos en todo el mundo, los que juegan la gran liga de las cifras millonarias: Hamburgo, Rotterdam, Barcelona, Génova, Nápoles, El Piero, Nueva York, Panamá...

El puerto de la ciudad de Cádiz está muchas categorías por debajo pero, en su modestia y en sus proporciones, tampoco debe renunciar a Marruecos. Entre las fortalezas de los muelles de Cádiz destaca un tiempo de transición óptimo, es decir, ofrece el mismo tiempo empleado desde el punto de origen de la mercancía en Marruecos que hasta el mercado de Madrid. Es un ejemplo sólo, una de las bazas con las que Cádiz puede posicionarse en un mercado mundial en constante crecimiento y evolución.