El primer ministro camboyano, Hun Sen, durante la campaña electoral
El primer ministro camboyano, Hun Sen, durante la campaña electoral - AFP

La oposición camboyana pide la abstención en los comicios del domingo

El líder del Partido del Pueblo de Camboya se enfrenta a unas elecciones sin oposición y con dudas de irregularidades en las votaciones

ABC
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Camboya celebra el domingo unas elecciones que más que elecciones parecen un plebiscito en torno a la figura de Hun Sen, primer ministro desde 1985 y que continuará en el cargo.

Hun Sen fue miembro de los Jemeres Rojos y llegó a ocupar el cargo de comandante de batallón en la Kampuchea Democrática, si bien finalmente se separó de los mismos y recibió apoyo de Vietnam durante su intervención para poner fin al régimen.

A lo largo de sus años en el poder, ha ido acumulando un poder crecientemente centralizado y fue nombrado líder del Partido del Pueblo de Camboya en 2015, tras la muerte de Chea Sim, al tiempo que han aumentado las críticas a su actuación contra las libertades fundamentales en el país.

El PPC cuenta con el respaldo del partido monárquico Frente Nacional Unido para una Camboya Independiente, Neutral, Pacífica y Cooperativa (FUNCIPEC), uno de los principales beneficiados de su alianza con Hun Sen y la reciente disolución del opositor Partido Nacional para el Rescate de Camboya (PNRC).

Elecciones en solitario

Sin apenas oposición, desde que el único partido con posibilidades de ganar, elPNRC, fuese ilegalizado el pasado noviembre, la mayor preocupación del líder Partido del Pueblo Camboyano es la participación. El Gobierno camboyano ha recurrido a sobornos para evitar que una baja participación deslegitime al que es primer ministro.

Casi diez millones de camboyanos están registrados para votar. Ya en las pasadas elecciones de 2013, el partido de Kem Sokha, encarcelado desde que fuera acusado de conspirar con EE. UU. para cambiar el régimen, se consolidó como alternativa con 55 escaños frente a los 68 del PPC.

Sokha fue nombrado presidente del partido opositor en febrero de 2017, después de que su predecesor, Sam Rainsy, dimitiera a causa de una legislación que prohíbe que los partidos estén encabezados por personas condenadas.

Rainsy se marchó al exilio para evitar ser condenado por cargos de difamación, que afirma que fueron presentados contra él por motivos políticos y para apartarle del partido opositor.

Boicot a las elecciones

Recientemente, Rainsy lanzó la campaña «Dedo Limpio» --en referencia a la tinta usada para manchar los dedos de los ciudadanos que han votado-- para pedir a la población que se abstenga en las elecciones, dado que no existe una competencia real en las mismas y como vía para intentar deslegitimarlas.

El propio Rainsy ha afirmado que «estas falsas elecciones están destinadas a legitimar el asesinato de la democracia en Camboya por parte de Hun Sen a través de la disolución arbitraria del PNRC como único partido de oposición creíble».

La represión contra el PRNC, se extendió a la prensa y la sociedad civil, lo que ha provocado que se cuestione la limpieza de las elecciones desde varios sectores y a dar por terminada la experiencia democrática en el país y a pronosticar un mayor autoritarismo del régimen de Hun Sen.

El ministerio de Información ha admitido el viernes el bloqueo durante 48 horas de las páginas web de 17 diarios y radios independientes.

La relatora de la ONU ha puesto en duda la legitimidad de los comicios, al igual que Estados Unidos y la Unión Europea, que retiraron la ayuda a la comisión electoral camboyana y amenazaron con imponer sanciones.