Ilhan Omar, Alejandría Ocasio-Cortez y, Rashida Tlaib,escuchando a la también diputada Ayanna Pressley
Ilhan Omar, Alejandría Ocasio-Cortez y, Rashida Tlaib,escuchando a la también diputada Ayanna Pressley - AFP

Trump recula por primera vez y dice que no quiere expulsar a las diputadas críticas

Tras los cánticos de «échala del país» en un mitin, la diputada de origen somalí Ilhan Omar llama al presidente «fascista»

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Por primera vez, Donald Trump admitió ayer que los ataques contra un grupo de cuatro diputadas demócratas de ascendencia hispana, africana y árabe se le pueden haber ido de las manos. Preguntado en la Casa Blanca por si está de acuerdo con que en sus mítines se haya empezado a pedir la expulsión del país de una política nacida en Somalia pero con pasaporte estadounidense desde 2000, el presidente dijo ayer: «No me gusta, no estoy de acuerdo con eso». Es una de las pocas ocasiones en que Trump ha expresado algo parecido al arrepentimiento, después de haber sido amonestado por la cámara baja del Capitolio a causa de unos comentarios condenados por racistas.

Sólo unas horas antes, el presidente dio un mitin en Carolina del Norte en el que la multitud cantó «envíala de vuelta» después de que él dijera: «Estas diputadas no aman a nuestro país. Creo de hecho que en algunos casos odian a nuestro país. Si no lo aman, invitadlas a que se marchen». De las cuatro diputadas criticadas por Trump tres son naturales de EE.UU. y sólo una, Ilhan Omar, nació en el extranjero y llegó al país como refugiada. Las cuatro se estrenaron en el Capitolio en enero tras las elecciones parciales de noviembre y han defendido en no pocas ocasiones la necesidad de recusar al presidente a través del proceso de ‘impeachment’.

El domingo, el presidente dijo en la red social Twitter, de camino a su partida de golf semanal, que si a esas mujeres no les gusta vivir en EE.UU., «se pueden volver a sus países a arreglarlos» antes de darle lecciones a él y su gobierno. Aparte de Omar, las otras tres diputadas nacieron en EE.UU.: Alexandria Ocasio-Cortez es de madre portorriqueña; los padres de Rashida Tlaib son palestinos, y Ayana Pressley es simplemente de raza negra. Aun en el caso de un presidente acostumbrado a la polémica esas palabras han provocado toda una tormenta política, con acusaciones de racismo e intolerancia.

Consciente del equilibrio que el presidente del país debe mantener como referente moral de la nación, Trump reculó ayer por primera vez en mucho tiempo. Bien es cierto que dijo que los políticos tienen «una gran obligación, la de amar a su país», pero luego matizó al ser preguntado por los gritos lanzados en el mitin para que expulsara a Omar: «No estoy de acuerdo con eso». Luego el presidente dijo que intentó detener los cánticos, algo falso, pues en la grabación del discurso se le ve claramente hacer una pausa de 13 segundos mientras la multitud le grita «envíala de vuelta».

«Impeachment»

De momento, y a pesar de la polémica, los líderes demócratas han aplazado «sine die» el inicio del proceso de ‘impeachment’. Cierto es que un grupo de demócratas, hartos de las provocaciones de Trump, presentaron el miércoles por la noche una resolución para abrir ese juicio parlamentario, pero sólo obtuvo 95 votos a favor. El resto, 137 demócratas y 194 republicanos, se opuso a ella y por lo tanto la propuesta murió antes de echar a andar. Los líderes del Partido Republicano no han criticado abiertamente a Trump por sus comentarios o por permitir los gritos de deportación de la diputada Omar.

Una de las mujeres que se han convertido en objetivo de las críticas de Trump le criticó el jueves por iniciar al odio. Según dijo la diputada neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez a los medios en el Capitolio, «esas palabras suponen una grave amenaza para muchas personas, no sólo a diputados en el Congreso, porque el presidente provoca un estado de ánimo muy cargado con una retórica violenta que pone a muchas personas en riesgo de sufrir delitos de odio«. Omar, a quien iban dirigidos los cánticos en el mitin de Trump, le calificó ayer de «fascista».