El sacrificio del hijo de Abraham, en un grabado antiguo
El sacrificio del hijo de Abraham, en un grabado antiguo - ABC

¿Por qué no nos quieren los islamistas si tenemos por padre común a Abraham?

La reverencia de musulmanes y cristianos al gran patriarca bíblico se sustenta sobre pilares distintos

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Cuando en mayo de 2014 los yihadistas de Daesh crucificaron en Siria a varios cristianos por negarse a renunciar a su fe, la cruda realidad del islam radical y su odio hacia al cristianismo quedó del todo en evidencia. El suceso abrió una nueva fosa entre las dos grandes corrientes del islam, la que preconiza el diálogo y la que justifica la violencia, y sacudió de nuevo el debate ecuménico: ¿Por qué el odio hacia una religión que también reconoce al profeta bíblico Abraham? ¿No creen los yihadistas en los versos del Corán en los que Mahoma habla con gran consideración de judíos y cristianos, la «Gente del Libro»?

Las referencias coránicas a judíos y cristianos siempre han sido objeto de controversia. El libro sagrado de los musulmanes contiene versículos de admiración hacia las otras dos religiones monoteístas, únicas poseedoras de un libro revelado, la Biblia, junto a otros nada conciliadores. Algunos eruditos consideran que los primeros fueron enunciados por Mahoma en una época en la que necesitaba el apoyo de los fieles de esas religiones, cuando era objeto de persecución por parte de los politeístas de la Meca. A la época de Medina corresponderían, en cambio, los versículos hostiles, a los que se acogen los yihadistas. En cualquier caso, el cristianismo nunca se ha considerado a sí mismo como una «religión del Libro», sino como una fe en la naturaleza divina de Jesús.

¿Y la relación con Abraham, «padre de todos los creyentes», al que el islam denomina Ibrahim? La tesis de algunos célebres arabistas, en particular Louis Massignon (1883-1962), que presentan al islam como una «religión abrahámica», tiende sin duda puentes y una vinculación afectiva entre cristianos, judíos y musulmanes; pero no es efectiva porque no obedece más que marginalmente a la verdad. Como afirma José Morales, la relación cristiana con Abraham no se refiere solo a la fe del patriarca en la unicidad divina y en la Providencia, sino ante todo a la promesa de un salvador del género humano que saldría de su estirpe, Jesús, algo que el islam rechaza de plano.