Camioneros permanecen parados en la carretera llegando a Brasilia
Camioneros permanecen parados en la carretera llegando a Brasilia - EFE

Brasil, hacia el colapso en su quinto día del paro de camioneros

Los huelguistas y el Gobierno no llegan a un acuerdo para bajar el precio del diésel

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Falta gasolina en las principales ciudades del país, los alimentos en los supermercados o están escasos o cuestan «un ojo de la cara» y varios aeropuertos están a punto de cerrar por falta de combustible para los aviones. Al quinto día de un paro de camioneros, Brasil se asoma al colapso, mientras los huelguistas y el Gobierno no llegan a un acuerdo para bajar el precio del diésel, entre otras demandas.

En la carretera Dutra, que conecta los dos principales estados del país, São Paulo y Río de Janeiro, los camiones cargados de alimentos y combustibles esperan desde el lunes que el presidente Michel Temer baje el diésel, que ha subido al ritmo de los precios internacionales, pero también presionado por la nueva política de Petrobras, que después de ser el corazón de un escándalo histórico, se rige por el mercado y no más por el estado.

Según los sindicatos que encabezan la paralización, el aumento del combustible está consumiendo un 70% de lo que ganan. La Confederación Nacional de los Transportadores Autónomos (CNTA), informó que viene intentando acuerdos con el Gobierno hace más de un año, no sólo sobre el diésel, sino también por los peajes, y que comenzó la huelga porque no fue oída después de mucho intento.

El paro del principal eslabón de la cadena logística brasileña, centrada en su red de autopistas, ha desencadenado un efecto dominó desastroso, que está llevando a los brasileños a recordar sus peores años, especialmente los 80, cuando se vivía la hiperinflación, filas y la escasez de casi todo. Los productores de leche están tirando su producción que se malogra, así como los de verdura y otros productos perecederos. Las industrias están con estoques llenos y sus líneas de producción paradas.

Temer convoca una reunión de emergencia

«Hay cargas a granel en la exportación que no salen del país o no llegan a los puertos, afectando sensiblemente la balanza comercial», explica el abogado aduanero Rogério Zarattini Chebabi, que ve la posibilidad de un colapso en el puerto de Santos, el principal de América Latina, si es que se suman a los camioneros otros sindicatos de la logística que amenazan con parar.

Temer convocó una reunión de emergencia después que los camioneros no cumplieron un acuerdo acertado entre el Gobierno y los sindicatos el jueves en la noche, que congelaba el valor del Diésel y suspendía la huelga por dos semanas.

Brasil tiene 15 millones de camioneros que viajan un país continental llevando por vía terrestre prácticamente todo lo que se produce y consume, un sistema considerado obsoleto, que es considerado el principal cuello de botella en los altos costos brasileños.

Pese a las dificultades, la mayoría de los brasileños viene apoyando a los camioneros, porque el aumento de la gasolina, que recibía subvenciones y era controlada durante los años del Partido de los Trabajadores (PT), ha impactado duramente el presupuesto doméstico desde que Temer asumió la presidencia, en 2016.