La «premier» Theresa May, durante un acto en Westminster Abbey, este lunes en Londres
La «premier» Theresa May, durante un acto en Westminster Abbey, este lunes en Londres - Afp

May: «Es altamente probable que Rusia envenenara a Skripal»

La primera ministra británica afirma en el Parlamento que el gas utilizado contra el exespía y su hija en Inglaterra «es de tipo militar y lo desarrolla» ese país

LONDRESActualizado:

Más de una semana después de los hechos, Theresa May apuntó ya directamente a Rusia como responsable del envenenamiento del espía doble Sergei Skripal en suelo inglés. La primera ministra fue clara y contundente en una comparecencia en la Cámara de los Comunes donde aseguró que es «altamente probable» que el Kremlin sea el responsable del intento de asesinato contra Skripal y su hija, que permanecen ingresados en estado crítico desde el pasado día 4 de marzo.

May desveló, al fin, cual es la sustancia utilizada en este ataque. Se trata de un arma «de naturaleza militar fabricada en el pasado por Rusia, que todavía puede tener capacidad para producirla y es parte de un grupo de gases nerviosos conocidos como Novichok»·

Buscando respuestas por parte del Kremlin antes de tomar medidas concretas, la líder del Gobierno británico confirmó que se ha llamado al embajador ruso en Reino Unido para que el Ejecutivo de Putin aclare si está detrás del envenenamiento. Tendrá, señaló la «premier» hasta el martes por la noche para dar «una respuesta creíble». Si esta no satisface, las autoridades británicas tomarán este altercado «como una acción equivalente al uso ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso contra el Reino Unido».

Para May, que presidió el Consejo de Seguridad Nacional donde fue puesta al día de las novedades de la investigación por parte de los servicios de inteligencia y de la policía, solo «hay dos posibilidades para explicar este caso». La primera de ellas es que se trate de «un ataque directo de Rusia» o bien, que las autoridades rusas hayan «perdido el control» de la sustancia utilizada y que esta haya caído en manos inapropiadas.

May enmarcaba este intento de asesinato en «el contexto de un patrón que lleva a cabo el Gobierno ruso» en el que entran acciones como por ejemplo «la anexión ilegal de Crimea o la campaña sostenida de ciberespionaje que viene realizando desde hace tiempo». Además, recordaba el caso del Alexander Litvnineko al que según la primera ministra Rusia envenenó con sustancias radiológicas en el año 2006. En este último se quejó de que «les prometieron ayudar en la investigación» pero que lo único que hicieron fue finalmente «negarse y ofuscar el trabajo de los servicios policiales».

Eso sí, en ningún momento especificó cuáles podrían ser las medidas que su Gobierno vaya a realizar. Todo hasta conocer lo que el Ejecutivo de Putin tenga que decir. Se negó en varias ocasiones a contestar a esto, aunque fue preguntada una y otra vez por ellas. Entre las opciones que podría manejar se encuentran la expulsión del embajador ruso, la revocación de visados de personas que tengan algún tipo de vínculo con el Kremlin e, incluso, posibles sanciones financieras.

Pero hasta que no se decida, May abogó por esperar. «Comparto la impaciencia del país en general» señaló. Impaciencia unida a la de sus propios colegas parlamentarios que llevan varios días presionando y lo seguirán haciendo para que el Gobierno tome medidas contundentes contra Rusia una vez demostrado que todos las miradas apuntan hacia los rusos.

Ante eso, la «premier» replicó una y otra vez que «debemos esperar a las pruebas y no guiarnos por la especulación. Hay que dar tiempo espacio a la policía para que analicen todas las evidencias posibles». En este sentido tanto el ejército como Scotland Yard y servicios de inteligencia trabajan en Salisbury enfocados en varios puntos de la zona donde se han encontrado trazas del veneno o que puedan aportar pistas claves en las pesquisas.

Ocho días después el Gobierno desveló cual era este gas que ha ocasionado una alarma general en la población y que las autoridades han tratado de calmar. Los investigadores de Porton Down, el laboratorio donde han tenido lugar las pruebas, han identificado que esta sustancia se engloba dentro de la denominación Novichok, un grupo de más de 100 agentes químicos que fueron desarrollados por la antigua Unión Soviética en los años setenta y ochenta. Novichok significa en ruso «recién llegado». Al igual que con otros gases nerviosos, este provoca la contracción involuntaria de todos los músculos, lo que lleva al paro cardíaco y asfixia. Las sustancias pertenecientes a este grupo químico se dispersan como un polvo ultrafino en lugar de un gas o vapor. Se pueden inhalar, ingerir o absorber a través de la piel y son un producto totalmente prohibido por la ONU.

El ministro de Exteriores Boris Johnson ha solicitado al embajador ruso que «informe de forma inmediata y completa» sobre el programa de este tipo de productos químicos a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas y teniendo de margen hasta esta misma noche.

Mientras, desde Rusia siguen negando las acusaciones. El propio Putin, antes de la declaración de May ante el Parlamento, pidió al Gobierno británico que «aclare las cosas» antes de formular acusaciones. La portavoz de la Cancillería rusa fue más allá y catalogó de «espectáculo circense» las acusaciones de la primera ministra.