Fadwa Mahmour posa delante de la réplica de la cartera de su marido, Abd al Aziz al Khayyir, en la exposicóón «Decenas de miles«, que se puede ver en la Casa Árabe
Fadwa Mahmour posa delante de la réplica de la cartera de su marido, Abd al Aziz al Khayyir, en la exposicóón «Decenas de miles«, que se puede ver en la Casa Árabe - JOSÉ RAMÓN LADRA
Ocho años de guerra en Siria

80.000 desaparecidos en Siria: entre la prisión y la tumba

Fadwa Mahmoud, madre y esposa de dos desaparecidos durante el conflicto, exige al régimen de Al Assad saber «dónde están nuestros muertos. Y que liberen a los detenidos»

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«La persona que está en prisión, sabes dónde está. La que ha sido asesinada, sabes que está muerta. Pero aquellos que están entre la prisión y la tumba, no sabemos dónde están. Eso es lo peor». Esta declaración, recogida por Amnistía Internacional, pertenece a la madre de un detenido desaparecido durante la guerra de Siria. Es una de las 80.000 personas, según cifras facilitadas por Amnistía Internacional, que un día, durante el conflicto sirio, se esfumaron sin dejar huella en ningún registro oficial Una cifra que engrosa el devastador balance del conflicto, que estos días cumple ocho años. A ella se suma más de medio millón de muertos, según el Observatorio sirio de Derechos Humanos, y más de seis millones refugiados y otros tantos desplazados en el interior del país, según datos de Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), de 2018.

Todos ellos son víctimas, pero los desaparecidos forzados –el 80% a manos del régimen de Bashar Al Assad, y el resto retenidos por grupos de la oposición o terroristas– son quizás los grandes olvidados de esta crisis. De ahí, que sus madres y esposas decidieran, en 2017, crear la organización Families for Freedom (Familias por la libertad). «Su labor inicial era defender y dar voz a los que no tienen voz. Hacer llegar a la comunidad internacional el problema de los detenidos y desaparecidos, que superan decenas de miles de personas». La organización, de carácter social, «no es política ni económica», empezó de manera individual. «Eran personas que organizaban encuentros y conferencias para hacer llegar la información a terceras personas. Luego vieron que el trabajo en grupo era mejor para hacer llegar la voz de una manera más fuerte», explica a ABC Fadwa Mahmoud, activista política que fue encarcelada durante el régimen de Hafez al Assad, padre del actual presidente; y que es esposa y madre de dos desaparecidos.

Una voz que ha llegado ahora a España en forma de exposición («Decenas de miles»), organizada por Amnistía internacional en la Casa Árabe(hasta el 21 de abril), donde se puede conocer de cerca la historia de algunos de los miles de desaparecidos -entre los que hay activistas, abogados, periodistas, médicos...-, a través de objetos que dejaron atrás: una gorra, unas gafas, una cartera...

Silenciar a la oposición

El marido de Fadwa Mahmour es Abd al Aziz al Khayyir, uno de los líderes históricos del partido comunista sirio y también del grupo Fuerzas de Cambio Democrático (NCC, por sus siglos en inglés), contrario al régimen de Al Assad. Despareció junto a su hijo, Maher Tahan, el 20 de septiembre de 2012, cuando volvían del aeropuerto Internacional de Damasco. Maher había ido a buscar a su padre que regresaba de un viaje realizado a China. Ninguno de ellos regresó a casa.

«Queremos que sean visibles los desaparecidos y los detenidos en las mesas de negociación internacionales sobre Siria, porque este tema no estaba presente. Queremos saber dónde están los detenidos por el régimen, pero también lo detenidos por las facciones beligerantes en territorio sirio y terroristas», demanda Fadwa.

«Queremos que sean visibles los desaparecidos y los detenidos en las mesas de negociación internacionales sobre Siria»

Ante las presiones de organizaciones internacionales, el régimen publicó en 2018 una lista de muertos, donde se encontraban miles de desaparecidos. «Queremos saber dónde están estos muertos», reclama Fadwa Mahmoud. «Dónde están sus restos, sus pertenencias y si están realmente muertos». También pide que organizaciones humanitarias, como Amnistía Internacional o Human Watch Rights, puedan entrar a los centros de detención –muchos de ellos clandestinos– «para que tengan constancia ocular de lo que está sucediendo dentro. Si tienen comida, asistencia médica...» Es una realidad que en muchos de ellos se ha practicado la tortura, algo de lo que mostró pruebas contudentes un militar del régimen sirio que desertó, en 2013. Conocido por el nombre Cesar, logró sacar del país más de 50.000 fotografías, que hizo llegar a Human Rights Watch. En ellas retrató el horror de la represión del Gobierno de Al Assad: fotografió a seis mil personas muertas durante su detención en cárceles del régimen.

Uno de los documentos oficiales sirios filtrados por César , que muestra las fotos de varios prisioneros muertos en el Hospital Militar 621 de Damasco
Uno de los documentos oficiales sirios filtrados por César , que muestra las fotos de varios prisioneros muertos en el Hospital Militar 621 de Damasco - COLLECCIÓN 'CÉSAR' / HRW

Fadwa Mahmoud también reclama que los detenidos «sean juzgados por tribunales civiles y no militares. Mi marido -apunta- siempre ha luchado por lograr una solución pacífica, incluso antes de 2011 estaba contra el alzamiento en armas de la población», afirma. 

Contra la corrupción

Abd al Aziz al Khayyir, médico de profesión, fue desde los 20 años militante del partido comunista de los trabajadores, opositor al partido Baaz Árabe Socialista, que es el que ha gobernado Siria desde 1963. «El partido comunista luchaba contra la corrupción y el despotismo del régimen contra el pueblo». Condenado a 22 años de cárcel por el Gobierno de Hafez al Assad (1971-2000), fue liberado después de cumplir 14 años, «gracias a las presiones de organizaciones internacionales». Salió en 2005, cuando Bashar al Assad llevaba cinco años al frente del país. Su marido siguió desarrollando una activa oposición: «Siempre bajo el ojo del régimen, porque sabían que era peligroso para el statu quo de dicho régimen».

Cuando comenzó la Primavera Árabe, en 2011, Abd al Aziz al Khayyir supo como iba a actuar el Gobierno de Al Assad, «porque conoce las cloacas del régimen. Mi marido estaba en contra del alzamiento en armas de los jóvenes contra el gobierno, contra la islamización de la revolución y las facciones beligerantes porque sabía que el régimen le iba a vender al mundo que eran terroristas y que ellos luchaban contra el terrorismo». Según Fadwa Mahmoud, su marido fue consciente de que lo que el régimen de Al Assad buscaba era «empujar a los jóvenes al enfrentamiento armado, y así mermar la revolución pacífica». Abd al Aziz al Khayyir también se manifestó en contra «de la injerencia en el conflicto de otros países, y defendía que este problema era de los sirios y eran ellos quienes tenían que resolverlo», señala Fadwa, durante la entrevista que tiene lugar en la Casa Árabe, en Madrid.

Testigo de la tiranía del clan Al Assad

Fadwa Mahmoud ha sido testigo de la permanecia durante décadas del clan Al Assad en el poder. Con el ascenso de Bashar al Assad -tras la muerte de su padre-, un oftalmólogo que estudió en Londres, y que había vivido en una democracia europea, el pueblo sirio abrigó cierta esperanza de que se produjera un cambio, pero este no duró. «Hafez al Assad fue un déspota por excelencia. Un déspota que no toleraba otra opinión, que sometió al pueblo durante años. Tras su muerte, con la llegada de su hijo, un médico –aunque para eso tendría que tener humanidad, matiza Fadwa–, una persona instruida y secular, el pueblo pensó que querría llevar la democracia a su país. Es verdad que la apertura duró unos meses, pues dio cierto margen de libertad, pero siempre bajo la mirada atenta de los servicios secretos. Nos dio una esperanza, pero pasado un tiempo volvió a las andadas, como su padre. Empezó a detener y hacer registros para reducir la voz de los disidentes. Ya en 2011 hizo lo que nadie imaginaba que un ser humano pudiera hacer», recuerda.

Fadwa Mahmoud, durante la entrevista en la Casa Árabe esta semana
Fadwa Mahmoud, durante la entrevista en la Casa Árabe esta semana - JOSÉ RAMÓN LADRA

Ocho años después, cuando Rusia y el régimen aseguran que la guerra ha terminado en Siria, el futuro parece incierto. Bashar al Assad ha prometido elecciones para que el pueblo sirio decida si quiere que siga como presidente, y la comunidad internacional ya no se pronuncia sobre su continuidad o no en el poder.

«Lo primero que quiero es hablar de Rusia. Es el país sin el que el régimen de Al Assad habría desaparecido. Gracias a ella, Irán y grupos como Hizbolá, el régimen ha podido resucitar y “ganar” la guerra. Es cierto que los enfrentamientos militares visibles entre los ejércitos de ambas partes han terminado, pero hay focos de tensión en Idlib que en cualquier momento pueden provocar otros conflictos», alerta.

«La comunidad internacional quiere que Bashar al Assad siga. No lo va a quitar porque sirve a sus intereses geopolíticos en la región»

Por otra parte, cree que la comunidad internacional quiere que Bashar al Assad siga en el poder. «No lo va a quitar porque sirve a sus intereses geopolíticos en la región». Y está convencida de que no habrá elecciones libres en Siria, por lo que cree que hay que cambiar el modo de retomar la revolución. «El pueblo no puede seguir viviendo bajo el régimen de Al Assad. Hay que limpiar el país de su clan familiar, que maneja los hilos. Al Assad ha hecho desaparecer a miles de personas, provocado el desplazamiento de millones de personas. el pueblo no puede vivir bajo su mandato», subraya.

En caso de que se celebren elecciones, que Fadwa insiste «no serán libres», el reto inmediato es trabajar para «hacer que el régimen sea más democrático. Eso no sucederá ni mañana ni pasado, pero pasará porque todo el pueblo sirio es consciente de que no puede tolerar un gobierno de Al Assad».

Fadwa Mahmoud es una de los millones de sirios que se han visto obligadas a abandonar su país. En 2013, ante las presiones y vigilancia a la que estaba sometida, se fue a vivir a Beirut, donde el «hostigamiento» continuó. Entonces decidió trasladarse a Berlín, donde vive actualmente con su otro hijo. «Yo no quería salir de Siria. Es mi país. Mañana mismo volvería allí si la comunidad internacional me asegura que no voy a ser detenida, ni voy a desaparecer. Yo quiero luchar desde Siria, y no desde Alemania».

Encarcelada por su hermano

Sobre si mantiene relación con su hermano, jefe de interrogatorios del gobierno de Al Assad en su provincia, que la detuvo en 1992 por su militancia en el partido comunista, separándola de sus hijos pequeños durante 20 meses, responde que no. «Murió al principio del conflictó. Lo mató el régimen, cuando ya no le servía». Un régimen, liderado entonces por Hafez al Assad, que, señala, «separó a familias, enfrentándolas por su posicionamiento a favor o en contra el gobierno. Mi hermano podía elegir entre trepar en el poder o mantener los lazos familiares, y eligió lo primero», lamenta. Recuerda que la encarcelación fue muy dura, «sobre todo porque la detención fue realizada por una persona tan cercana».

Abd al Aziz al Khayyir,, a la derecha, y su hijo Maher. Ambos desaparecieron el 20 de septiembre de 2012
Abd al Aziz al Khayyir,, a la derecha, y su hijo Maher. Ambos desaparecieron el 20 de septiembre de 2012 - AMNISTÍA INTERNACIONAL

Fadwa Mahmoud confía en que tanto su marido como su hijo están vivos. Recnoce que fue «muy difícil» mirar aquellas listas en 2018, «pero al final las leí y afortunadamente no encontré sus nombres». Su corazón le dicta que ambos se encuentran a salvo. «Cuando estuve detenida, Maher tenía 9 años entonces. Una noche, en mi celda, me desperté espantada gritando su nombre. Después supe que mi hijo estuvo ingresado por una infección. Ese es el vínculo inexplicable entre madre e hijo. Y ahora creo que todavía están vivos, y pueden volver. A pesar de la información tergiversada sobre sus ejecuciones, supe que no era verdad porque mi corazón me lo decía», afirma. Cuando se produzca el reencuentro, esperado durante más de seis años, tiene claro qué es lo primero que hará: «Los abrazaré», confiesa emocionada mientras hace el gesto con sus brazos. «Y les diré: enhorabuena porque habéis salido de la barbarie».